Todos sabéis que Nuria es bastante zorra, y a mí me pone ver cómo la revientan o sucumbe a su naturaleza y termina mamando una polla grande.
Esta vez el relato es breve porque aquel encuentro también lo fue, pero no por ello poco intenso.
Vinimos unos días a Menorca, con la esperanza de exhibirla a base de bien y que se la comiesen con los ojos, o incluso le metiesen mano.
El segundo día estábamos en una playa nudista que Nuria encontró por internet.
Era finales de junio y no había mucha gente. Mi gozo en un pozo.
Estaba yo empanado con las gloriosas tetas de Nuria cuando vi a lo lejos que venía un fulano con pintas de ser caribeño o africano.
Se notaba que era de mi club de exhibicionistas porque venía ya desnudo, con su mochila de playa bajo el brazo, el rabo morcillón, y sus gafas de sol.
- Nuria, mira ese.
Nuria se reincorporó, se bajó ligeramente las gafas de sol y lo miró.
+ Joder, está casi tan bueno como tú.
La verdad que el personaje parecía una estatua griega. Músculos bien marcados, alto, poca grasa corporal, espalda ancha, brazos grandes, piel mulata… Aunque la diferencia con esas esculturas era su mango bastante prominente.
No sabía si era así o se había estado auto tocandose la sardina antes de despelotarse para pasearse y atraer miradas, pero no me quedaba duda por su cara de autosuficiencia.
+ Vaya rabo se gasta…
Nuria se había dado la vuelta, y boca abajo, con sus melones saliendo por encima de sus brazos cruzados, tenía los ojos clavados en el depilado miembro de aquel mulato de piel bastante morena.
No disimulaba ni un poco, y a aquel pavo le encantaba.
Pasó cerca de nosotros, Nuria asentía levemente, en señal de aprobación de lo que estaba viendo, y se mordía el labio con los ojos todavía pegados en eso. Olaf, nombre con el que bauticé a aquel posible dotado mulato, no se debía de haber visto así en ninguna parecida.
Se tomó su tiempo para extender la toalla, y pude ver cómo se le había inflamado todavía más el miembro.
- Mira que eres put4… Se la has puesto medio dura.
Le di un azote en ese culo grande.
+ ¿Qué quiere? Está bueno y va paseando semejante pollón por delante de nosotras.
Es verdad que las otras chicas también se habían deleitado los ojos, pero Nuria había sido la más descarada, y la que más buena estaba. Ese micro bikini que llevaba, transparente por los lados de la cadera y rojito tapándole el chumino era demasiado provocador. Además mi novia era una belleza pelirroja de un buen cuerpo.
Mirar ese culo de manera fija me provocaba un cosquilleo en la entrepierna siempre.
La idea de verla chupándole la polla a Olaf, siendo una guarra, me empezó a poner caliente.
- No seas maleducada, estás mirándole el rabo, ve a ver si necesita ayuda para ponerse crema.
Me miró y me puso esa sonrisa de guarrona.
+ No sé… Soy una señorita… Igual se aprovecha de mí y me viola…
- Y tú ibas a sufrir mucho, ¿eh, guarra?
Otro cachete en el culo que contestó con un gemidito.
+ Vale, Lu, pero si se me folla es culpa tuya.
Se puso de pie sin pensárselo mucho, y fue hacia él. Su gran culo se meneaba de manera hipnótica. Sus duras nalgas se empujaban una a la otra con cada paso, como pugnando por ver cuál era más grande y redonda.
Me acaricié mi morcillero rabo con esa visión.
El rubio no perdió vista de Nuria mientras se le acercaba, a la que recibió con una generosa sonrisa. Su medio erección no decaía.
Intercambiaron cuatro palabras, Olaf se sentó, y Nuria se puso a buscar en su bolsa la crema.
No era la reina de la sutileza, con las piernas estiradas le puso casi el culo en la cara mientras buscaba. Al extranjero no le importaba, se deleito con aquella visión apretándose el rabo y mordiéndose los labios. Nuria se tomó su tiempo.
Cuando “encontró” la crema empezó a echarle por la espalda, manoseándolo. Le dijo que se tumbara cuando terminó, y le empezó a tocar el culo y las piernas.
Qué guarra era, le separó un poco las piernas y le echó crema por la cara interna del muslo, momento que aprovecharía para rozarle los testículos y la pija.
Y surtió efecto, cuando le pidió que le diese la vuelta aquella medio erección se había transformado en uno de los cipotes más grandes que había visto jamás. Nivel actor porno.
Nuria se quedó mirándolo sorprendida, y Olaf estaba encantado con la situación.
Cuando esta volvió en sí y siguió echándole crema en el pecho y los brazos, menénadole los melones en la cara. El hijo puta estaba encantado.
Su mano se fue lentamente al culo gran culo de Nuria y ahí se quedó aparcada intentando abarcar esa grande y dura nalga. Yo a empecé a masturbarme lentamente viendo a la guarra de mi novia en acción.
Cuando terminó con su torso, pasó a sus piernas para ofrecerle bien el culo. Nuria se dejaba sobar y aquel rabo parecía no parar de crecer.
Conociendo a esta perra, sabía que iba a ser cuestión de momentos que se lo metiera en la boca.
Terminó con el paripé de la crema en las piernas y su mano fue lentamente a agarrar aquel cacharro inhumano que ni con dos manos iba a poder domar.
Le dijo cuatro cosas mientras le masturbaba lentamente y se relamía mirándole la polla. Es que no podía ser más guarra…
Le sonrió y empezó a lamérselo.
Puta, pensé mientras me la meneaba. Estaba excitadísimo viendo a la cerda de mi novia chupando un rabo ajeno.
Sus enormes tetas bailaban lentamente mientras le mamaba el rabo. Olaf le agarró el pelo con la otra mano para sujetárselo y que no le molestara. Su otra mano no se iba del culo de Nuria. Estaba casi perpendicular a él, así que llegaba con cierta facilidad.
Mamaba y chupaba, lo lamía desde la base hasta la punta por absolutamente todos los lados sin dejar de mirar a los ojos al puto rubio suertudo, que seguro que no se había imaginado por la mañana que el día iba a ser así.
En un momento dado el rubio apartó a Nuria, se puso de pie, la cogió de la mano y la guio a una zona más apartada tras unas rocas. Yo los seguí, había estado a punto de correrme.
Cuando llegué el vago seguía recostado apoyado sobre una roca y la perra de mi novia mamando y mamando.
Escupía en aquel gigantesco rabo mientras se la chupaba y jadeaba. Intentaba domarlo con las dos manos, pero era imposible.
Olaf parecía enfadado, como intentando aguantar no correrse y queriendo disfrutar más.
Nuria se la sacó de la boca y se golpeó en la lengua con ella.
Se oía el ruido del rabo golpeando la lengua y Nuria jadeando como una puta, yo la tenía durísima y no sabía cuánto iba a poder aguantar.
Como si supiera que estaba ahí, miró hacia mí y me dijo que me la follase mientras la chupaba.
Obediente yo, me acerqué con la polla dura en la mano. Olaf me miró sorprendido, pero no dijo nada.
Le retiré el tanga y se la empecé a meter. La muy puta estaba empapada.
La agarré del culo y la empecé a embestir con ansia mientras su cabeza bajaba y subía y sus gemidos entrecortados con cada intento de meterse la polla más al fondo.
Quería desestabilizar su mamada con mis embestidas en su generoso culo. Adoraba ver esas carnes vibrando y volviendo a su posición original tras cada embestida.
Empujaba con saña, intentando destrozarla, intentando desmontar aquel culo que me traía por el camino de la lujuria desde que la había conocido.
El noruego la seguía agarrando por el pelo con los dientes apretados mientras mascullaba cosas en su idioma. Yo le pegaba en el culo, castigándola por ser tan perra y por tener el culo tan grande y provocativo.
- Dios, qué puta eres joder, pero qué puta eres.
Nuria gemía con cada violento azote, pero no se la sacaba de la boca.
Ahora a dos manos, incrementando el ritmo, podía oír cómo el ruido de succión que hacía con la boca sobre aquel rabo absolutamente babeado.
Quería la leche de aquel desconocido.
El ruido carne contra carne era cada vez más violento, la situación me tenía fuera de mí hasta que ya no pude más y por un momento no escuché ni vi nada. Una fuerte descarga recorrió toda mi espalda y me transportó a otra dimensión.
- Aaaaaaaaaaaah, joooooodeeeeeeer.
Un chorro llenó bien a Nuria, pero seguí embistiendo con los ojos cerrados, oyendo a la muy perra mamar y mamar. No sentía que se me bajase.
+ Aaaaaah, aaaaaaaaaah.
Nuria tuvo un orgasmo sin dejar de cascársela al rubio, que en inglés le dijo entonces que no parase, que se iba a correr.
Cuando Nuria terminó de correrse, el noruego le agarró la cabeza con las dos manos, le metió la polla en la boca y empezó a hacer espasmos mientras se corría.
Le llenó la boca de leche, pero Nuria no se la tragó, dejó que esta cayese sobre el rabo del noruego mientras se lo mamaba y este seguía jadeando.
Yo me separé, con mi rabo goteante y aún duro, Nuria terminó de mamar aquello mientras escupía el semen de la boca sin sacarse su miembro, y el noruego intentaba recuperar la respiración.
- Ha sido increíble, eres una diosa, le dijo en inglés.
+ Gracias, me lo dicen mucho, jeje.
Con mi rabo goteando, y Nuria chorreando mi semen por las piernas, nos fuimos al agua para lavarnos un poco, dejando a Olaf ahí tirado, manchado con su propia sustancia y recuperándose de una mamada de lujo.
Tal y como volvimos al apartamento me la volví a follar a cuatro patas mientras la llamaba puta comepollas y la agarraba del pelo con ansia, lo que me provocó otro orgasmo brutal y a Nuria varios seguidos.






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