Soy cornudo por culpa del alcohol en mi mujer – I, II

 


Me llamo Renato. Tengo 33 años. Estoy casado con Carmen hace cinco años. Ella tiene 30 años. Nuestra relación de pareja ha sido muy buena. Los primeros años teníamos sexo todos los días. Ahora último lo tenemos días intercalados. Pero lo seguimos disfrutando al máximo. Mi esposa es muy complaciente. No me niega nada. Yo me esfuerzo para hacerla llegar al orgasmo siempre.


Ella es linda y sexy. Tiene buen trasero y buenas piernas. Todos los hombres se le quedan mirando cuando vamos por las calles. Eso eleva mi ego de macho y semental. Estábamos planeando tener nuestro primer hijo dentro de tres años. Siempre hemos organizado reuniones en la casa con nuestros amigos. Ya sea en nuestros cumpleaños u otro motivo. Nunca habíamos tenido ningún problema. Aunque mi esposa se pasa un poco de tragos. Pero yo siempre estaba atento para cuidarla.


En las reuniones que teníamos, todos los hombres querían bailar con mi esposa y la miraban con lujuria tanto jóvenes, como mayores. Ella es bien alegre y desenvuelta. Le gusta bailar y conversar con todos. Tal ves eso confunde a algunos hombres y piensan equivocadamente.


Sucede que hace un mes aproximadamente tuvimos una fiestecita en la casa por el cumpleaños de mi esposa. Invitamos a nuestros amigos en común. Entre ellos invitamos a Javier. Un amigo de la adolescencia. El tiene 35 años. Vino con otro amigo mas joven que no lo conocíamos. Pero lo recibimos por nuestro amigo Javier. Sabiendo que el vive bastante alejado de nuestra casa, y era un buen gesto de su parte que haya venido a nuestra reunión.


La fiesta estuvo muy amena. Comimos y tomamos vino y cerveza. Como siempre todos querían bailar con mi esposa. Para mi eso era normal. Las horas pasaban, y todos estábamos muy alegres disfrutando de la reunión. Pero me di cuenta que Javier y su amigo le hacían tomar vino a mi esposa. A cada momento le decían: Brindemos por tu cumpleaños Carmencita. MI esposa alegremente accedía a lo que Javier y su amigo le ofrecían. Luego también a mi me servían vino y cerveza a cada rato.


Ya como a las dos de la mañana, los invitados se estaban retirando. De dos en dos se fueron todos. Solo se quedaron mi amigo Javier y su amigo. Mi esposa ya estaba bastante pasada de copas. En eso Javier me dijo: Renato. Ya es bastante tarde para retirarme. Podrías darme un lugarcito para dormir un rato mi amigo y yo hasta que amanezca? En cuanto amanece nos retiramos.


Por la amistad que teníamos, yo no podía negarme a su pedido. Le dije que se quedaran en el sillón de la sala. Que es un sillón cama. Llevé a mi esposa al dormitorio, que la puerta da justo a la sala. Luego le di algunas mantas a Javier para que puedan taparse y descansar un rato hasta que amanezca. Yo me fui a dormir con mi esposa a nuestro dormitorio.


Me quedé dormido rápido. Posiblemente por el licor que tomé. Pero de pronto me despierto sintiendo un movimiento sospechoso. Muy despacio miro a mi esposa que estaba a mi lado. Estaba bien dormida echada de costado con la cabeza hacia mi, y el culo para el borde de la cama. Traté de despertarme bien para saber que es lo que estaba pasando. Estaba con las luces apagadas, pero se podía ver levemente.


Ya mas despierto escucho las voces de mi amigo Javier y de su amigo. Uno de ellos decía: despacio. No se vaya a despertar el cabrón de su marido. El otro decía: Ya salte. Ahora me toca a mi. Entre los dos se lo estaban follando a mi mujer mientras yo estaba allí al lado. Ellos estaban aprovechando que el culo de mi esposa estaba al borde de la cama. Se movían despacito con ese típico movimiento de mete y saca y me hacían mover también a mi.


Se me paró la verga como un resorte. Quise levantarme y sorprender a esos cabrones, pero no lo hice. Me quedé quieto con la curiosidad de saber que mas hacían. Uno de ellos decía: Bájale mas el calzón. El otro decía: No se puede. Hay que meterle por el culo. El otro decía: Y si se despierta. El otro decía: No se va a despertar. Está borracha. Y seguía el movimiento de mete y saca. Mi corazón latía a mil por segundo. Mi verga parada como un fierro. Increíblemente al contrario de sentir rabia, eso me excitaba demasiado.


De pronto Javier dijo: Estamos incómodos. No le entra bien. Mejor llevémosla al sillón de la sala. El otro dijo: Si. Pero con mucho cuidado. Que no se despierte el marido. Entonces Javier alzó en vilo a mi esposa y la llevaron a la sala. El otro cerró la puerta de mi dormitorio. Yo me levanté despacito. Abrí un poquito la puerta de mi dormitorio y miré al sillón. Allí estaba mi esposa. Todavía dormida echada boca abajo con las manos colgando del sillón.


Vi como le quitaban la ropa hasta dejarla totalmente desnuda. Uno de ellos dijo: Prende la luz para mirarle bien el culo. Prendieron la luz. Y desde mi dormitorio por la pequeña abertura de la puerta se veía todo muy claramente lo que estaba pasando en el sillón de la sala. Vi a mi esposa echada boca abajo, y vi como le manoseaban las nalgas. Le metían el dedo al culo y a la vagina. Le daban nalgadas sonoras. Hablando despacio: Que rico culo tiene la puta. A cada nalgada que le daban, mi esposa parecía despertar un poco porque gemía despacio.


Voltearon a mi esposa y le separaron las piernas. Javier dijo: Primero yo. Y mientras Javier se lo metía por la vagina a mi esposa, el otro le ponía la verga en la boca. Luego se turnaron. Mi esposa parecía estar despertando porque empezó a gemir mas fuerte.


De pronto Javier le dijo a su amigo: Échate en el sillón para hacerle un sándwich. El hombre se echó en el sillón. Javier puso a mi esposa encima de su amigo y le dijo: Métele por la panocha. Yo se lo voy a meter por el culo.


Mi esposa ya parecía estar aceptando esa situación porque parecía que hasta colaboraba en las posiciones que le hacían. No se si por la borrachera pensaba que estaba conmigo. Mire a mi esposa montada sobre el amigo de Javier con la verga en su vagina. Luego Javier se lo metió por el culo. Ahora si mi esposa dio un grito fuerte: Haaayyy. Y Javier le dijo ya con palabras fuertes que yo podía escuchar claramente: Aguanta puta de mierda. Ya estas con dos vergas ensartada. Ahora mueve tu culo como una puta.


Esa escena que yo miraba, y las palabras que decían, mas los gemidos de mi esposa me excitaba demasiado. Empecé a masturbarme con muchas ganas. Jamás había pensado escuchar que le dijeran puta de mierda a mi esposa y ver que se lo metieran por el culo y la vagina en mi delante. Mi esposa empezó a gemir ya fuerte. Hay, hay, hay. Y vi como movía su culo tratando de que le entren mas esas vergas.


De pronto Javier le dijo: sabes quien te está rompiendo el culo verdad puta? Ella dijo: siii. Eres Javier. El dijo: Este culo se lo das al cabrón de tu marido. Y nunca me diste importancia a mi cuando éramos adolescentes. Ella dijo: siii. El le dijo: Que rico culo tienes puta de mierda. Quien te folla mejor, tu marido o yo. ella dijo: Tu Javier. Quien es tu macho. Tu Javier. Quien es mi puta. Yo mi amor.


Así estuvieron un buen rato intercambiando posiciones Javier y su amigo. Ya parecía que no les importaba que yo despierte porque hablaban fuerte y sin temor alguno. O creerían que yo estaba muy borracho para despertar. Mi esposa también gemía y gritaba sin importarle nada. Yo mojé todo el piso de la puerta de mi dormitorio con la leche que me saqué masturbándome hasta dos veces seguidas.


Increíblemente yo no quería ir a parar a esos dos cabrones. Al contrario, quería que le sigan rompiendo el culo a mi esposa. Nunca había sentido tanta excitación como estaba sintiendo allí. De pronto me di cuenta que ya estaban llegando al orgasmo. Limpié el piso que había mojado con mi semen. Me fui a la cama y me hice el dormido. Luego de un rato, sentí que mi esposa entraba y se acostaba a mi lado.




Dejé que ella se durmiera, pero yo ya no tenía nada de sueño. Todas esas imágenes y esas palabras y gemidos venían a mi mente. Después de un rato puse mi mano entre las piernas de mi esposa. Estaban húmedas. luego puse mi dedo en su culo y también estaba mojado.


No aguanté mas y se lo metí por el culo. Mi verga entró suavecito. Su culo estaba lleno de semen. Ella ni siquiera se movió, creo que ni lo sintió. Allí en su culo me moví con todas mis fuerzas como queriendo destrozarle ese culo que ella se lo había dado a mi amigo Javier. Esperaba un gemido o algún movimiento, pero ella nada de nada. Me dormí con mi verga metida en su culo.


Al día siguiente como a las 11 de la mañana mi esposa se levantó y se fue al baño. Al volver se echó nuevamente a mi lado. Era Domingo. Le pregunté: Te gustó la fiesta por tu cumpleaños? Ella me dijo: Si. Estuvo muy bonita. Yo le dije: Escuchaste la hora que se fueron Javier y su amigo? Ella me dijo: No. No escuché nada. Ni siquiera sabía que se han quedado aquí. Yo todavía tenía la esperanza que ella me dijera algo. Que Javier trató de sobrepasarse, o que no le gustó que Javier se quede en la casa. Pero no me dijo nada. Entonces saqué mis conclusiones. Bien ellos eran amantes, o ella quería que se repita lo que le hicieron. Pero no le dije nada.


Ya me he encontrado con mi amigo Javier varias veces. Pero tampoco le he dicho nada. El me mira y me saluda como si nada hubiera pasado. Increíblemente yo quisiera ver otra ves a mi mujer así ensartada por el culo. La sensación de celos y excitación al mismo tiempo, desatan en mi un morbo que no logro sentir con nada mas.


PARTE II

Hola amigos. Soy Renato tengo 33 años, y mi esposa Carmen tiene 30 años.  Tengo un relato anterior con el mismo nombre. Agradezco a todos los que me escribieron a mi correo dándome consejos y sugerencias. Mi correo es: renatotoledo99 (a) hotmail (.) com


En mi relato anterior cuento como mi esposa se emborrachó y se dejó follar por mi amigo Javier y otro amigo de el. Yo vi y escuché todo porque ellos creían que yo estaba dormido. De esa ves, me quedé con la duda. No se si mi esposa se siguió viendo con mi amigo Javier. Pero el morbo de los celos y la excitación que sentí ese día me siguen atormentando. La verdad me quedé con ganas de ver mas a mi esposa con otro cabrón. Pero no puedo hacer nada para lograr eso. Solo esperar a que algo suceda. Y ese algo sucedió.


Con mi amigo Javier nos vemos de ves en cuando. Pero somos amigos desde la universidad. El vive un poco lejos de donde vivimos mi esposa y yo. El es solterón. Ha tenido esposa, pero se separó hace tiempo. Desde entonces vive solo. Seguro lleva mujeres a su casa. Tiene 35 años aprox. Una tarde me encontré con  Javier en el supermercado. Y me invito a mi esposa y a mi a su cumpleaños que sería el Sábado por la noche. Al escuchar su invitación, inmediatamente pensé que esta era la oportunidad para ver de nuevo a mi esposa con Javier. Mi corazón dio un vuelco al oír esa invitación. Javier me dijo: Espero que vengas tu y Carmen a mi cumpleaños así como yo fui al cumpleaños de ella. Yo le dije que iríamos sin falta. Total, somos amigos de hace tiempo. Le conté a mi esposa sobre la invitación de Javier, ella se mostró entusiasmada por la idea de ir a esa fiesta.


Llegó el día Sábado. Desde el medio día mi esposa me dijo que iríamos a comprar ropa para la fiesta. Yo acepté y fuimos a la tienda de vestidos y demás. Allí mi esposa compró dos vestidos, dos faldas y mas blusas. Llegamos a la casa y mi esposa se empezó a probar los vestidos y las faldas. Me preguntaba cual le quedaba mejor. Yo me imaginaba como la vería Javier con cada prenda que mi esposa se ponía. Y le dije que mejor le quedaban las faldas. Ella se decidió por una falda y la blusa. Mi esposa tiene bonita figura. Buenas tetas, cintura delgada, trasero grande y piernas torneadas. Cuando vamos por la calle, todos los hombres le miran el trasero. Eso me excita. Llegando a la casa me la follo a full.


Llegó la hora de ir a la casa de Javier. Yo estaba un poco nervioso. Y creo que mi esposa también. A mi me invadía la idea de lo que iba a pasar en la casa de Javier con mi esposa. Llegamos a la casa, y Javier nos recibió muy amablemente. Nos hizo pasar a la sala y nos presentó a sus demás amigos. Como siempre sucede, todos los hombres le miraban el trasero a mi esposa. Ella estaba con una falda altita que se le veían buena parte de sus piernas. primero pasaron bocaditos y champaña. Luego vino y cerveza. después sirvieron la cena y cortaron la torta.


Luego empezaron a bailar. Todos querían bailar con mi esposa. Incluido Javier. Ella bailaba con todos. Y cuando terminaba la música, mi esposa se sentaba junto a las otras damas que estaban en un grupo. Allí la veía conversar muy animadamente. De pronto vi que Javier le daba a cada momento vino y champaña a mi esposa. Claro que también me lo daba a mi. Pienso para disimular sus intenciones. Mi esposa recibía toto lo que Javier le daba y se lo tomaba alegremente. Luego me di cuenta que Javier conversaba con un hombre mayor, de unos 55 años aprox. los vi hablar mirando a mi esposa.


Así iba pasando el tiempo, hasta que mi esposa me dice que está cansada y que quiere que vayamos a nuestra casa. Javier se dio cuenta lo que me decía mi esposa, se acercó y dijo: Todavía no se vayan. La noche es joven. Y si Carmen quiere descansar, allí tengo un ambiente con una cama para los dos. Así como ustedes me dieron alojamiento cuando yo fui al cumpleaños de Carmen, yo también debo darles lo mismo a ustedes. Pero sigamos divirtiéndonos un rato mas todavía. Diciendo eso, le sirvió mas vino a mi esposa y también a mi.


Los minutos que siguieron, Javier los aprovechó para darle mas licor a mi esposa y a mi. Hasta que vi a mi esposa ya dormitando en el sillón de la sala. Entonces le dije a Javier que me indicara el ambiente que tenía preparado para nosotros. El me dijo: Si. Llévala a Carmen y que descanse. Pero tu no te vayas todavía. Aún tenemos tiempo para seguir divirtiéndonos. No me vas a dejar solo verdad? Me indicó el lugar y yo llevé a mi esposa a esa habitación y la hice acostar allí en la cama que había. Solo le saqué los zapatos.


Entonces Javier me presentó al hombre mayor que estaban conversando anteriormente. Me dijo que era un buen amigo del barrio. El hombre se presentó como Max. No se si se llamaría Max, o Máximo. Era robusto, ya canoso pero se le veía fuerte. Me dijo que era militar retirado. La gente se iban retirando por parejas. hasta que nos quedamos solo los tres. Javier, su amigo Max, y yo. Javier le hablaba muy bien de mi a su amigo Max. A cada momento me daban de beber cerveza y vino. Yo intuía sus intenciones. Querían emborracharme para follárselo a mi esposa. Eso pensaba yo.




Los tres nos sentamos en el sillón grande de la sala, y seguimos tomando y conversando. La verdad, yo ya me sentía mareado. Entonces decidí hacerme el dormido en ese momento. Porque si seguía tomando seguramente me quedaría dormido de verdad. Cerré mis ojos, y solté mis brazos como un verdadero borracho y dormido. Javier dijo: Renato no te duermas. luego repitió mi nombre varias veces. Pero yo no contesté nada. Hasta que Javier me movió de los hombros. Renato despierta. pero yo seguí en mi ley. No me moví para nada.


Entonces Javier en vos bajita le dijo a Max. Ya se durmió el cabrón. Vamos a ver a la puta. Los dos se fueron directo a donde estaba mi esposa. La adrenalina me invadía todo el cuerpo. Pero todavía no me moví de donde estaba. No vaya ser que uno de ellos vuelva y me atrape despierto. Así en donde estaba yo imaginaba lo que le estarían haciendo a mi esposa. Dejé pasar unos minutos y luego fui despacito hasta la puerta de la habitación donde estaban ellos con mi esposa. Primero puse el oído sobre la ranura de la puerta. Escuché que Javier decía: con ropa no se va a poder. Hay que sacarle toda la ropa. Max decía: pero si se despierta? Javier decía: No se va a despertar. Ya se como es esta puta. Ya me la he follado anteriormente como te dije.


mi corazón de nuevo latía a mil por segundo. traté de empujar un poquito la puerta, pero estaba bien cerrada. entonces solo atiné a escuchar. Javier decía: desabróchale la blusa para agarrarle las tetas. Mira que tremendo culo tiene la puta. Imaginé que ya le había sacado la falda y el calzón. Max decía: tenías razón. tiene un tremendo culo y ricas piernas. está toda una puta rica. Javier decía: Yo primero cabrón. Después tu. Max dijo: Si tu primero mientras yo le agarro las tetas. escuché un gemido leve de mi esposa. pensé que ya se lo metió Javier. Entonces escuché ese sonido característico de mete y saca y los golpes que le daba con el pubis Javier a mi esposa.


Luego de un rato, Max dijo: Ya cabrón ahora me toca a mi. Javier dijo: Mejor tu échate a la cama, y que la puta te monte para yo metérsela por en culo. Yo me imaginaban lo que estaban haciendo con mi esposa dormida y borracha. De pronto escucho un gemido fuerte de mi esposa. Haaayyy. y pienso: Ya selo metió por el culo. luego escucho la voz de Javier. Aguanta puta de mierda. Ya debes estar acostumbrada a mi verga en tu culo. Mi esposa empezó a gemir mas fuerte. Hay, hay, hay. También escucho nalgadas sonoras que Javier le daba a mi esposa.


de pronto escucho la vos de Max. Ya ahora me toca a mi metérsela por el culo. Javier decía: espérate cabrón. Está rico este culo. Javier seguía hablando: ya sabes quien te está rompiendo el culo verdad Carmen? mi esposa dijo: siii. Javier. el siguió hablando. quien es tu macho. tu mi amor. quien te da rico por el culo? tu mi amor. Dime mi nombre. Tu Javier. Quien te hace gritar de placer. tu Javier. yo seguía escuchando todo eso mesclado con los sonidos de las nalgas de mi esposa al chocar con el pubis de Javier y las nalgadas que el le daba.


De pronto Javier dijo: Ahora te va a romper el culo mi amigo Max. El es militar y tiene la verga mas gruesa que la mía. pero vas a aguantar como la puta que eres. mi esposa dijo: No por favor ya no mas. Luego escucho otro grito fuerte de mi esposa: Haaayyy me duele. Sácalo sácalo. Y la vox de Max dijo: Aguanta mamita. Ya estas con la verga adentro. Ahora mueve este culo para que te entre mas adentro. Mi esposa decía: Me duele, me duele haayy. Max decía: Ahora ya sabes como es una verga de verdad, y como te folla por el culo un hombre de verdad. te gusta mi verga? mi esposa dijo: Siii pero me duele mucho.


a estas alturas yo ya suponía que se les viene el orgasmo. Y me fui al sillón. Tenía muchas ganas de masturbarme en ese momento pero no podía hacerlo. después de un rato escuché que salieron Javier y Max. yo me quedé un rato mas todavía en el sillón. hasta que Javier se despidió de Max. escuché que le dijo: si te portas bien, lo haremos nuevamente ja ja ja. no hables nada de esto con nadie. Max dijo: no te preocupes. Claro que quiero nuevamente ese culo.


escuché que Javier se iba a su dormitorio, y luego de un rato me levanté y fuí al ambiente donde estaba mi esposa. La encontré dormida. O eso pensaba yo. le agarré el culo estaba todo sudado. metí mi dedo a su ano. estaba mojado lleno de semen. Así excitado como estaba se lo metí mi verga por el culo. Entró suavecito, ella ni lo sintió. Me moví con todas mis fuerzas. pero ella ni un gemido. derramé dentro de su culo toda mi leche que lo tenía atragantado en mi verga. y me dormí.


al día siguiente Domingo me desperté como a las 11 de la mañana. Desperté  a mi esposa y le pregunté: como has dormido? Ella me dijo: bien. No le dije nada mas. Nos despedimos de Javier, le dije gracias por todo. Casi le digo gracias por romperle el culo a mi esposa. nos fuimos a la casa. por la noche quise follar a mi esposa, pero ella no quiso. Me dijo que estaba cansada. y que no lo molestara por favor. yo pensé: seguro le está doliendo el culo por tanta verga. y mas por la verga del maduro Max.


Bueno. hasta allí mi nueva experiencia con mi esposa y mi amigo Javier. aunque esta ves no pude ver nada, pero si escuché todo como si estuviera viendo. esperaré a otra oportunidad que se me presente para ver a mi esposa con otro cabrón. Ahora se que ser cornudo es lo mas rico que hay. Quiero ver siempre a mi esposa ensartada por el culo con la verga de otro cabrón. pero que ellos no sepan que les estoy viendo. eso me llena de morbo y excitación.


Dominado por mi Mujer...y Sus Amantes...

 


Estábamos cenando en un restaurante con Carla,mi mujer, y una pareja amiga, hasta que luego de varias copas el tema de conversación cayó en el sexo.

Cada uno exponía lo que le haría feliz, lo que le faltaba experimentar y otras cosas sin importancia, ya que resulta muy poco creíble que parejas formalizadas sean sinceras después de varios años de matrimonio.

Por supuesto la nota la debía de dar yo, con un comentario explosivo, quizá producto de las muchas copas de vino ingeridas.


- Lo digo en serio.... A mi me gustaría ser dominado por mi mujer (volví a repetir ante las miradas incrédulas de los tres que me acompañaban).


- Pues, entonces mañana te compro la correa de perro!!!...jaaaaaaa (dijo Carla festejando su broma con nuestra pareja de amigos).


- Tú te lo tomas a la ligera, pero está comprobado que el Hombre que tiene un trabajo en el que están bajo su control 60 empleados, a los que tiene que dar ordenes 12 horas al día, a los que debe hacerlos sentir como si fuesen Sumisos, a los que debe convencer que el Unico que manda es Uno, a la larga ese hombre, en este caso yo, desea en algún momento ser tratado como el trata a los demás.


En la mesa se hizo un silencio que solo fue interrumpido cuando el mozo se acercó a traernos la ronda de cafés.


- Ok. cariño, perdóname por haberlo tomado en broma, luego lo charlamos si? ( me dijo mi Sra. mientras acariciaba mi muslo).


La cena con nuestra pareja de amigos finalizó, los llevamos hasta su casa, nos despedimos, y de regreso a nuestro hogar en nuestra 4x4, Carla fue directa al grano de la cuestión.


- Desde cuando vienes pensando en lo de la dominación?


- Pues, no lo sé.....(balbuceé)...solo me gustaría probar con cosas nuevas después de 5 años de matrimonio.....No sé...creo que me gustaría alguna vez ser yo quién deba obedecer.....solo eso.


- Y pensaste como te gustaría ser Dominado?.Digo, si solo entre nosotros o que la gente vea que tu Mujer te lleva de las narices.


Al momento de escuchar las opciones mi polla se endureció de tal modo que por más que quise disimular Carla lo notó.


- Eeeepaaaa....no hace falta que me contestes Mario.....ya ese Paquete lo dice todo!!!! Mira como se te ha puesto solo de imaginarte a mis pies frente a los demás...jaaaaaaa..... Bien.. comenzaremos a probar con esto de la Dominación desde ahora...te parece?


- Sería el hombre más Feliz del Mundo...mi amor.


Carla es Argentina, rubia, de ojos verdes esmeralda, alta y delgada y tiene varios atributos que hicieron que al primer momento que la ví quedase prendado de ella. Sus tetas siliconadas pero que ni uno sospecha que no son naturales, de un tamaño inmenso, un culo (ese sí natural) duro y respingón y es la mujer más sexy que ví en mi vida.

Cuando no anda con jeans y remeras, le gusta vestir faldas muy cortas, dejando ver sus espectaculares piernas, y camisas casi siempre de colores naturales, sin sujetador, lo que deja traslucir sus pechos tan perfectos, con esos pezones casi siempre erectos. Sus 33 años los lleva de maravilla.

Yo, de menor estatura que ella, algo más entrado en kilos debido a mi trabajo, siempre detrás de un escritorio, suplo mi condición física con un excelente pasar económico, lo que hace que Carla solo se dedique a disfrutar, despreocupándose de todo.

Nuestra vida social es muy activa, ya que por mi trabajo solemos tener casi todas las noches ocupadas, haciendo relaciones nuevas en reuniones de la alta sociedad de Madrid. Para esas ocasiones ella suele usar vestidos de los más afamados diseñadores......eso sí...siempre cuida que sean muy sugerentes...cosa que a ambos nos encanta...que muestre lo que más pueda.


- Bien... ( dijo Carla)...date la vuelta y vayamos a beber algo al Pub de siempre..... hoy me exhibiré más de la cuenta....mientras tu me mirarás alejado.


- Pero Carla....ya son las 2 de la madrugada!!! (atiné a responder).


- Cállate y haz lo que digo!!!!!!!! (ordenó ella).


- Si...siiii...Mi Amor, perdona ( dije en tono sumiso mientras tomaba la avenida que nos llevaría hacía nuestro Pub... al que íbamos desde que nos conocíamos).


- Veremos si pasas la prueba viendo como muestro mis tetas sin desparpajo alguno a los de la barra mientras tu observas sentadito en una mesa...solo......Jaaaa .. Me divierte esto !!!!!


Mi polla explotaba...ya no daba más al imaginar lo que vendría....realmente estaba por correrme sin siquiera tocarla.


- Ahhhh....antes de llegar manoséate a travez de tu pantalón....quiero que te corras antes de entrar (me ordenó Carla).


Mi mano se dirigió a mi paquete y al rozarlo, solo con unas pocas caricias, comenzó a desparramar cantidades de leche que inundaron mi boxer y mis muslos....Seguí con la faena, mientras observaba como mi Mujer se desabrochaba enteramente la camisa, para anudársela por la cintura, dejando al descubierto esas tetotas en toda su dimensión.... La corrida que estaba experimentando seguía rociando ya no solo mi pubis, sino mi cintura, empapando mi camisa...Era un charquerío total.


- Vaya, Marito, que tenías acumulada toda la lechita, verás después de esta noche, cuanto más te saldrá...jijijijijiiiiiiii...Y mira como estás de guarro !!, toda tu camisa y pantalón mojados...eso es lo que quería....para que te viesen entrar así....


Al fin llegamos, estacioné, y como siempre fui a abrir la puerta de Carla, quien descendió de la Hilux.


- Estoy bien así ?....Seguro que te gusta esto? No te arrepentirás ? ( me dijo mientras tocaba mi barbilla)


Lucía como la más Puta de las Putas...Sus tetas al descubierto total, mostrando sus pezones.... Su cintura al desnudo.... Y la mini blanca que llevaba dejaba ver que había dejado sus bragas "olvidadas"


Abrí la puerta del Pub, cediéndole el paso. Se paró, como para ser admirada, y en verdad lo logró. Sonrió y con una mano me indicó que buscase lugar para mí en una mesa alejada de la barra, pero con visión a la misma. Mientras, ella se fue abriendo paso entre la multitud, rumbo al sector de barra que quedaba cerca de la mini pista de baile. Yo seguía caminando, tratando de tapar con mis manos mi camisa y pantalón mojados por la tremenda corrida.


- Solo usted, Mario ? ( me preguntó el camarero una vez que me senté).


- Por ahora sí...mi mujer está por la barra (respondí entre la vergüenza y la excitación).


Mis ojos no dejaban de observar como Carla se iba haciendo lugar, entre las parejas y los hombres solos que estaban en su sector...hasta que de pronto comenzó a dialogar con dos apuestos jóvenes que estaban acodados en la barra...siempre dándome la espalda, hasta que uno de ellos, sonriéndole y con su mirada clavada en su generoso escote, la tomó del brazo y la ubicó donde el estaba, cediéndole su lugar. Así Carla, estaba junto a uno de ellos, frente a mí, y el otro permanecía de espaldas a donde yo me hallaba.





El que estaba al lado, en un momento, le tomo la mano, hasta alzar el brazo y le hizo dar un giro completo con el propósito de observar todas sus curvas...Los dos jóvenes no podían creer el regalo que les había caído del cielo, mirándola desde los pies a la punta de sus cabellos.


Al minuto, Carla me busco con su mirada y levantando su mano hizo una seña para que me dirigiera a su encuentro, a lo que acudí presuroso y lleno de expectativa por lo que iría a suceder.


- Amor, te presento a mis nuevos amigos. Fueron tan generosos de brindarme un lugar en la barra que pensé en invitarlos con un Champagne...así que pídelo, paga y lárgate a tu lugar de mirón si ? (me ordenó mi Carla).


- Jaaaa....siempre lo tratas así ? ( rieron los dos sorprendidos ante la situación).


- No....hoy es el comienzo...jjjijijijiji....Me confesó que le gusta ser dominado....así que a aprovechar!!! o no?.


- Dominado.....Dominado...en todo?...Y no le gustaría ver como su mujer goza con 2 delante de él? ( le preguntó el que estaba a su lado).


- Ahhh...preguntáselo a él que todavía está acá esperando a pagar( le dijo Clara mirándome)


- Hola...disculpa....soy Antonio ( se dirigió a mí).. mira me dice ella que...bueno...que ya sabes.... que te gusta la movida de la sumisión..... es así?


- Puede ser...( respondí secamente, en verdad me resultaba difícil que un chaval de 20 y tantos me encarase así..pero por otro lado ver a mi mujer jugando así me excitaba mucho).


- Oye Tío..... lo que mi amigo te quiere preguntar es si te agradaría que nos follemos a tu mujer en tus narices...entiendes? ( preguntó secamente y de malos modos el otro).


- Lo que ella quiera para mí está bien.


- Bien....tu decides amor (le dijo Antonio a Carla).


- Chicos...tenemos tiempo...por ahora que el Gilipollas vaya a donde debe estar hasta que lo llamemos.....nosotros sigamos con lo nuestro y cuando necesitemos de él lo llamamos y listo...si?


Luego de pagar el Champagne de Clara y sus amigos me dirigí a mi mesa, ya mi polla estaba comenzando a reaccionar nuevamente ante el trato que me daba mi mujer....y sobre todo al verla a punto de meterme los cuernos con dos jóvenes.


En 1 minuto, que me dediqué a tomar mi copa y ver al resto de la gente del Pub, los perdí de vista cuando regresé la mirada a la barra.

Al fin los hallé.....bailando.....eran solo ellos 3 ..mi mujer en el medio de los dos. Estaba de frente a mi, me buscaba con su mirada y con su sonrisa, al tiempo que Antonio le sobaba las tetas, metiendo mano a placer sin la mínima resistencia de parte de Clara. Por su parte, el otro, la apoyaba por detrás con su paquete, mientras sus manos hacían que su mini subiese hasta dejar al descubierto parte de su culo..... Mi polla (yo no podía entender que me gustase tanto esto) ya estaba lista para una nueva eyaculación.


Terminado el dancing mi sorpresa fue mayor cuando los tres vinieron hacia mi mesa...sentándose Clara en medio de ellos dos, frente a mí.


- Mira Mario......mira por debajo de la mesa (me decía ella mientras entrecerraba sus ojos)


Antonio le estaba acariciando su raja, que a juzgar por el brillo, ya estaba completamente mojada y ansiosa de sexo.


- Y...Mario....ahora mira como soba mis tetas Luis..... (me dijo en tanto él le acariciaba sus tetas sin ningún tipo de pudor).


Dejándose manosear delante mío, Clara levantó su mano llamando al camarero, quien vino presuroso.


- Si, Sra. Clara, me llamó? ( preguntó el mozo asombrado por ver a mi mujer manoseada por dos tipos delante de mí).


- Champagne con 3 copas (ordenó ella).


- No prefiere que le alcance la botella de la barra?, aún tiene bastante.( dijo con buen atino Paco, quien nos atendía desde hace 4 años).


- No...nooooo...Ustedes que dicen chicos? una nueva o la que ya abrimos?


- Otra Clarita.....y que la pague tu marido mientras nosotros te gozamos..Jaaaaaaa

( contestaron los dos)


- Jaaaaa... ya escuchaste Paco...hoy Mario pagará por las copas de quienes me follarán!!!! Anda a por el Champagne!!!!!


- Clara, mi amor, no aguanto más...estoy a punto de correrme de nuevo...esto me excita mucho (le dije en un tono de sumisión total).


- Ni se te ocurra !!!! Hasta que no te dé permiso no podrás correrte...entiendes ?


- Si... siiiii mi amor.....solo dime que hacer y lo haré


- Bien así...así me gusta ...déjame disfrutar, ver como me soban y como haces el papel de estúpido delante de gente que te conoce....Que Placer!!!!


- Antonio.....tienes mis jugos en tus dedos ?... (le preguntó Clara)...... Dáselos a chupar a mi marido.


El, sacando sus 2 dedos chorreantes los pasó por encima de la mesa y me los dirigió hacia la boca para que los chupe.....y así lo hice, sintiendo, reconociendo el flujo que tantas veces había tenido en mi boca, cuando aún mi Clara era solo mía.


- Jaaaaa...es más Sumiso de lo que pensé (dijo Antonio en tono burlón).


Pasó media hora así, la botella de champagne estaba por la mitad, aparte de los sobazos a mi mujer a mi vista, ella ya se había entregado a besos muy apasionados con los dos...mientras se chuponeaban la sobaban por todos lados....y yo enfrente...solo mirando. Ya no podía más...rogaba volver a mi casa para echarme un buen polvazo con ella, o bien que nos fuésemos los 4...pero lo que más quería era irme y descargar toda mi leche...donde sea.


- Bueno...amor...quieres venir con nosotros? (preguntó Clara).


- Sí...adonde iremos?


- Explicale Antonio......yo ya estoy para correrme de nuevo (le dijo mi mujer a quien la seguía penetrando por debajo de mesa con sus dedos).


- Mira Mario iremos a tu casa o a un hotel, a follarnos a tu mujer, a reventarla a pollazos hasta que se harte. Si quieres mirar debes pagar... esas son las reglas. Si lo hacemos en tu cama, te saldrá muy caro, en cambio en un hotel ...la tarifa baja. Quieres mirar o no?


- Siiii...siiiiii que quiero ..y prefiero que se lo hagan en mi casa si ustedes están de acuerdo.


- Bien Mario....allá iremos entonces....es necesario pasar por un cajero para retirar 2mil euros o los tienes encima.


- Dos mil?!!!!! Encima de todo servido debo pagar 2 mil?.


- Por protestar y no obedecer ahora serán 3 mil!!!! (gritó Clara)


- Guauuuu....esa si que es una Mujer ( exclamó Luis)....qué dices Tío ahora?.


- Clara, tu quieres esto?.....estás segura de querer follar con 2 a la vez? Si es así no hay problema...yo pagaré (le dije a ella).


- Mira Mario.....paga y déjate de decir sandeces, que con lo que me han dicho que cargan estos dos, porque me han prohibido tocar sus paquetes, pagaría eso y mucho más.Y yo también quiero hacerlo en nuestra cama así cuando ellos ya no estén podré oler el aroma de sus lechitas en las sábanas....Jaaaaaaaaa.


Mientras manejaba rumbo a nuestro domicilio, veía por el retrovisor como la desnudaban a Clara en el asiento trasero.


- Ahora puedo tocar? ( imploraba ella por pasar sus manos por encima del paquete de alguno de los jóvenes)


- No!!!!!! hasta que no lleguemos nada de tocar polla alguna...jaaaaaaaa.... a no ser que tu marido sea generoso y nos dé una "extra"....En ese caso podrías hasta empezar a mamar uno de ellos.


- Cuánto.....cuánto más quieres para dejar mamártela antes que lleguemos (pregunté desesperado).


- Mil más...estaría bien....o es mucho (respondió Luis)


- Aquí tienes 2 mil para que te la mame y le dejes tragar la leche (le dí después de sacar de la guantera la reserva que siempre llevo).


Ni bien escuchó esto, Clara se tiró como una loba hambrienta sobre el cierre del pantalón de Luis....lo bajo y sacó una polla inmensa.....en verdad ni en películas XXX había visto tal tamaño de pene.


- Ohhhhhhh.....Esto es Fabulosooooooooo!!!! (exclamó mientras su mano la tomaba para dirigirla a su boca sedienta de verga).




- Si esta te parece grande espera a ver la de Antonio...Jaaaaa (se regocijó Luis).


- Qué?...más grande que esto?....Entonces hoy me romperán.....acostumbrada al maní de mi marido....jaaaaaa.... Déjame chupártela cielo...deja que Clara te saque toda la lechita.. .. (le decía Clara al tiempo que comenzaba con su mamada).


Yo seguía mirando como Clara se tragaba semejante tronco, desnuda, mientras Antonio le ponía sus dedos por el culo y por el coño y Luis disfrutaba de la mamada....Ella solo gemía de placer...


- Ahhhhjjjjjj.....sshhhuupppsssspppss...gllluupppp..

ahhhjj ( gozaba Clara)


- Te gusta mi polla?....cómetela....cometela toda...


- Es..ahhjjjjayyy..divi...ahjjhjhyyyjjj divina!!! (le respondía ella mientras iba introduciendo esa torre descomunal entre su boquita....apretando sus dientes lo justo y necesario para llenar de placer al otro....iba y venía ..para arriba y para abajo sin poderlo comerlo todo por lo largo que era).


La verga de Luis era de un grosor de unos 6 cms...pero el largo no debía de estar por debajo de los 22 y Clara seguía intentando en cada embestida comérsela hasta al fondo, hasta que chocase con su garganta....


- Ajjjjjjjjjjjyyyyjjjjjj ..ssiiiiiii....sssiiiii aahhhhhhhhjj..

( gemía cuando lograba penetrarla toda en su boca)


- Lo haces muy bien ....ahhhhhh.... sigue....sigue así que me correre en tu boca ..ahhhh...


Mientras, los dedos de Antonio, seguían penetrando su coño, ya que su otra mano ahora estaba en sus tetas, masajeándolas y apretujándolas....lo que hizo que Clara tuviese un orgasmo, mientras mamaba esa polla inmensa.


- Ahhhhhhhhhh...yyyyy...ssiiiiiii me corrroooooo!!!

ahhhyjjjj ayyyyyyyaahhhhhjjjjjjjjjjyyyyy siiiiiiii!!!! (suspiraba de placer mi Mujer mientras chupaba y era penetrada por su coño)


- Dame tu lecheeeeee...dámela Luis....dame toda la lechita....ahógame en leche !!!!!! (le pedía a quien se la mamaba al tiempo que lo pajeaba dentro de su boca)


Nunca conmigo había gozado así una mamada, nunca la ví tan desaforada por comerse la leche..eso me excitaba sobremanera...mi polla a pesar de la prohibición, ya había empezado a largar algún líquido preseminal.


- Quieres leche???? aahhhhhhh.... tooomaaaaa... chúpala toda....traga...ahhhhhhh.....traga toda la leche de este palo!!!!!!! (le decía Luis al tiempo que inundaba la boca de mi Clara con su Semen)


- Agggglllllll...ggglllupppp...más....agggllllhhsss dame más...leche aggggluuuuppppp ajjjjllllppp

( pedía Clara mientras iba tragando cada corrida de Luis...le gustaba...gozaba en tener semejante polla en su boca inundándola de leche...por eso no quería que se terminase el momento...por eso pedía más y más leche)


-Ahhhhh...ahhhhh...me secaste Perra....no me has dejado ni una gota...ahhhhhhhhhhhhhhhhhh


- Mmmmm....es que nunca tuve una polla como esta en mi boca.....Deja que te la limpie mi amor.... splashhhhhsplasshhhhhh ...ha sido la mejor corrida en mi boca en toda mi vida!!!!!! Y que linda tu leche, es de verdad sabrosa...me encantó...Gracias Luis........Prométeme que tendré otra ración si?.


Yo escuchaba esto y no podía creer como se había liberado Clara, y tampoco podía creer como me podía poner tan cachondo yo, viendo como mi mujer me relegaba a un segundo plano.


- Mario....límpiale los dedos a Antonio!!!!! (me ordenó ella después de sentarse nuevamente entre sus dos amigos).


Obedecí al tiempo que Antonio penetraba sus dedos nuevamente, por segunda vez en la noche en mi boca para que yo chupase los jugos de mi mujer, producto de un orgasmo con los dedos de el en su coño. Aparte de chuparlos, pasé mi lengua una y otra vez en actitud de sumisión total, cosa que él me festejó, y me sentí halagado.




- Debes estar orgulloso de tu "esclavito", los ha limpiado como una verdadera Puta..Jaaaaaaa (se rió Antonio en tanto se aprestaba darle un lengüetazo a las tetas de Clara).


-Verdad que se porta bien por ser el primer día? Veremos como sigue el aprendizaje, pero hasta ahora no nos podemos quejar no? ( les dijo Clara dejándose manosear por todos lados y riendo y gozando).


- Amor.....estamos ya llegando....no te parece de ir vistiéndote así bajamos? ( le dije ingenuamente).


- Ah...ah...de eso nada (saltó Antonio).....Clarita bajará desnuda... queremos verla como llega hasta el portal completamente desnuda.


- Es que puede haber algún vecino y la podría ver a ella y a nosotros, no me parece buena idea Antonio (dije mientras miraba a nuestro alrededor).


- Tú que quieres Clara?...hacerle caso al Gilipollas o a nosotros? ( intercedió Luis).


- Chicos.... lo que ustedes manden para mí está bien....si por mi fuese iría desnuda y tomándolos a los dos por sus pollas....y que todos se enteren que me van a follar!!!!..jaaaaaaaaaaa


- Esta claro Marito lo que quiere tu Clara?...así que deja tu vehículo aquí para que podamos gozar de la vista de tu mujer desnuda por el barrio ( me ordenó Antonio).


Ni bien aparqué Clara saltó de la 4x4 ...verla completamente desnuda y gozando de ese momento me calentó aún más. Yo también, después de esto ya había perdido mis pudores y me dije de gozar este instante también.

Lentamente fue caminando hacia la puerta de la casa, contorneando más que nunca sus caderas, de vez en cuando deteniéndose y dándose la vuelta dirigiendo su cara y sus tetas hacia donde estábamos nosotros contemplándola. Siguió así, mientras su culo marcaba cada uno de sus pasos, sus nalgas firmes se movían al compás del tranco, por sus costados se veían asomar los laterales de sus tetas, y sus piernas, iluminadas por la luna, eran una invitación a la lujuria.

Al fin llegó, abrió la puerta, y encendiendo la luz interior, se dió vuelta, apoyo su brazo sobre la pared y nos esperó como una madame, desnuda, hambrienta de comer polla, hambrienta de ser la dominadora de su marido, hambrienta de una noche de placer como nunca antes había tenido, hambrienta de saber que guardaba Antonio detrás de ese paquete majestuoso, hambrienta de comenzar una nueva vida en cuanto a sexo.


Continuará...........


Brahím se folla a mi esposa - interracial.

 



Conocimos a Brahim de manera casual. La cafetería donde trabaja, por proximidad a casa, no la frecuentábamos. Sin embargo, aquella mañana decidimos desayunar allí.


Nativo de Ghana, aunque de familia senegalesa, alto, joven, amable, atento en su trabajo, con educación, establecido en nuestro país desde hacía bastantes años. En principio esos fueron los motivos para entablar algo de amistad con él, aunque mas tarde, fuera mi esposa la que atara de manera mas personal esta relación.


Empezamos a visitar el establecimiento, siempre siguiendo la pauta de su presencia en el mismo. Si en la mañana descubríamos que no estaba, pasábamos por la tarde, en su turno rotativo semanal. Adquirimos la condición de clientela habitual y poco a poco la costumbre de vernos por allí fue siendo la tónica normal.


Ni que decir tengo sobre los comentarios de Maijo referidos a Brahim cuando a solas en casa charlábamos sobre él. Se fijaba en sus manos, en su rostro amable, sus gestos, el color oscuro de su piel contrastando con el blanco de sus camisas. Por supuesto, siempre acababa en la misma indicación sobre que posiblemente fuera portador de un mas que aceptable aparato, basada en el tamaño de la persona, sus enormes pies y la amplitud de sus manos. Mis respuestas a sus comentarios iban a que posiblemente tuviera toda la razón, mirando su expresión al escucharme, iluminaba sus ojos de forma indiscutible. Entre risas siempre la remataba diciéndole que estaba seguro de que cualquier día comprobaría sus presunciones al respecto.



Era evidente a estas alturas que Maijo, tras sus continuas exhibiciones ante Brahim, de alguna manera también había despertado el interés del chico, con apenas veinte y pocos años, su familia en el país de origen, trabajando como lo hacía para sustentarse, notábamos sus miradas hacia mí mujer, aunque siempre mantenía la distancia adecuada en actos y palabras, sobre todo en mi presencia. No obstante cuando era sólo mi esposa quien visitaba el sitio, mostraba mas audacia en sus acciones piropeando a mi mujer en repetidas ocasiones, cosa que al final ella me contaba en casa.


A veces era yo quien iba sólo a la cafetería, normalmente se interesaba por ella de forma amable tratando de no levantar sospecha alguna. Una tarde concreta, bastante temprano, sin demasiados clientes en el local, mientras me preguntó por Maijo, le dije que había salido a ver a alguien, casi por retirarse cuando en baja voz añadí un comentario acerca de lo buena que estaba. Se quedó tratando de asimilar si había entendido, le hice acercar y le susurré preguntándole si también él pensaba que mi señora estaba apetecible. Amablemente me indicó que era atractiva y llamativa. Fue entonces cuando le dije que a ella también le gustaba un tanto él. Sonriendo se retiró a atender a otro cliente.


Un día después, mi esposa, al regresar a casa me charló sobre la conversación, ya que al parecer, Brahim le había dicho sobre nuestros comentarios, por supuesto, ella ya sabía lo sucedido, incluso le añadió que yo era así de liberal en esos aspectos.


Planificamos que debía de abandonar las visitas a la cafetería durante algunos días, para añadir interés en Brahím sobre ella.



La siguiente semana a su abandono del lugar, en una de mis visitas, me preguntó por ella. Le conté que estaba agripada en casa y que por eso no había bajado. Se interesó por su estado de salud y, por mi parte, le resté importancia al tema, eso si, le dije que ella le mandaba saludos, añadiendo que me había comentado de que si quería, al salir por la noche, subiera a casa a visitarnos. Como le vi interesado, le dije que a la hora de salida, bajaría para previamente tomar algo y llevarle a casa.


Las once de la noche, sorbía de la copa que me sirvió. El relevo llegó a tiempo y tras despedirse de sus compañeros me siguió a casa.


Maijo en la sala, abrigada con un jersey de cuello alto. La falda larga cubriendo el resto. Entramos en casa y charló con ella interesándose por su salud. Mi esposa de manera pícara, como habitual, le dijo que lo que tenía se iría con una buena sudada. Serví unas copas y me senté con ellos en la sala.


Interrumpí la conversación con un comentario hacia Brahim, indicándole que mi mujer, incluso abrigada, estaba tremenda. Él asintió asegurando que siempre lo estaba, tratando con ello de ser amable. Maijo sonreía socarronamente. Unos segundos de silencio hasta que lo rompí diciéndole a él que mi esposa estaba aun mucho mejor sin ropas. No contestó nada. Fue Mai quien añadió que eso era lo que le habían dicho algunos. Nuestras risas hicieron que el chico se relajara un poco, aun así guardaba silencio. Directamente le pregunté si deseaba ver a mi esposa desnuda. Me miró sorprendido ante mi pregunta, sin palabras. Maijo le miraba sonriendo y al verle extrañado ante mi propuesta le dijo que yo estaba hablando muy en serio en ese momento.


El muchacho seguía estancado en el compromiso en que se le había puesto, sin saber como reaccionar o responder a mi pregunta. La cara de mi esposa era todo un panorama de su interior, trataba de mantener la serenidad, pero se le notaba en la mirada tanto su deseo de que contestara afirmativamente como su hilaridad ante la reacción pasiva de Brahim. Unos segundos de silencio antes de que mi mujer diciendo que en realidad, sentía algo de calor, se despojara del jersey para mostrarse mas natural con la blusa de seda que llevaba debajo. Sus senos pegados a la blusa se marcaron perfectamente y sus pezones aun mas, luego tomó la cremallera de la falda, por el lateral donde se sentaba nuestro invitado y la abrió por completo subiéndola hasta la cintura donde tenía su tope, de esa manera su pierna y todo su muslo quedó a la vista también.



Conocíamos que Brahim mantenía una relación con una chica morena también y, que ésta llevaba varias semanas fuera de la isla. Mi esposa de la manera mas natural que pudo, cruzó su pierna recién descubierta sobre la otra, exhibiendo así por completo su muslo desnudo a la vista de todos.


Él trataba de no mirar en exceso hacia mi esposa, mantenía la vista sobre su vaso aunque era evidente que aun de esa manera, sus ojos observaban lo que agradablemente le ofrecía mi señora. Insistí de nuevo en la pregunta realizada diciendo que Maijo ya había empezado a desvestirse. Noté como el muchacho tragaba saliva sin contestar, así que mi mujer le tranquilizó informándole que no pasaba nada, que nada cambiaría en nuestra relación tanto de amistad como de clientes en su trabajo, tratando de calmar la evidente ansiedad de Brahim. Levantó la vista hacia mí como queriendo averiguar si aquello iba realmente en serio. Mi sonrisa se hizo patente y aproveché para decirle con franqueza lo que mi mujer deseaba en esos momentos, al comentarle que Maijo deseaba no sólo mostrarse desnuda, sino que además quería irse a la cama con él.


Los ojos del chico se hicieron aun mas grandes de lo que eran al escucharme. No sabía articular palabra a lo que le decía, como pensando que nada era real. Fue entonces cuando Maijo, a la vista de la situación y aprovechando mi directa propuesta le dijo que lo estaba deseando, preguntándole a continuación si no deseaba tenerla, a esto añadió que estaba mas que dispuesta y además que bajo la ropa que llevaba en ese momento, nada mas tenía puesto.


Tímidamente nuestro invitado balbuceó que siempre se había fijado en ella como mujer. Fue en ese punto cuando mi mujercita le comentó que pensaba necesitaba una ducha relajante, un masaje suave y que, ambas cosas, estaba interesada en proporcionarle. Se levantó del sofá al tiempo que le pedía que la siguiera para decirle donde podría tomar la ducha.


Un poco azorado siguió a mi mujer por el pasillo hasta la habitación principal. Un momento después, mi esposa regresó a mi lado diciéndome que le había dejado en el baño de la habitación, estaba excitada, me besó dándome las gracias y de inmediato regresó a la alcoba. Permanecí sentado, con mi polla totalmente tiesa bajo el pantalón saboreando lo poco que aun quedaba en mi copa.


El aullido de mi mujer en el dormitorio me llamó la atención, me acerqué a comprobar lo que sucedía. Desde la puerta, sin entrar en el cuarto observé el interior. Mi mujer desnuda, sentada en el borde de la cama. Brahím de pié. Su cuerpo recién duchado, aun algo húmedo, totalmente desnudo de frente a mi esposa. Maijo con una expresión de asombro en su cara, sus ojos abiertos y sus manos sosteniendo lo que el muchacho le mostraba en ese momento. Entendí la exclamación de mi mujer al ver el miembro de Brahím. Su polla erecta, gruesa, enorme, dos grandes bolsas colgando debajo, apretados a su escroto, apelmazadas. Ella la sujetaba con ambas manos tratando de acapararla y aun así, sobresalía por encima de ellas, todo el cabezote y un trozo de rabo fuera de sus manos aunque éstas la agarraban una sobre la otra.



Respirando de forma entrecortada, me pidió que observara aquel tremendo pene que tenía delante de ella. El muchacho se movía adelante y atrás tratando de deslizar su polla entre las manos de mi esposa, que se sujetaba a ella como una posesa. La vi acercarse aun mas a aquel soberbio cipote y como su lengua salía de su boca para posarse sobre el enorme cabezón. Lo lamió golosa, recorriéndolo alrededor, repitiendo una y otra vez la acción. Se separaba un poco y volvía a pasar su lengua por la descubierta piel del glande de Brahím, masajeaba el resto de la polla con sus manos al mismo tiempo. Sonriendo le pregunté si pensaba que podría caberle toda dentro. Me miró con los ojos muy abiertos sin responderme, ocupada como estaba besando y lamiendo aquella pija. El chico no decía nada, sólo recibía con agrado las caricias de mi mujer, moviéndose continuamente con suavidad para que ella continuara con lo que hacía.


Abrió la boca y la acogió dentro. La chupó despacio, mamando con delicadeza, sólo entonces Brahím gimió de gusto al sentir los labios de Maijo que trató de hacer entrar en su boca el máximo que pudo de carne. Se lanzó a chupar de forma frenética, la dejaba salir por completo, para maravillarse ante la proporción y, de nuevo la metía entre sus labios para saborearla. Había visto en repetidas ocasiones a mi mujer chupando polla, pero aquella, desde luego, parecía encantarla.


Brahím resoplaba de gusto y solicitaba que continuara mamándosela, a lo que Maijo respondía con renovados bríos. Se la pasaba por la cara, golosa, la olisqueaba y volvía a chupar aquel trozo. Sus dedos jugueteaban cariñosamente con los dos huevos. Me decía cuando tenía oportunidad que estaba excitadísima y totalmente empapada, sin abandonar demasiado rato el sabor de la tranca del chico.


Escuché a Brahím decirle a mi mujer que quería comerle el coño. Ella le permitió tumbarse en nuestra cama. Se subió sobre él, en sentido contrario y abierta de piernas le plantó su mojado conejito en la cara mientras volvió a apoderarse de su rabo tieso para continuar mamando. Las manos de él la agarraban por los muslos, abriéndolos para facilitarse la labor. Se fundieron en un sesenta y nueve magistral, los gemidos de mi esposa, aun con su polla en la boca, eran audibles. Los labios de él la recorrían y su lengua la exploraba interiormente. Mi mujer se agitaba sintiendo como le metía la lengua en el chocho con movimientos rápidos, casi la estaba follando así. Por mi parte me acariciaba sobre el pantalón observando lo que sucedía sobre la cama de matrimonio. Los dedos de él la penetraban durante segundos para luego volver a meter la lengua dentro, lo repetía de continuo. Le cogió la pipa entre sus labios y tiró de ella. Mi mujer explotó. Se corrió como una perrita, entre grititos de placer y soplidos suaves mientras él, continuaba chupando su clítoris con dos dedos dentro del abierto higo de mi esposa.


Maijo se levantó velozmente, se tumbó en la cama, totalmente abierta de piernas, solicitando que la montara. Brahím se metió entre sus muslos, sujetando el enorme trozo con una mano, lo pasó repetidas veces por encima del coño y, mirándome me dijo que con mi permiso, luego, sin mas, colocó su hinchado cabezón en la entrada del túnel de mi mujercita y presionó. Vi como entraba, como desaparecía lentamente dentro de ella, que abría la boca, sintiendo la dilatación a la que la sometía. Poco a poco la fue hundiendo hasta que mi mujer le frenó. Aun quedaba algo de polla fuera de ella, pero había alcanzado el final del pasillo. Sus piernas dobladas hacia atrás para recibirle, sus manos indicando donde debía detenerse al ensartarla, gimiendo como una zorra mientras Brahím le metía todo lo que podía. Me coloqué a los pies de la cama, mi esposa toda abierta, él arqueado sobre ella, su polla iba y venía dentro de mi mujer. Veía con claridad como al retirarse, sacaba los labios de su vagina pegados a su tronco para luego volver a hundirlos al penetrar de nuevo. No estaba usando condón, se la follaba al natural, de todas maneras, los míos no le habrían servido de nada porque ni de lejos llegaba al calibre del muchacho.


Mi esposa estaba recibiendo una soberbia polla y la estaba disfrutando como una loca. Gritaba de gusto aunque en ocasiones se quejara cuando él, llevado del ímpetu, trataba de entrar mas de lo que ella aceptaba, aunque insistía en que continuara dándole de la manera en que lo hacía. Se corrió de nuevo gritando entre espasmos. Le informé de que como sospechábamos, no le cabía entera, a lo que ella contestó que aun así le encantaba muchísimo. Por su parte, Brahím, continuaba metiendo y sacando su pollón del cuerpo de mi mujer, mojándose en sus fluidos, disfrutándola sin miramiento alguno. Fue entonces cuando le dije a mi hembra que, ahora quizás, sería el momento oportuno para que le ofreciera el culo. Conocía el deseo expreso de sentirle por todos sus agujeros y sabía que se había preparado para ello previamente.


Me dijo que estaba dispuesta a dejarse dar por atrás, pero, que me necesitaba debajo de ella cuando se colocara a cuatro patas, para que le comiera el chocho mientras le dieran polla. Acepté la propuesta, naturalmente, lo estaba deseando incluso porque sabía que así tendría una visión completa de la follada.


Les vi separarse y como ella tomaba, de la mesilla de noche, la crema que de forma inmediata, entregó al chico para que la untara. Se arrodilló en la cama y luego se apoyó en sus manos, ofreciendo toda su zona mas íntima a Brahím. Me colé bajo ella observando de cerca sus pezones como piedras, que aproveché para lamer y chupar.



A cuatro patas, con sus cuartos traseros alzados, separadas sus piernas, su coño perlado de su propio jugo, los dedos de su acompañante sexual untando con la vaselina la entrada trasera de mi esposa. De espalda sobre la cama me desplacé hasta el lugar adecuado. La polla totalmente tiesa de Brahím allí mismo, apuntando erguida hacia arriba, sus huevos colgando bajo ella, se notaban repletos. Noté las manos de Maijo que abrían mi bragueta.


Brahím preguntó si estaba preparada y mi esposa sin dudar le pidió que se metiera en ella. Le observé como enfilaba aquel trozo erecto hacia el culo de mi esposa. Presionó un instante mientras Maijo hacía fuerza para dilatarse y permitir un mejor acceso. La escuché embelesado pedirle que entrara despacio.


El cabezón hinchado se hizo hueco entre las nalgas de mi mujer y, poco a poco, fue desapareciendo todo el resto de manguera. El gemido de Maijo fue ronco y largo, pero el cuarto de metro de Brahím entró por completo en el culo de ella. Sus huevos hicieron tope en la misma breva de mi mujer cuando le espetó por completo todo su rabo en el culo. Se retiró hasta la mitad aproximadamente y volvió a entrar entero de nuevo entre los gemidos de mi mujercita.


Acerqué mis labios al chocho de Maijo que me recibió a gusto, se movía al ritmo que le marcaba la polla de su enculador. Ahora le daba rápido, ya bien dilatado el canal trasero, jadeaba como una alocada, me chupaba la polla, ya al descubierto mientras sentía mi lengua saboreando su coño totalmente abierto. Los huevos de él me daban en la frente, entre mis cuernos, cada vez que se la metía entera, chocando sus cuerpos en cada embate. Brahím resoplaba mientras Maijo a veces entre quejidos, jadeos, gemidos y chasquidos de su boca al mamar mi pene, entonaban un cántico extraño pero placentero a mis oídos, que no paraba de chupar aquel chocho jugoso.


Mi zorrita gimió profundamente antes de entre gritos confirmarnos a ambos que la alcanzaba un nuevo orgasmo, chillando que se corría me inundó la boca con su zumo delicioso, mientras que su follador la ensartaba aun mas rápido y profundo. Me jalaba de la polla como poseída por no se que ímpetu, quizás para acallar sus gritos escandalosos, mientras recibía las embestidas de aquella pollaza del moreno que se la estaba agenciando. Los golpes de los huevos en mi frente eran frenéticos también, lo que indicaba que el culo de mi mujer estaba casi de continuo repleto de verga negra.


Los bufidos de Brahím se hicieron oír claramente, nalgueando a mi mujer, incrustado a tope en su culo, metiéndosela por completo y diciendo a la vez que estaba a punto de darle toda su leche en ese canal donde estaba. Mi mujer entre sollozos le decía que se la diera, casi insistía en ello, mientras que yo continuaba chupando sus zumos que aun destilaban de su delicioso higo.


Se corrió gritando, diciendo a mi mujer que tomara toda su corrida, empujando con ganas dentro del estrecho ano de Maijo. Descargando su leche mientras ella también gritaba recibiendo el líquido caliente. Cuando vi como salía toda la manguera del muchacho, me alcé por detrás de mi esposa. Tenía el culo dilatado, abierto de tanta carne que le había metido el negro, enrojecido, se notaba la leche dentro, no había necesidad de hacer fuerza para dilatar y verla. Me corrí como un cabrón viendo todo el canal de mi esposa lleno de aquella cantidad de leche entregada por nuestra visita.


Casi tuvo que arrastrarse al baño. Sentada en la taza del inodoro, aunque se había preparado, la cantidad de lefa, le sirvió casi de purgante nuevo. Desnuda, abierta de piernas, las manos apoyadas en la propia taza, expulsando de su culo el esperma pegajoso que le había dejado dentro. La miré mientras lavaba mi propia polla recién corrida con la hermosa visión de sus dos hoyos abiertos a presión.


Brahím es uno de los usuales que siguen tirándose a mi mujer...



Mi esposa me hizo cornudo

 



Llevar 11 años de casados es un tiempo bastante largo de rutinas y problemas, aún así mi bella esposa, una rubia de caderas insinuantes y piernas perfectas, siempre ha estado ahí para mi; todo empezó un día en medio de una relación sexual con ella, me contó aventuras antes de casarse conmigo, noté que me excitaban sus historias, así que muy delicadamente le propuse que hiciéramos intercambio de parejas a lo que ella rotundamente le dijo No!!! Quise ser insistente y en medio de un viaje mío por teléfono le conté que había tenido relaciones bisexuales antes y durante el matrimonio, para mi sorpresa ella abrió un poco más la mente. Regresé del viaje pasó un tiempo más y yo le insistí al tema, aceptó tener encuentros con parejas, me puse en la tarea abrí una cuenta de twitter ahí busque perfiles de parejas, y puse varias fotos y twitts de nuestros deseos y fantasías, que hasta ese momento, eran más míos que de ella.



Un día me contacto por DM un señor muy amable que había visto mi perfil y que quería conocernos personalmente, a decir verdad no era el unico, muchos me escribieron, pero nunca concreté nada con nadie, pero este señor me dijo cosas que me llamaron la atención así que intercambiamos teléfonos, me dijo que estaba en la ciudad y que nos invitaba a una cena, a estas alturas no le había dicho nada a mi esposa, y no sabía cómo hacerlo, quería sorprenderla le dije que era un amigo de Bogotá que estaba de visita y quería conocerla, creo que ella sospechó de que se trataba, pero aún así con muchos nervios y expectativas asistimos a la cita, fue en un hotel hermoso en la ciudad con un muy buen restaurante, llegamos estaba el ahí, esperándonos cuando se presentó, mucho gusto Juan, luego Juan nos contó que esperaba una mujer más recatada y de lentes, pero mi esposa llegó despanpanante, unos tacones que le hacen ver sus piernas delineadas un jean ajustado y una blusa escotada, una cabellera castaña hasta la cintura y una sonrisa que ilumina cualquier habitación. Empezamos la cena yo me senté al lado de ella, Juan frente a nosotros, pude ver la coquetería fina de mi esposa que en ese momento debía saber ya de que se trataba.



Juan es un hombre culto y bien hablado, mi esposa no se queda atrás así que los tres tuvimos una cena muy amena. Juan nos invitó a su suite, pude ver un cruce de miradas de ellos cosa que ya me puso a mil, llegamos esta vez lo dejé sentarse al lado de él, y ni corto ni perezoso puso su mano sobre la pierna, ella no se sintió incomoda, así que dije ya esta, podemos avanzar, con la excusa de ir al baño, me levante y cuando volví se estaban besando, tengo que decir que fue impactante, pero absolutamente excitante, inmediatamente me uní al beso, nos levantamos nos acercamos a la cama y entre los dos la desnudamos yo le quite la blusa y sus pechos parecían dos manzanas duras con pezones erectos, le bajé el pantalón y su tanga hilo dental negra resaltaba con su abdomen planoy su culo parado, el la besaba mientras yo le quitaba la ropa, baje su tanga la acerque a la cama, abrí sus piernas y su vagina deliciosa abierta, se la ofrecí a Juan para que degustara todos los jugos que pudiera sacarle, por primera vez vi como se comían la puchita de mi mujer y lo mejor, como lo disfrutaba, ella se sentó en su cara, cosa que nunca había hecho conmigo, luego se sentó en su verga, y su gemido casi me hace eyacular sin tocarme, cabalgó por largos minutos y oía y sentía como se venía a chorros, su pecho se enrojecía, y Juan le descargó su virilidad, luego la tomé yo, y aun con su vagina palpitando chupe sus jugos mezclados con los de Juan, luego la penetre y descargue toda mi excitación despues de semejante espectáculo. Descansamos tengo que reconocer que Juan un hombre de casi 43 años y con apariencia delgado es un toro, así que se repuso más rápido que yo, esta vez él la dominó, la puso en cuatro, se le acostó encima, le chupaba sus senos espectaculares, ella contenta me miraba buscando la aprobación mía y yo solo le susurraba: "te amo" ella entendía y se entrego totalmente en este juego duramos poco menos de 3 horas, casi todas de Juan, la Cereza del pastel fue al final cuando decidió metersela por el culo, fue tan delicioso que puedo sentir mi ereccion al escribir estas palabras. Juan no es de la ciudad así que Mile y yo mantuvimos el contacto con él, nos seguimos hablando creamos un grupo de whatsapp, y ahí compartimos morbo y recuerdos, Mile los días siguientes al encuentro despertó una excitación permanente casi de ninfomana, tanto así que ya yo físicamente no podía complacerla, se había despertado algo en ella que ya nunca más se va a apagar. 



En un segundo encuentro fue menos romántico porque no hubo cena, fuimos directo al hotel porque Juan y nosotros teníamos agendas a tope, así que a lo que vinimos, ese día ella llevó una lencería espectacular, obviamente más preparada, Sexo oral de ambos hacia ella, Juan la dominó otra vez y el se lo hizo 3 veces y igual, es decir ella lo hizo 6 veces estaba extasiada de tanto orgasmo, pero la razón por la que escribo esto, es por el tercer encuentro pues pasé de querer tener fantasías a convertirme en un hombre que le gusta que claven a su mujer. Juan me invitó a unas vacaciones con mis hij@s y Mile, nos dió estadías todo pago, un gran detalle; ese fin de semana iba estar él en ésa ciudad una noche, así que me propuso salir con ella a solas, lo pensé mucho pero excitado accedí, llegamos nos atendieron muy, bien y Mile se preparó para encontrarse con él ésa misma noche, le elegí hasta la tanguita que se iba poner un vestido enteriso ajustado a su cuerpo unos tacones altos que le levantaban la cola que detiene tráfico y sin brasiere, Juan me escribió ya voy llegando, el corazón se me aceleró, la despedí, y lo que voy a narrar ahora son partes de lo que ella me contó, se subió al carro Juan como siempre un caballero, con un detalle para cada ocasión, le plantó un beso, la llevo a un apartamento, allá le ofreció de beber, se entonaron bailaron, me hicieron una video llamada mientras ella lo besaba y vi como ella empezó a chuparsela, el me hizo un ademan con su mano y una cara de "adiós esta noche tu esposa es mía" se amaron, él la desnudó, la puso en el balcón mientras metía sus dedos, yo que la conozco se que eso la puso a mil, se entregaron ambos, ella encima de él apretó su cuello mientras tenía su enésimo orgasmo, Juan le preguntó que donde quería que se corriera a lo que Mile le dijo : "En mi boca" cuando ella me contó eso no podía yo de la excitación, a veces ella duda que me excite tanto, lo hicieron dos veces y como siempre Juan le come su culito, y no lo culpo ese culo divino está delicioso. Esa noche entendí que mi esposa no es mía es de quien quiera ella tener y que esto es un nuevo nivel de amor y confianza, con muchas confusas entendí que este es nuestro nuevo estilo de vida, y que me gusta ser cuckold. Atentos para mas historias y aun más detalles. Bienvenidos. 




Mi esposa se dejo hacer el anal por mi compadre

 



Pues bien como ya le conte en otro relato de como encontre a mi esposa cojiendo por el culo con su primo y como vi que lo disfrutaba mucho cuando se la metia toda. quise ver si se podria comer la verga de mi comprade que mide como 23 cm y6.5 de grues con una cabesa que parece hongo.mi esposa tiene una panochita bien rica y un culo bien paradito ella es de estatura bajita, 152cm. bueno pero volviendo a mi relato yo maquine un encuentro entre ellos, para esto un dia invite a mi compadre , yo me daba cuenta que el le veia mucho las nalgas cuando hiba a la casa, un dia invite a mi compadre a tomar unos tragos a mi casa. compramos dos botellas de brandy y nos fuimos a la casa, al entrar mi esposa estaba arriba en la recamara, le hable y le dije que mi compadre venia conmigo y me dijo ahorita bajo cuando bajo tria una faldita corta y una blusita con escote que casi se le veian sus pechos se sento enfrente de nosotros y me di cuenta que tria una tanguita rosita al sentarse se le vio gran parte de la tanga y mi compadre no perdio oportunidad de vele la tanguita. estuvimos tomando lo tres.




Pasado unas horas al poco rato mi esposa dijo que hiba por hielos, fue al refri y fingio que buscaba algo en la parte baja fue cuando se le vio ese culo tan rico que tiene con su tanguita entre las nalgas, asi estuvimos hasta com a las 11.00 y me hice que estaba bien tomado y me dormi ellos sigieron tomando como 20 min mas, entonces mi esposa le dice a mi compadre esperem que voy al baño, subio al segundo piso y mi compadre se fue sguiendola sin que mi esposa se diera cuenta, cuando mi esposa salio del baño ahi estaba mi compadre en la puerta mi esposa le dijo va a entrar al baño, y mi compadre le dijo no comadre quiero entrar e n otro lado y la agarro de la cadera para besarla en la boca mi esposa le dijo que esta haciendo y el le dice, no se haga comadre que se que le gusta la verga si no para que me estuvo provocando todo el tiempo, y mi compadre le agarro las nalgas y le metio una mano entre sus piernas y le dijo mire como tiene la panocha bien mojada mi esposa entonces se paro de puntitas y lo beso le dijo si papi me gusta mucho la verga y mas como la tuya que esta bien grande y le agarro el paquete encima del pantalon pero mi esposo se puede dar cuenta el le dice esta bien dormido:


 


"vamos a tu cuarto" y se metieron al cuarto, yo subi lentamente para ver hasta donde era capaz mi esposa de comerse la verga de el cuando llegue me asome en la puerta que no habian cerrado completamente ya mi mujer tenia esa verga en su boca y el le metia los dedos en la panocha ella le decia asi papi meteme tus dedos en mi panochita que te vas a comer. si mami te voy a comer tu panochita y tambien tu culito le beso la panochita y le bajo la tabga el le decia abrete bien porque te va adoler ella le dijo no creo que me duela mas que cunado me desquintaron el le empezo a meter la verga sin bajarle su tanguita nadamas la hizo a un lado cundo sintio la cabeza que le entro le dijo hijo de puta la tienes enormeel dijo tu agunta y se metio hasta la mitad ella decia asi cabron desquintame otra ves assssssiiii metala toda aaagggghhhdesgraciado ya me rompiste toda pero ssssiiiigggue papiiiii deeessstttrrrrooozzaammme con esa verga papi ella se vino en un orgasmo fenomenal y ella le dijo ahora rompeme el culo el le dijo eso es lo siempre he querido y la volteo de espaldas para ver ese culo tan rico le abrio las nalgas se mojo la verga en su panocha y se la puso en la entrada del culo ella le decia si papi rompeme el culo y se la empezo a meter y le dijo ya tienes el culo bien abierto se ve que no soy el primero. no papi ya me han cojido otras veces pero quiero que rompas con tu verga, se empezo a meter y ella nadamas pujaba, 



Cuando la tuvo toda dentro le dijo mendigo la tienes como a mi me gustan asi papiiii mmmeeteemmmelllaaa tooooooddddaaaa y se la metio enterita aaasssiiii pppuuuutttttaaaaa qquuueee bbbien coje con tu culo te gusta papi como te la aprieto si mami asi te queria cojer yyyyyaaaaa mmmmmmmeee vvvveeeeeengo, toma pinche zorra te voy a llenar el culo de mocos ssssssiiii llleeeennnaaammmeee eel ccuulito con tu mocos ahita van puta y se le enterro hasta el fondo ella paro mas las nalgas y recibio toda la leche en su culito ella le dijo que bien cojes cabron, te gusto si me gusto y quiero que me sigas cojiendo yo baje y hice ruido abajo entonces bajo mi compadre y me dijo ya me voy nadamas fui al baño le dije y mi esposa el me dijo ya tiene rato que se fue a dormir se fue y subi a mi recamar encontre a mi esposa que se hizo la dormida meti mi mano entre sus nalguitas y estaban todas mojadas despues le cuento que paso esa noche.

Ignoraba la hotwife que tengo por esposa

 



Mi esposa es realmente muy puta. No es fácil confesar algo así en público, pueden creerme. Aún menos cuando la he visto gozar como una perra mientras era follada por otros ante mis propios ojos. Y que he disfrutado con ello. Pero permítanme que les cuente.
Todo comenzó hace ya unos meses, cuando le dio por andar por la casa, fuera cual fuera la hora del día, en ropa interior, en general con provocadora lencería, pequeños tangas que apenas le cubrían los labios del coño y dejaban al descubierto todo lo demás. Más tarde, un buen día, se depiló completamente el pubis, dejándose el coñito liso y pelado como el de una lactante. Si bien he de admitir que con el tiempo me he acostumbrado e incluso ahora lo prefiero y disfruto mucho de ello, cuando la vi así por primera vez me sorprendió que hubiera sido capaz de hacer tal cosa, algo que (al menos eso pensaba yo en aquella época) solo hacen las prostitutas y las actrices porno. A partir de ahí la situación fue degenerando poco a poco. A veces, nada más llegar a casa de vuelta del trabajo me recibía eufórica y mimosa, vestida con solo un minúsculo tanguita y un camisón transparente en el que se marcaban puntiagudos sus excitados pezones. Mientras me preguntaba qué tal me había ido el día se me echaba encima, se frotaba sensualmente contra mí, me lamía el cuello y me besaba. Yo solía contestar evasivo, me la quitaba de encima alegando estar agotado tras la jornada laboral y me dirigía a la habitación para cambiarme de ropa.

También comenzó a entrar al cuarto de baño mientras me duchaba y meterse desnuda conmigo en la cabina. En general comenzaba con jueguecitos inocentes, tonteando como una niña, restregando los senos contra el vello de mi pecho y agarrando juguetona mi pene con una de sus manitas para con la otra frotármelo con la esponja. Pero en otras ocasiones era más directa, se arrodillaba directamente delante de mí y comenzaba a darme lametones en la verga y en los huevos, me agarraba sin remilgos la polla y se la introducía entera en la boca para proceder a mamármela con verdadera ansia. Casi siempre contrariado, la hacía salir de la cabina, regañándola por ser tan pesada, estar malgastando el agua caliente y alegaba el no caber ambos en la exigua ducha. Y claro, casi cada noche quería sexo. Ya antes de irnos a la cama acudía a mi lado en el sofá, muy ligera de ropa, mientras me encontraba viendo la televisión y comenzaba a tocarme, a besarme buscando mi boca y queriendo meter en ella su lengua ágil. Cuando la empujaba de lado y le pedía que me dejara tranquilo ver el programa se marcha que, tras hundirle dos dedos en el coño y comenzar a pajeárselo al tiempo que con la yema del dedo pulgar le apretaba y masajeaba sobre el clítoris, explotara en un fuerte orgasmo que le arrancaron irrefrenables gritos de placer. Esos son algunos de los síntomas a los que me refería antes. Pero yo, al menos durante los primeros meses, no les daba mayor importancia. Atribuía todo eso a un simple deseo de llamar la atención, a algún calentón momentáneo, quizás un desarreglo hormonal transitorio o una necesidad de afirmar su feminidad en un momento de su vida en el que se planteaba ciertas dudas. Tonterías propias de las mujeres, me decía. Además, por mi parte, estando ya metido en mi quinta década de vida, tras casi veinte años de matrimonio, con la rutina diaria y los problemas en el trabajo he de admitir que últimamente mi libido estaba, digamos, un tanto adormecida. Dulce, mi esposa, es ocho años más joven que yo, una linda mujer, coqueta y muy femenina. Aunque es más bien bajita y físicamente puede no parecer espectacular a primera vista, tiene un bonito rostro, con una boca de labios sensuales y ojos de pícara mirada, y un cuerpo muy deseable que a pesar de su edad ya madura se conserva firme y prieto. Quizás el hecho de no haber tenido hijos haya propiciado el que sus senos, sus piernas o su lindo trasero puedan todavía rivalizar con los de cualquier veinteañera.

Cuando llegaba el fin de semana hacíamos el amor. Reconozco que de manera rutinaria y sin excesivo morbo. Las sesiones solían durar pocos minutos y ser muy similares: Unos besitos, masturbarnos mutuamente mientras yo le chupaba un poco los pezones, en ocasiones unos segundos de sexo oral y colocarme encima de ella para penetrarla, agitarme hasta correrme y caer derrumbado a su lado para quedarme dormido rápidamente. Reconozco que muy insuficiente para satisfacer a alguien como Dulce. Con el paso del tiempo y viendo que su comportamiento lejos de volver a la normalidad empeoraba y que los períodos de calentura se hacían cada vez más frecuentes e intensos, comencé a hacerme preguntas. Observé que pasaba mucho tiempo sentada frente al ordenador y que muchos de esos momentos de ardor y ansia sexual se presentaban después de haber estado tecleando. Me picó la curiosidad y una noche, alegando estar especialmente cansado, me fui a la cama muy temprano y simulé dormirme enseguida. Como sospechaba, al rato de haberme acostado Dulce se metió en el despacho y la oí conectar el ordenador. Esperé unos minutos y me levanté. Descalzo y en silencio, avancé despacio por el pasillo y me acerqué a la puerta entreabierta del pequeño trastero que nosotros llamamos, pomposamente, el despacho, para mirar en el interior. ¡Me quedé pasmado! Veía a mi esposa de espaldas, desnuda, sentada en la silla frente a la pantalla, la cual ocultaba casi por completo con su cuerpo. A cada lado de la silla se veía una de sus piernas. Estaba completamente despatarrada, con las piernas exageradamente abiertas. Una de sus manos se veía manipular el ratón y la otra adiviné, por la posición de su brazo, que la tenía en la entrepierna y también en movimiento. Mi mujer se estaba masturbando mientras miraba algo en la pantalla, probablemente imágenes de sexo, sin duda pornográficas, y estaba gozando, gemía con sincero placer y al cabo de unos minutos oí sus gemidos convertirse en gruñidos y su cuerpo sacudirse al correrse.

No daba crédito a lo que acababa de ver. ¡Mi querida esposa haciéndose pajas como una furcia viciosa, excitándose y dando rienda suelta a sus bajos instintos mirando guarradas en una pantalla! Confieso que supuso un choque para mi y que, sin saber como re había consultado y de qué y con quién había hablado en los chats. Muy amable y competente, Arturo me explicó como consultar los históricos de Internet, en que lugares se almacenan los documentos procedentes de la red, donde se graban los diálogos mantenidos en el chat y como activar la opción de grabación de los mismos. Pero, lo más interesante, me instaló en el ordenador portátil y me explicó como utilizar un programa espía que, cargándose en memoria al encender el equipo y haciéndose invisible, va grabando en un archivo todas las teclas que se van pulsando durante la sesión, absolutamente todas, de manera que permite saber, entre otras cosas, qué nicks se utilizan, qué direcciones de correo se han abierto e incluso la clave de acceso a las mismas.

Esa misma tarde instalé el programa en el ordenador de casa. Tres días después, alegando en el trabajo sufrir mareos y una fuerte jaqueca, volví a casa a media mañana y me dispuse a controlar el fruto de mi trampa cibernética. Lo primero que busqué fueron las grabaciones de las conversaciones en el chat, pero no encontré nada. Comprobé que mi esposa había desactivado la opción de grabación. Eso ya era muy sospechoso y me animó a seguir buscando. Continué consultando el histórico de las páginas de Internet visitadas. Esta vez la cosecha resultó mucho más interesante y fructuosa. Estaba la lista, día por día, de todas las visitadas desde hacía dos semanas. Casi todas eran, como sospechaba, de sexo, puramente pornográficas. Y de ellas la mayoría tenían como tema central el sadomasoquismo y los juegos de dominación y sumisión. Con increíbles fotografías de hombres y sobre todo de mujeres atadas, amordazadas, azotadas, folladas por uno o varios individuos e incluso por animales, violadas, humilladas, golpeadas, con los rostros con frecuencia inundados de esperma. Una vez más, no lo podía creer. ¡Mi Dulce atraída por ese tipo de prácticas! También encontré referencia diaria a éste sitio de relatos al que al final he decidido enviar esta anónima confesión. ¡Maldita cerda! me dije a mi mismo, comenzando a enfurecer- Seguramente las pajas que se hace sentada en esta misma silla son producto de la excitación que le provocan todas esas páginas,

esas fotografías de prácticas extremas y la lectura de historias en las cuales sus autores describen con todo lujo de detalles sus perversiones sexuales. Inspeccioné el disco duro buscando fotografías u otros documentos de ese tipo, pero no encontré nada de interés. Entonces abrí el archivo que produce el programa espía que contiene el registro de todas las teclas pulsadas. La cantidad de texto que figuraba era inmensa y desordenada, pero Arturo me había explicado algunos trucos para encontrar rápidamente la información que me interesaba.

Buscando direcciones de correo electrónico encontré la que utiliza con su nombre y apellido y que conozco muy bien, ya que es a la que suelo enviarle chistes y copias de artículos desde mi trabajo. Como la clave de acceso figuraba al lado de la dirección y de manera clara y visible pude acceder a los mensajes, pero comprobé que no había nada raro en los pocos correos que conservaba. También encontré otra dirección cuyo nombre de usuario no me decía nada y me dejó muy mosqueado: <CINNAMONHOT>. En esa cuenta la cantidad de correos almacenados era mucho mayor que en la oficial. Y la inmensa mayoría de los corresponsales eran, por supuesto, hombres. Observé que últimamente el intercambio de mensajes era especialmente interesante: fantasías de sexo con todos esos hombres. Exclamé en voz alta- Con frecuencia en sus mensajes repetía ese tipo de deseos. Comprendí que se trataba de sus dos fantasías sexuales más intensas y deseadas: ser utilizada como un objeto sexual, tratada como una vulgar puta y… ¡ser follada por un negro!



Encima su amante virtual alimentaba dichas fantasías enviándole diariamente vídeos en los cuales solían aparecer mujeres gozosas siendo sometidas como perras, con frecuencia recibiendo en el rostro abundantes eyaculaciones mientras los hombres, agarrándolas del pelo o del cuello, les follan la boca y la cara. Y también otros en los cuales aparecen hombres de color dotados de increíbles trancas follando con mujeres a las que parece que van a reventar a pollazos. También intercambiaron fotos propias. Las de mi esposa me eran familiares ya que, salvo las que estaban tomadas en su oficina, las había hecho yo todas. Pero las de su amigo… ¡menudo cerdo el tal Antonio! En la mayoría de ellas estaba desnudo, en algunas con la pija completamente tiesa, había incluso algunos primeros planos de esa verga empalmada. La rabia y los celos se apoderaron de mí. Ese cabrón, bastante más joven que yo, si bien no es un top-model se ve cuidado, esbelto y de aspecto viril, y además posee una polla de buen tamaño y que luce fuertes erecciones. Imaginaba a mi esposa masturbándose, clavándose los dedos en el coño imaginando gozar de esa polla, sentirla recorrer su cuerpo, follarle las tetas y la boca mientras ese Antonio la trataba de sucia puta y derramaba su semen por su cara, como ella misma confesaba… …me encantaría disfrutar en este preciso momento de tu verga erecta, y antes que nada de una comida de coño tan rica como las que describes, ¡ay!, que bárbaro, me estoy humedeciendo más cada momento… …quiero saborear tu semen, sentirlo llenarme la boca e inundarme la garganta, en verdad que me sacas esta puta que llevo dentro….

Nunca hasta ese momento había padecido semejante ataque de cuernos. Estaba furioso, una avalancha de sentimientos se agolpaban en mi cabeza. Se mezclaban los celos de esos hombres por los que Dulce expresaba deseo, la ira por sentirme traicionado, la vergüenza y la frustración al comprender que mi esposa es una mujer insatisfecha y yo el culpable de ello, que no soy lo bastante hombre como para satisfacerla. Se me acababan de romper todos los esquemas, de quebrarse los pilares que sostenían mi hasta entonces rutinaria vida y que yo creía estable e inmutable. Permanecí durante toda la tarde y la noche en ese estado confuso, como hipnotizado sentado frente al televisor. Argumentando estar enfermo y sin ni siquiera cenar ignoré más que nunca a mi esposa y evité su conversación, con la mirada fija en la pantalla y la cabeza dándome vueltas a mil por hora. Recuerdo un momento en que en las noticias mostraban imágenes de Francia, donde bandas de vándalos tomaban impunemente las calles de las principales ciudades quemando coches y saqueando a sus anchas. Y otras en las que un famoso ex futbolista, corrupto, egocéntrico y drogadicto, con un QI equivalente al de un botijo, era invitado a una cumbre de jefes de estado y se erigía como nuevo ídolo político de masas con sus patéticos gestos y topicos argumentos antiimperialistas. ¿Qué está pasando? Me pregunté- ¿es que estamos volviéndonos todos locos? La rabia y el ansia de venganza fueron ganando terreno hasta que finalmente, en plena noche, sobre las 4 de la madrugada, tomé una decisión y comencé a urdir un plan que me dispuse a poner en práctica inmediatamente. Soy dirigente en una gran empresa de distribución de conservas y congelados, responsable de los almacenes de mercancías y de la contratación de per chicos se miraban extrañados y permanecían en silencio, con expresión de no entender nada. Les indiqué que podían guardarse ese dinero como pago por la jornada del día, a pesar de no haberla trabajado. Los billetes desparecieron rápidamente en sus bolsillos. Seguidamente les coloqué delante el portarretratos con la fotografía de mi esposa (en la que era unos cinco años más joven) y otra suma de dinero equivalente a la anterior multiplicada por cinco, es decir, una semana de jornal. Entonces les expliqué mi plan.

-Si aceptáis mi proposición, cumplís lo pactado al pie de la letra y cerráis la boca, además de divertiros como os he explicado podéis ganaros ese dinero. Y tenéis mi palabra de que cada vez que haya trabajo seréis los primeros elegidos.

Los muchachos, a pesar de no terminar de salir del todo de su asombro, aceptaron y acabamos de ultimar los detalles del plan para ese mismo día. Me cité con ellos en hostal donde residen sobre las ocho de la tarde.

Cuando regresé a casa me encontré a mi esposa de nuevo puteando en bragas por la casa y caliente como un horno. Respondí a sus arrumacos con pasión, aceptando sus besos y respondiendo con íntimas caricias. Mientras introducía mi mano por dentro de la braga y le acariciaba el coño con los dedos le propuse una cena romántica en un nuevo restaurante tailandés del que le dije me habían hablado muy bien. Añadí que más tarde podríamos terminar lo que estábamos comenzando. Se mostró encantada, aunque el estado de calentura en el que se encontraba le hizo rogarme no cesar mis caricias y continué dedeándole el coño hasta que allí mismo, de pie y abrazada a mi, se corrió como una cerda empapándome los dedos y la mano con sus flujos. Tras esto corrió a la habitación a prepararse. Evidentemente, tuve que esperar más de una hora, pero pasé todo ese tiempo sintiendo mi excitación crecer imaginando todo lo que iba a suceder esa noche. Cuando finalmente estuvo lista nos marchamos y conduje el coche hasta un barrio del extrarradio, próximo a los muelles del puerto, donde aparqué delante de la puerta de un viejo edificio.



-¿Por qué nos paramos aquí? Preguntó extrañada mi esposa.

-Es solo un minuto, cielo. Voy a aprovechar que nos pilla de paso para recoger unos contratos que les di a firmar a unos empleados que viven aquí contesté-. Ven cariño, acompáñame, no quiero que te quedes sola en el coche, este barrio puede ser peligroso.

Me acompañó, un tanto recelosa, y entramos juntos en el edificio en cuya entrada lucía un descolorido cartel que anunciaba el Hostal Marina. Nada más pasar la puerta sentimos ese olor a humedad, suciedad y miseria propio de los edificios antiguos y abandonados al deterioro desde décadas. Subimos la estrecha y oscura escalera hasta el primer piso y llamé a la puerta numero 14, situada al lado del cuarto de baño comunitario del cual se escapaba un repugnante olor a orines rancios.

Se abrió la puerta y Basilio, de un movimiento de cabeza y sonriente, nos invitó a entrar. Era una habitación de unos 20 metros cuadrados, con una única bombilla colgando del techo y cuyo mobiliario se resumía a una vieja mesa, dos sillas dispares, un par camas de una plaza ambas con las sábanas (que imagino algún día fueron blancas) revueltas, un pequeño frigorífico y una antigua y mugrienta cocina de dos fogones en una de las esquinas, bajo la cual había una bombona de butano, cerca de la única ventana del cuarto. Junto a la cocina había también un lavabo o fregadero, conteniendo una palabra y observándonos de manera extraña. Manera que, quizás influenciado por el entorno, sentía incluso un tanto amenazante. Comenzaba a preguntarme si no habría sido un error venir cuando mi esposa, aferrándose a mi brazo, me susurró al oído: -Por favor cariño, pídeles esos papeles y marchémonos.

Entonces, al volver la cabeza para mirarla, recordé la razón por la que estábamos allí. Rememoré el contenido de sus correos, aquellas obscenas frases y la humillación que sentí cuando las leí. Se desencadenó mi furia y, agarrándola de un puñado del pelo y tirando de él hacia atrás, le dije con voz rabiosa al oído: -¿Ya te quieres marchar? No tengas tanta prisa, mujer. Dime una cosa, tesoro ¿no es cierto que en el fondo no eres más que una vulgar puta que ansía ser follada por una buena polla negra? ¿No deseabas tanto ser tratada como una sucia perra, como una asquerosa ramera barata? Pues esta noche tus sueños se van a realizar, maldita cerda. Tirándola de un empujón sobre uno de los mugrientos colchones y volviéndome hacia los chicos, añadí con autoridad: -¡Vosotros! Venga, espabilad y joderos esta puta como os de la gana, podéis hacerle todo lo que queráis.

-¡Pero qué haces amor!, ¿es que te has vuelto loco? Exclamó sinceramente sorprendida, paralizada, con los ojos abiertos como platos y sin saber como reaccionar.

Cegado por la ira y tras soltarle una sonora bofetada (nunca antes le había levantado la mano, jamás), comencé a arrancarle la ropa a tirones, tratándola de muchas cosas, de las cuales puta era la mas delicada.

Mientras, los chavales se acercaban y comenzaban a animarse. Basilio se bajó de un tirón el pantalón, la única prenda que vestía, y apareció colgando una verga de buen tamaño y bastante gruesa, cuyo capullo, gordo y marrón, atrajo inmediatamente la mirada de mi esposa. El chico comenzó a reír con una risa burlona y estúpida, emitiendo un ridículo ji, ji, ji, ji. Sin ningún recato se colocó entre las piernas de mi mujer, le remangó la falda hasta la cintura y comenzó a sacarle las bragas. Cuando se las hubo quitado le separó las piernas y, sin más preámbulo, le metió un dedo en el coño, entero, hasta el fondo. Comenzó entonces a girar esa mano, frotando y empujando el puño contra el sexo abierto de Dulce, comentando divertido y sin dejar de reír como un idiota lo mojada que estaba ya esa vulva. Seguidamente y ante la reacción de la guarra de mi esposa, la cual había cerrado los ojos y gemía ya de puro gusto adelantando y levantando el coño, hundió la cabeza entre sus muslos y comenzó a darle largos e intensos lengüetazos por toda la raja.

-¡Qué sabroso coño de puta blanca! Exclamó divertido levantando la cabeza unos segundos, mirándome burlón y volviendo a hacernos oír su estúpida risita, para seguidamente continuar con la comida de coño que le estaba metiendo a mi mujer, la cual gemía con una intensidad muy superior a la que lo hace cuando yo le prodigo ese tipo de caricias, aunque he de reconocer que nunca lo hice con la misma intensidad y vicio que lo hacía el muchacho.

Entonces Nicanor, hasta entonces mero espectador, se colocó a su vez junto a Dulce y se quitó el pantalón y el bóxer, liberando así una impresionante verga, un enorme rollo de carne negra que colgando como una trompa entre sus piernas le llegaba a más de medio muslo.

-¡Joder pensé sinceramente sorprendido- menuda tranca tiene el cabrón!Y no fui el único sorprendido. Dulce, al despatarrada, con la cabeza de un hombre metida entre los muslos abiertos y comiéndole los huevos y la polla a otro. Y esa mujer, esa furcia ¡era mi esposa, la mujer a la que durante tantos años creí conocer tan bien! A pesar de ser yo el único culpable de que nos viéramos en esa situación, no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Me sentía a la vez engañado, insultado, humillado y también excitado, notaba las mejillas arder de la rabia de saberme cornudo y de no poseer, como esos chicos, una verga grande y potente, joven y vigorosa.

La de Nicanor se comenzó a hinchar y crecer hasta quedar tiesa paralela al suelo. La boca de mi esposa, abierta al máximo, apenas conseguía engullir esa polla. Los labios tensos abarcaban con dificultad el ancho tarugo, cuya tercera parte, es decir, unos diez centímetros, le entraban y llenaban la boca. Encajaba el miembro con los ojos desorbitados y respirando sonoramente y con dificultad por la nariz. Por un momento me preocupé pensando que se iba a ahogar, pero me tranquilizó ver que sin cesar de mamar esa verga y con lágrimas resbalando por sus mejillas comenzó a gemir, a mover y empujar el coño lascivamente contra la boca del chico que se lo estaba follando con la lengua. Mi mujer se corría ante mis ojos, estaba gozando como una gorrina, se corría en la boca de Basilio mientras la tranca de Nicanor le llenaba la suya. Entonces Basilio, emergiendo de entre los muslos de mi esposa, con la boca brillante por los fluidos vaginales y la pija erecta y dura como un bastón, la agarró de los tobillos, levantó y separó sus piernas al máximo y con un par de embestidas le clavó la polla en el coño, tras lo cual comenzó a bombear fuerte. El cabrito estaba tan excitado que en menos de un minuto se corrió, gruñendo de gusto y eyaculando dentro del coño de mi esposa. Cuando sacó la verga, de su ancho glande brotaban las últimas gotas de semen que el chico fue a derramar y restregar contra las tetas de Dulce. La tranca de Nicanor se erguía tiesa delante de la carita de mi esposa, y desde la gorda bola oscura del glande hasta los aún más negros huevos se veía en toda su magnitud brillante y empapada de las babas de Dulce, la cual la seguía mamando con adoración, recorriéndola de arriba abajo con la lengua mientras la pelaba con ambas manos, soltando salivazos sobre el glande y embadurnando con la lengua toda la polla. Basilio seguía frotándole la verga contra las tetas cuando Nicanor comenzó a gruñir con furia, como un animal rabioso. Sin ningún miramiento volteó a mi mujer colocándola bocabajo. La agarró de los riñones, le levantó el culo colocándola a cuatro patas, como una perra, y arrimó la punta de la polla a los babosos labios vaginales para comenzar a empujar. No se anduvo con romanticismos, en cuanto tuvo metida la gorda cabeza comenzó a embestir con rabia metiéndole en cada golpe esa pollaza casi en su totalidad. Nada más sentir esa gorda morcilla penetrar en su cuerpo Dulce comenzó a gemir de puro gusto y con las primeras embestidas del negro se corrió de nuevo gritando sin pudor.

-¡Ábreme el coño, puta blanca, y muévete! Continuó imperturbable Nicanor, sin duda cerca de correrse a su vez.

Era una follada violenta, increíble, ambos gruñían como animales. Yo los observaba joder como hipnotizado. No sabría definir con exactitud mi estado en ese momento. Se mezclaban en mi la humillación de ver a Dulce (esa mujer con la que he compartido los últimos veinte años de mi vida) allí tirada encajando esas pollas y gritando desbocada de placer, gozando como una perra viciosa, con la excitación y una perra. Con todo eso su orgasmo fue el más intenso y salvaje de la noche, a juzgar por sus gritos y sus obscenas palabras, tratándonos de cerdos, de putos cabrones y gritando a Nicanor que la follara más fuerte, que dejara de meterla como un maricón y le reventara el coño de una puta vez. Yo también estaba como loco. La agarré del pelo y levanté su cabeza.

-Toma mi polla, asquerosa puta, trágatela entera y sácame toda la leche, cerda, trágatela toda. ¡Puta, que no eres más que eso, una asquerosa ramera! Seguí gritando rabioso, al tiempo que le metía entera la verga en la boca, ya loco de deseo y perdiendo todas las composturas.

Basilio, que seguía con su risita idiota y volvía a tener la verga tiesa, se había arrodillado al lado de Dulce y, juguetón, le pegaba golpecitos en las tetas y en el rostro con la polla, la cual se agarraba y utilizaba como si fuera una porra de carne. Mientras, ella se tragaba entera mi pija, me la follaba con la boca con las idas y venidas que animaban su cuerpo consecuencia de la salvaje follada que le estaba metiendo Nicanor, al tiempo que me apretaba con fuerza los huevos y me empujaba un dedo dentro del ano, provocándome una mezcla de dolor y placer tan increíble que gozando como un cabrón, gritando de puro gusto como nunca antes lo había hecho, eyaculé abundante y directamente en su garganta, algo que también era la primera vez en mi vida que sucedía. Quedé agotado y tembloroso por el enorme placer, las piernas apenas me sostenían y me dejé caer en una silla. Gozoso y cansado contemplé pasivo el alucinante final de la orgía. Nicanor, que había detenido el bombeo y sacado la polla del coño de mi esposa, tras voltearla de nuevo procedió a colocar una rodilla a cada lado de su pecho para quedar sentado sobre él. Gruñendo como un cerdo restregaba furioso la polla y los cojones sobre sus tetas, la pasaba entre ellas follándolas mientras esa furcia las apretaba con las manos contra la verga, y buscaba golosa el glande con la boca para mamarlo cada vez que este llegaba hasta su cara. El moreno no tardó en correrse gritando como un animal. Las dos primeras lanzadas de esperma cruzaron toda la cara de Dulce para ir a aterrizar en su pelo. La muy puta, al ver esa polla escupiendo leche, no dudó en agarrarla, pajearla fuerte con ambas manos y llevarla de nuevo hacia su boca, por lo que algunos chorros de semen le cayeron sobre los labios e incluso dentro de la boca abierta, dejándole la lengua, que siguió relamiendo la verga, blanca y lechosa.

Basilio observaba la escena y continuaba pelándose la polla. Viendo como la cerda de mi esposa seguía mamando la verga de su amigo, como queriendo ordeñarle con la boca hasta la última gota de leche, se arrimó a ella y comenzó a cascarse la verga con furia.

-¿Te gusta tragar leche, eh blanca nieves? Toma cerda, cómete esta, vamos puta, ¡mámamela!Obediente, mi esposa se giró hacia Basilio y comenzó a darle chupetazos en el glande mientras el chaval continuaba cascándosela. No tardó en enviar una nueva y abundante eyaculación por toda la cara de Dulce, la cual acabó inundada, los chorros resbalaban por ella, caían sobre su pecho y por ambos lados de la cara goteaban sobre el asqueroso colchón. Tras unos minutos, cuando cesaron por completo los gemidos, se instaló un silencio embarazoso. Los chicos se levantaron y se dirigieron al pequeño frigorífico, del cual sacaron unas latas de cerveza, pero solo para ellos, sin invitarnos. Dulce ofrecía una imagen patética: Sudorosa, con el pelo revuelto, desnuda solo con la falda enrollada en la cintura, y los muslos, la cara, el pelo y el pecho chorreantes de esperma, sin patrón, ¡menuda zorra está hecha tu mujer! ji, ji ,ji ,ji- Podéis volver cuando queráis, ya sabéis donde estamos ji, ji, ji, ji-.

Cuando salimos del hostal ya era noche cerrada. Casi no se veía gente por la calle, solo en las esquinas y bajo las farolas había algunas putas proponiendo sus servicios a los hombres que deambulaban por allí. Regresamos a casa, ambos en silencio durante todo el trayecto. Me sentía gozoso, pero también algo confuso. Tenía sentada a mi lado a mi esposa y sabía que su cuerpo estaba manchado, inundado del esperma eyaculado por las tres pollas que esa noche la habían follado y con las que había gozado como una auténtica furcia, como la puta que tanto deseaba ser y en lo que se había convertido ya definitivamente, mucho más puta, por lo viciosa, que aquellas que se veían en las esquinas vendiendo su cuerpo por dinero, haciendo de mi con ello un maldito cabrón, un puto cornudo consentido. Desde ese día soy otro hombre, veo a Dulce con otros ojos y, como pueden imaginar, nuestra vida de pareja ha cambiado. Estuve cierto tiempo muy confuso, sin saber que hacer ni que pensar, pero ahora que he conseguido tragarme el orgullo y aceptar el peso de los cuernos en mi cabeza, estamos viviendo un período excepcional de nuestro matrimonio. Cuando la tengo cerca, cuando la veo andar por la casa puteando, vestida con sus tanguitas y camisones transparentes, ya no me preocupa que sea martes o sábado, los problemas que haya podido tener en el trabajo, qué programa estén poniendo en la televisión, ni la hora que pueda ser o la temperatura que haga. Simplemente me precipito sobre ella como un poseso y la desnudo, la acaricio, le dedeo y lamo el coño y el ano, la beso (pero no como lo hacía antes sino metiéndole la lengua en la boca y mamando la suya), le clavo con rabia la polla, a veces tirados en el mismo suelo de la habitación de la casa en la que nos encontremos. Y cuando lo estoy haciendo por mi mente desfilan las imágenes de mi esposa gritando de gozo mientras era follada sin miramientos por aquellos brutos, con esas enormes pollas taladrándola y vertiendo esperma sobre ella, recuerdos que me excitan como un loco y precipitan al orgasmo.

Nuestra vida sexual se ha vuelto mucho más intensa y variada. Pero sé que para ella sigue siendo insuficiente. Hace un par de días al llegar a casa la sorprendí tirada en el sofá, despatarrada y masturbándose con un vibrador mientras miraba un video porno, machacándose el coño con rabia y corriéndose gimiendo como una posesa, a pesar de que esa misma mañana habíamos follado en la cama nada más despertar. Si, sé que mi Dulce necesita más, que merece más. Que sueña con volver a ser poseída por otros hombres, por otras vergas más jóvenes, grandes y vigorosas que la mía.

Y, porque la amo, estoy dispuesto a permitirle satisfacer tales deseos, incluso a facilitárselo.

Siempre y cuando esté yo presente, claro está.