Mi primer evento swinger

 


Buenas queridos  este jueves  fui a mi primer evento swinger (recién hoy tuve tiempo de contar todo)

Fui en busca de una pareja como conté en mi post anterior soy mujer bisexual.


El ambiente fue muy tranquilo mucho respeto y mucha gente nueva tuve la oportunidad de ver mucha gente real y que sin vueltas iban a lo que iban vi en cuartos oscuros gente cogiendo 3 hombres y una mujer 2 hombres y una mujer.


Durante todo el evento estuvo la conocida Marion psique animando bailando y dando show de stripper quede muy muy caliente y no llegue a estar con ninguna mujer hasta ese momento 🔥 Mi esposo se fue a las cabinas donde pasan películas para adultos. 

Entonces fui al bar, mientras me senté y pedí una copa para los nervios, en eso veo que va entrando una pareja con las características que me gustan sobre todo de la esposa, se veían bellísimos. Se acercaron a la barra donde estaba y me saludaron, se presentaron como Brenda y Alfredo. 

Lucían muy apuestos pues Brenda llevaba puesto un minivestido negro, zapatillas negras, y medias, su esposo iba casual con un pantalón de vestir camisa, y chamarra, nos reconocimos al momento nos saludamos, y sentí que desde ahí había química para poder continuar la noche, me pido Brenda que me sentara en medio de los 2 para hacerme sentir en confianza, ellos al igual que yo pidieron una copa mientras platicábamos de las experiencias que habían vivido en el swinger, una vez que tomamos confianza Alfredo nos pregunto si queríamos ir a un lugar mas intimo a la cual respondimos ambas que si.


Nos fuimos en su auto y llegando al hotel pedimos una botana y bebidas, ya instalados seguimos charlando y en un momento Alfredo puso musica suave para que el ambiente fuera mas erotico, me saco a bailar mientras su esposa nos miraba con morbo, me abrazo al ritmo de la musica mientras sentía como sus manos tocaban mis caderas de forma discreta, que me hizo sentir un hormigueo, al tiempo que me daba un beso dulce en la boca al cual respondí dejándome llevar por sus caricias, en eso el se sienta en un sillón se va desabrochando la bragueta en eso me hinco y voy hacia el en 4 patas buscando algo para mi boca le baje el bóxer y comencé a darle besitos en su verga que aun estaba flácida, para continuar dandole lengüetazos como saboreando despacio, lo tome con mi mano y comencé a masturbarlo al tiempo que me lo metía en la boca, de forma suave, ensalivándolo escuchando sus gemidos de Alfredo que estaba gozando con mi boca, mientras que Brenda estaba seguía sentada en el sillón pero con las piernas ligeramente abiertas y tocandose por encima de su tanga y saliendo de su boca gemidos, pues estaba viendo como yo esta haciendo un oral riquísimo y que al estar en esa posición con Alfredo mi faldita se había subido a mitad de mis nalgas dejando ver mi tanga esa escena escuche el susurro de Brenda diciendo que me veía muy puta mamandole la verga a Alfredo, cada vez que tenia la verga en mi boca mi panocha se iba mojando mas y mas, al estar muy concentrada yo no me había dado cuenta que Brenda se acercaba por atrás de mi sintiendo sus manos como acariciaban mis nalgas al sentirlas una descarga de jugos inundo mi panocha nunca había sentido esa sensación deliciosa porque nunca me había tocado una chica, era la primera vez y me había gustado, al sentir Brenda que me había gustado sus caricias continuo hasta tocarme por encima de mi tanga mi panocha que estaba mojadisima y sentí una descarga de orgasmo uuffff, eso me motivo a darle mas duro mi mamada a Alfredo mientras al oido me susurraba Brenda te ves muy puta Alicia y quiero cojerte con mi marido, a lo cual asenté mi cabeza que si y que siguiera tocándome.


Ya para esos momentos estaba muy cachonda y de cierta forma había sido seducida por una pareja que quería que fuera su puta por esa noche era algo nuevo y rico para mi.


En eso me quita de Alfredo y me planta tremendo beso Brenda en la boca metiéndome su lengua yo solamente trababa de también complacerla me acariciaba mis senos, mis nalgas, jugueteaba con mi faldita que la subía y bajaba me tumba en la cama boca arriba me hace de lado la tanga y comienza a darme tremendo oral ufff sentía como su lengua pasaba por mi clitoris abriendo mis labios con sus dedos y metiendo su lengua no podía resistir tanto placer que nuevamente tuve otro orgasmo en la boca de Brenda, que continuaba con su labor yo solo gemía de placer su lengua era mágica se veía que era una experta en chicas, eso me derretía de placer, al ver la escena Alfredo se acerco a la cama para que siguiera mamandosela la metí a mi boca como si fuera la ultima verga que probaría, así me tenían Brenda y Alfredo, yo la verdad no sabia cuantos orgasmos llevaba en la boca de Brenda que no cesaba en estarme lamiendo mi vulva, esa situación puso Alfredo con la verga muy parada oyendo sus gemidos como iban en aumento continue con mi labor hasta que sentí que ya no iba a durar y aprete su verga a mi boca en señal que los quería en mi boca y sin decir palabra llego su descarga de leche que por cierto fue bastante llenándome la boca eso noto Brenda y de inmediato se acerco a mi boca para darnos un beso escurriéndonos la leche.


Había sido una experiencia muy excitante y caliente para mi, al igual que ellos, nos quedamos por un momento acostados los 3 después me pidió Brenda que nos fuéramos a bañar y que nos cambiáramos de ropa en esos momentos dije que bueno que había llevado otro cambio de ropa al igual que ella para ese cambio me puse el vestido ajustado, medias, y tanga rojita y zapatillas me veía toda una puta, pero Brenda no se quedo atrás se puso una blusa cortita tipo ombliguera con una microfalda color negro y tanga azul cielo se veía putisima al igual que yo salimos del baño y en cuanto nos vio Alfredo notamos su sonrisa picara y morbosa hacia nosotras, mientras le pedimos Alfredo que se fuera a duchar mientras nosotras comenzamos a bailar al tener ella mas experiencia tomo la iniciativa nuevamente y comenzó a dar besitos en la boca y cuello al sentir sus labios note como pis pezones se pusieron duros era mucho erotismo entre ambas nos acariciábamos al tiempo que nos besábamos, en eso me pone de espaldas hacia ella y continuamos el baile no sin antes sentir como sus manos iban bajando de mi cuello, pasando por mis senos y llegando a mis nalgas al sentirlas ahí inmediatamente mi tanga se humedeció al Brenda notarlo puso sus manos enfrente de mi vestido y subiéndolo ligeramente se concentro en mi panocha que al tocarla con sus manos notaba como se iba mojando mas y mas y mas.


Ufff no dudo para hacerla de lado y meterme un dedito que fue nuevamente una descarga para mi escuchando como salía de mi boca gemidos de placer no dudo en sentirme ya mojada en meter un segundo y tercer dedo para ello tuve un grito de placer que hizo que me viniera en sus dedos sacándolos todos mojados y llevándoselos a la boca y compartiéndome mis jugos uff que delicia eran en eso salió Alfredo del baño y se puso frente a mi para darme un beso riquísimo mientras Brenda me seguí cachondeando, prácticamente me sentía su PUTA complaciente, en eso sentí como Brenda se aparta de mi y saca de entre sus cosas algunos juguetes sexuales llevaba un arnés que se puso y se sentó en la cama me llamo para fuera a lamérselo, yo estaba fuera de si muy caliente que no dude ni tantito en hacerlo me separa de Alfredo y fui con ella a chuparselo me tomo de la cabeza como si quisiera que no me aparatara de su arnés sentía mucho placer y ahora el que tenia un ángulo perfecto de mis nalgas era Alfredo que no dudo ni tantito en tener la verga dura para metérmela en la panocha.


Prácticamente estaba siendo cogida por Brenda y Alfredo al tiempo que me decían ambos que era su puta y que querían seguir cogiéndome esas palabras fueron una especie de morbo en mi mente que continue haciendo mi labor como buena zorrita, para ese momento nuevamente estaba mojadisima mientras me cogida Alfredo en 4 patas y tomando el arnés de Brenda para darle placer jalándome el cabello y dándome nalgas en señal de autoridad hacia mi, cada nalgada que me daba era una descarga de jugos en mi panocha nuevamente Alfredo no aguanto mucho y sacando su verga su leche me la avento en mis nalgas al tiempo que Brenda tenia un orgasmo riquísimo, uff nuevamente habíamos hecho algo nuevo para mi.


Pero no conforme con eso Brenda saco un vibrador poniéndomelo en la panocha no quería que terminara así ese momento el juguete hizo nuevamente su labor y estaba prendía al tiempo que lo tenia adentro me daba unos besos deliciosos ambas gemíamos de placer en eso al sentirme que no íbamos a aguantar lo saca de mi panocha y entre sus cosas saca un juguete de doble cabeza, se lo pone ella en su panocha me pido que haga lo mismo y en la cama poniéndonos de espaldas lo metíamos y sabacabos como si fuera un pene de verdad escuchábamos como nuestras nalgas se pegaban haciendo un sonido riquísimo, y una vez mas al sentirnos que nos íbamos a venir ambas lo sacamos de nuestras vulvas y me pide que hagamos la tijera no sabia que era hasta que me dijo que nos cruzábamos nuestras panochas y restregarlas sentir vulva con vulva eso ufff era algo muy rico no parábamos de gemir hasta que llego el momento de que ambas no resistimos y terminaos gritando en un delicioso orgasmo ambas ufff.


En toda esa parte Alfredo al haber terminado se puso a disfrutar como ambas nos cogíamos y como su esposa se había cogido a una chica mas...


Una vez que terminaos nos quedamos dormidos y a la mañana siguiente nos cambiamos salimos del club y nos fuimos a desayunar, la verdad es una de las experiencias mas deliciosas que he tenido en el swinger y siempre la voy a recordar.


 Al final cogí con mi esposo en los pasillos de nuestro departamento, mientras una chica que me cayó bien nos miraba atónita luego me confesó que mis gemidos la volvieron loca y me pidió un beso al que accedí.

🔥Quede caliente días después de eso🔥



Me fui de ahí sabiendo algo nuevo de mi y es que no solo quiero estar con una chica sino también con un chico (cosa que en un principio no tenía en mente) 

El amigo de mi esposo

 




Resulta que desde hace tiempo un amigo de mi esposo llamado Roberto, me likea todo y como sabe que hice sesiones de fotos, me insistia con contratarme para que pose para el, el no es fotografo ni nada yo siempre supe que solo queria verme desnuda, nuestras conversaciones siempre fueron de pocas palabras, por ai hablabamos un poco mas por chat, luego tiempo despues se acercaba su cumpleaños y me ofrecio mas dinero que queria cumplir su fantasia de hacer eso, me habia dicho esto por wpp mientras me encontraba tomando cerveza con mi mejor amiga, se lo comente a ella y me decia que acepte que que mas daba, le dije que con unas condiciones, que me haga la transferencia antes de hacerlo, que me lleve a un telo que ni empedo lo hacia en su casa, que no se vea mi rostro en ninguna foto, y que me pase a buscar en casa de mi amiga, a lo que el accedio sin dudarlo, supongo que el alcohol ayudo en esta desicion, le dije que pase en 1 hora que aun estaba con mi amiga bebiendo.



 2 horas despues llega en su auto y golpea la puerta, me saluda con un beso en el cachete y nos vamos hacia el hotel en su auto, al llegar nos sentamos y pone musica, abre una champaña en lo que me hace la transferencia, nos pusimos a beber y a charlar, trataba de no tomar mucho porque no me queria poner en pedo, supuse que querria embreagarme, aunque no deberia ser tan desconfiada, de a poco nos fuimos haciendo mas amigos, resulto ser copado y buena onda, mas de lo que pensaba, asi que repetimos esto un par de veces, bueno a lo que venia esto siguio asi, mientras bebiamos le dije que me iria sacando la ropa de a poco ya que nunca habia hecho esto, y me dijo que no habia apuro.



 Yo no venia nada provocativa, tenia unos zapatos de plataforma, unos jeans largos, y una remera, lo primero que hice fue quedarme en ropa interior facil, tenia una tanga negra hilo, y un corpiño negro, me acoste en la cama boca arriba riendo con cara de picara.



 Yo: como me queres?

 Roberto: abri las piernas bombon

 yo: ok

 Roberto: bueno ahora ponte en 4 

 yo: asi?

 Roberto: si y comienza a moverte dejandote llevar, no es filmacion solo sacare varias fotos.

 yo: bueno

 Roberto: ahora para que te animes mas rapido te ayudare ( sacandose la ropa quedando totalmente desnudo empalmado)

 yo: jaja bueno no era necesario pero no tengo problema jaja (risa incomoda)

 Roberto: ven acercate



 Al acercarme se pone de costado mio, roso su pene con mi pierna (hice que no me di cuenta) y comenzo a quitarme el corpiño dejando mis tetas al aire.

 

Roberto: ahora quitate el tanga y vuelve a ponerte en 4 

yo: ok

Roberto: ahora mueve tu culito (me agarra de la cintura y comienza a hacer algunas fotos, en varias fotos se veia yo en bolas en 4 con su pene por detras muy cerca)

 

 Luego de un rato nos fuimos al jaccuzi y nos pusimos a beber otra champaña, nos metimos los 2 desnudos mientras bebiamos y charlabamos, el estaba empalmadisimo de a ratos se tocaba, y no puedo negar que yo tmb estaba un poco caliente por la situacion.



Roberto: tenes fantasias?

yo: mm alguna que otra la mayoria cumplidas

Roberto: no me vas a contar?

yo: capaz en alguna oportunidad jaja

Roberto: alguna vez hiciste un trio?

yo: si

Roberto: con quien?

yo: secreto jaja

Roberto: 2 hombres o 2 mujeres o 1 hombre y una mujer?

yo: menos 2 mujeres lo demas si jaja

Roberto: ahh mira vos te lo tenias guardado

Roberto: con cuantos hombres tuviste sexo?

yo: con 3

Roberto: 3 en toda tu vida? no te creo jaj

yo: sisi enserio pero el oral no cuenta, vos dijiste estar!

Roberto: ahh mira nunca me imagine pense que muchisimos mas con lo fuerte que estas, y oral?

yo: oral con bastantes

Roberto: cuantos?

yo: no llevo una cuenta exacta jaja

Roberto: masomenos

Roberto: 20?

yo: mas

Roberto: 30?

yo: ajajaj mmmmmm  arriba de 50 aproximadamente igual enserio no llevo cuenta

yo: y tu con cuantas mujeres?

Roberto: aah mira vos jaja eso si me imaginaba igual, emm tampoco llevo la cuenta pero masomenos 30

yo: ahh jaja

Roberto: y te tomas la leche?

yo: jajaj que pregunta, si casi siempre depende del hombre, es una de las cosas que mas me gusta en el sexo

Roberto: gua, y bueno te note el culito en actividad bombon, te gusta el sexo anal?

yo: si jaja me gusta, mi esposo me lo hace todos los dias

Roberto: hoy tuvieron sexo?

yo: si por la mañana

Roberto: ahh mira vos

Roberto: alguna vez estuviste con una mujer?

yo: si pero es secreto (lo contare en algun relato mi primer lado lesbico)

Roberto: guau que buena onda

Roberto: te tomas a mal si te pregunto si puedo tocarte una teta?

yo: jajja noo dijimos que solo fotos te lo aclare antes de venir

Roberto: ajja sisi solo probaba

yo: jaja que corajudo eres

Roberto: te exita que te vean provocativa o desnuda?

yo: jajaj esas preguntas mm si un poco obio

Roberto: saquemonos una selfie, aunque sea con tu celular

yo: mm bueno dale (me abrazo y senti mi teta en su pecho, se veia mi cara y yo desnuda a su lado tenia que borrar esa foto urgente)

Roberto: ponete ai en la escalerita sacando el culo del agua te saco otra foto

yo: okok



 Luego me retire del lugar y me tome un uber a mi casa.

Así me cogieron mientras mi esposo trabaja.

 



La alarma por la pandemia había terminado, todo mundo había sido vacunado y empezó la reapertura del país, los comercios volvieron a abrir, seguido de los restaurantes, los cines y las escuelas, a mi cuñado le volvieron a ofrecer empleo en Tampico y se regresó con su familia, mi hijo, Luis Manuel, ya casi con 6 años regresó a clases presenciales, todo parecía regresar a la normalidad.


Había que inscribir al niño en alguna actividad extra curricular y decidió ingresar al equipo de fútbol, le gustaba mucho este deporte debido a que durante el confinamiento mi esposo y mi cuñado jugaban con él en el patio.


Tenía entrenamientos dos veces por semana en la escuela y los sábados participaba el equipo en un torneo interescolar, al cual podíamos asistir los padres.


Puntualmente semana a semana lo llevaba a su partido y cuando estaba en etapa de descanso me acompañaba mi esposo.


Los niños a esa edad no son muy disciplinados y se distraen con facilidad, los padres disfrutábamos los partidos riendo con sus ocurrencias, mi hijo no era la excepción y a cada rato volteaba a saludarme agitando sus manitas o tirarme un beso, era gracioso ver la desesperación del entrenador tratando de poner orden, los padres gritando y apoyando a los chicos como si de campeones del mundo se tratara.


Al llegar a los partidos, saludábamos a los demás padres, noté que había un niño con el que mi hijo se juntaba más, se ponía a platicar y jugar con él durante el calentamiento previo al partido e incluso durante el partido.


Ese amiguito de mi hijo cada semana iba con alguno de sus padres, pero nunca ambos, una semana la madre y la siguiente el padre, me llamó la atención que ambos eran muy apuestos, ella una chica morena clara, delgada y con una bonita figura, él con una figura atlética y varonil, cómo de 35 años, alto, cómo 1.80 m, de tez morena clara, piernas largas y grandes manos, precisamente dos cosas que me atraen mucho en los hombres, no en pocas ocasiones en forma discreta me le quedaba viendo embelesada admirando su físico y noté que no le era indiferente, ya que en varias ocasiones lo descubrí también lanzándome furtivas miradas.


Un día mi hijo me pide invitar a su amiguito, de nombre Iker, a jugar videojuegos a nuestra casa, después del partido.


Ese día iba con su madre y pensaba solicitar su permiso al término del partido, pero antes se me acercó ella y me abordó:


- Hola, mi nombre es Cecilia, mi hijo Iker se ha hecho muy amigo de Luisito, tu hijo.


- Mucho gusto, mi nombre es Patricia, pero todos me llaman Paty y, efectivamente noté que son buenos amigos, no para de hablarme de su amiguito Iker,- le respondí.


- Si, y disculpa pero mi hijo me ha pedido permiso de ir a tu casa y quería saber si estás de acuerdo.


- Sí, claro, me encantaría recibirlos en casa, pero antes vamos a McDonald’s por unas hamburguesas, ¿te parece?- La verdad la invitación a comer era para platicar y conocerla mejor, ya que no acostumbro meter a cualquier persona a casa, sobre todo si no está mi marido.


Fuimos al restaurante y platicamos largo rato, resultó ser una mujer muy agradable y educada, provenía de una familia acaudalada y muy religiosa, había estudiado en un colegio de monjas.


Después fuimos a casa y la invité a pasar en lo que los niños jugaban, tuvimos una plática entretenida en la que le conté que mi esposo trabajaba 14 días fuera y descansaba 14 días y no aguanté la tentación de preguntarle por el padre de Iker.


Resultó que efectivamente, cómo llegué a pensar, estaban divorciados, me contó que le fue infiel en varias ocasiones y no lo pudo perdonar, pero que era un buen padre, se preocupaba por la manutención del niño y no faltaba el fin de semana que le tocaba estar con el niño, lo llevaba a pasear y se hacía cargo de él todo el fin de semana.


La velada fue muy agradable y al final nos despedimos como buenas amigas.


La siguiente semana, me había vestido con una lycra deportiva de color amarillo que se ajustaba a mi cuerpo como un guante y una blusita blanca ligera, muy sexy, los hombres, entre los que se encontraba el padre de Iker, me comían con la mirada, me encanta sentirme deseada y discretamente exhibía mi cuerpo, al terminar el partido se me acerca Luisito y me dice que quiere volver a invitar a Iker a casa.


Me causa sorpresa ya que no me lo había dicho con anticipación, no estoy segura de aceptar, es la segunda semana de la etapa de trabajo de mi esposo y sigo sola en casa, en eso se presenta ante mis ojos el guapo padre de Iker y con una voz gruesa y profunda me dice:


- Hola, mi nombre es Adrián, padre de Iker y mi hijo insiste en ir a jugar a la casa de su amiguito Luisito, su hijo.


- Claaaro, mucho gusto- respondí ligeramente nerviosa.


- Mi nombre es Patricia, puedes llamarme Paty- agregué estirando mi temblorosa mano para saludarlo.


Al darme la mano me da un firme apretón que me causa un escalofrío, sus labios se acercan a mi mejilla para darme un cálido beso en forma de saludo, sentir sus labios carnosos rozando mi piel, me turbó y mi vagina se humedeció al instante.


Le di me dirección y me siguió en su auto a fin de saber dónde vivía, para la hora de recoger a su hijo, una vez en la puerta entraron los niños corriendo y no pude resistir invitarlo a pasar.


- Si gustas puedes pasar – le dije nerviosa.


- ¿No sé molestaría su marido?- preguntó


- No, mi esposo no se encuentra, estoy sola, será un placer que me hagas compañía.


Lo ví sonreír y aceptó pasar, le invité una cerveza y nos pusimos a platicar, no podía despegar mis ojos de su lindo cuerpo, tenía modales muy masculinos e irradiaba virilidad por cada uno de los poros de su piel, un verdadero macho.



Empezamos hablando de las ocurrencias de nuestros hijos y poco a poco fuimos conversando de temas más personales, aproveché para preguntarle sobre la madre de Iker, quería saber su versión.


- La verdad, es que nos llevábamos bien, pero no logramos congeniar cómo pareja, disculpa si soy muy directo, pero me gusta decir las cosas como son, soy una persona muy sexual, digamos que me gusta mucho el sexo y soy muy fantasioso en la cama, en cambio, Cecilia mi ex, es demasiado recatada, educada a la antigua y todo le parecía inmoral, incluso decía que era un pervertido, cómo comprenderás no lograba satisfacerme sexualmente y tuve que buscar otras mujeres.


La confesión me sorprendió, no pensaba que fuera tan directo, pensé en Cecilia, que tonta, yo sería feliz con un macho como Adrián, que me estuviera dando caña a cada rato, y como él quisiera, me encantan los hombres así, no pude evitar imaginarme en sus brazos, no cabe duda que algunas mujeres no aprecian aquello que otras envidiarían.


Me preguntó sobre mi esposo, le comenté que trabajaba en plataforma y que me quedaba sola por 14 días.


- Pobre, debe ser difícil estar tanto tiempo sola, se nota que eres una mujer que necesita el calor de un hombre a su lado.


Me quedé muda, sin saber que decir, turbada me levanté y me apoyé en la barra de la cocina, Adrián se levanta y sin previo aviso me toma de los hombros y besa mi cuello, acción que me dejó totalmente estática, sin saber cómo reaccionar, con una tenue voz alcancé a decir:


- Adrián, espera, que estás haciendo- exclamé


- Vamos, sé que te mueres por un macho, tu marido te deja mucho tiempo sola y estás que ardes por qué te coja- contestó


En voz tenue le decía que no era correcto, que estaban los niños, me tenía aprisionada contra la barra de la cocina y no dejaba de besarme el cuello y apretarme contra su cuerpo.


Mis súplicas eran cada vez más débiles.


- Para, para, por favor, no sigas, detente- susurraba sin mucha convicción, mi cuerpo me traicionaba y no oponía resistencia.


Su mano se mete bajo mi lycra deportiva y busca mi clítoris, al frotar ese sensible botón siento un espasmo que recorre todo mi cuerpo, mis piernas se aflojan, intento cerrarlas, pero un gemido delata el placer que siento.


Ante mi desconcierto me quita la blusa y hunde su cara entre mis tetas, su lengua recorre mis pechos al tiempo que desabrocha mi sostén y su lengua encuentra uno de mis pezones, abre su boca, lo mordisquea y succiona suavemente, como un recién nacido, sus dedos en mi entrepierna siguen frotando mi clítoris, continúa con mi otro pezón al tiempo que un par de dedos se hunden en mi vagina, muerdo mis labios intentando ahogar un gemido, en eso logro reaccionar, en cualquier instante podrían descubrirnos nuestros hijos y le pido ir a mi cuarto.


- Ahhh, espera, nos pueden ver los niños, vamos a mi recámara.


Sonriendo me suelta, una sonrisa de triunfo, sabe que ya estoy en sus manos y tomándome de la cintura nos dirigimos a la recámara principal, estoy casi desnuda, solamente traigo la tanga puesta, camino despacio intentando no hacer ruido, al pasar al lado de la recámara de mi hijo escucho que tiene el volumen de la televisión muy alto.


Llegamos a la recámara, me recuesta en la cama, y se sube encima de mí, el roce de su piel me quema, solamente trae puesto su bóxer, no me di cuenta en qué momento se desnudó.


Me da un cachondo beso, jugoso, mordisqueando mis labios, su lengua ardiente se cuela en mi boca y explora su interior, pronto encuentra la mía y se entrelazan, su mano baja y termina de quitarme mi tanga, ayudo levantando la cadera, abro mis piernas y su mano recorre mis labios mayores, mi flujo es abundante, sus largos dedos se hunden en mi interior, sin ninguna resistencia, son gruesos pero suaves, me encanta sentir como me acarician por dentro y aprieto un poco las piernas para atrapar sus dedos y aumentar la sensación, de pronto los saca, siento un vacío, me faltan sus dedos, abro las piernas invitándolo a seguir, sus dedos recorren nuevamente mi rajita, hasta encontrar mi clítoris y doy un respingo, una corriente de placer recorre mi cuerpo, besa mi cuello y succiona el lóbulo de mi oreja, después de masajear mi clítoris algunos minutos, sus dedos recorren mi raja, abro todavía más las piernas para recibirlos, pero siguen de largo y los siento acariciar mi ano.





- Papi, creo que te equivocaste de orificio- me quejo.


- No, no me equivoqué – susurra en mi oreja y su lengua entra dentro, siento un espasmo y un quejido escapa de mi boca


- ¿Te molesta?- dijo al tiempo que sigue masajeando mi ano con la punta de sus dedos.


- No papi, sigue, todos mis orificios son tuyos- contesté, era un Dios del sexo y no podía negarme a ser poseída como quisiera.


Su dedo siguió haciendo círculos sobre mi ano y pronto empezó a hacer presión, instintivamente dí un respingo, mi culo es tan sensible que la caricia me hizo estremecer y un gemido salió de mi boca.


Sentí como venció la resistencia de mi esfínter y empezó la conquista, movía la yema de su dedo en forma circular frotándome por dentro, la sensación era sublime, sentía mi culito contraerse y apretar la punta de su dedo, quería que entrara más profundo, moví mi cintura, culeando para ir al encuentro de su dedo y poco a poco fui enterrándomelo yo misma, hasta el fondo, ufff, me encantaba, su grueso dedo era como una pequeña verga y cerré los ojos para concentrarme en el placer que sentía.


Sin sacar el dedo de mi culo, su boca bajó a mis pechos y atrapó uno de mis pezones, succionó con fuerza, al tiempo que su dedo entraba y salía lentamente y presionaba mis paredes internas en forma circular, siguió con mi otro pecho, lo lamía, mordisqueaba y succionaba con maestría, al tiempo que hundía su dedo pulgar en mi coño, nuevamente dí otro respingo y exhalé ahogando mi grito de placer.


Lentamente fue bajando a mi vientre recorriendo con sus labios casa centímetro de mi piel, metió su lengua en mi ombligo.


Sacó sus dedos de mi interior, se arrodilló y tomó un par de almohadas y pidiendo que levantara la cintura las colocó debajo de mí, con suavidad levantó mis piernas y me las separó, mis rodillas quedaron casi sobre mis pechos y todo mi sexo totalmente a su merced, sin dejar de mirarme acercó su boca a mi entrepierna, sentí su cálido aliento, seguido de un lametón en mi rajita, atrapa mi clítoris en sus labios y lo succiona suave y lento, un gemido largo y fuerte sale de mi boca, continuó algunos minutos disfrutando de mi rajita a sus anchas, me estiraba el clítoris con sus labios, lo mordisqueaba, me daba largas lengüetadas que iban desde mi ano a mi clítoris, su boca era mágica, me encantaba todo lo que me hacía, tomé con mis manos mis piernas para jalarlas a mi pecho y dejar mi coño bien abierto y sus manos libres.


- Me encanta tu dulce coño, es un manjar, es tan jugoso, nena.


No contesté, solamente cerré los ojos para seguir disfrutando el placer que me daba, con las manos libres abrió mis labios vaginales y su lengua recorrió todo lo largo de mi raja, desde mi ano hasta mi clítoris, sentí su dedo medio juguetear con mi orificio anal y empujar, mi esfínter no ofreció resistencia alguna y su dedo se metió profundamente, no pude evitar dar un respingo y apretar las nalgas, pero una vez que empezó a moverse en mi interior me relajé, y aprovechó para meter su dedo pulgar en mi coño, su lengua seguía lamiendo frenéticamente mi clítoris, mis ojos se pusieron en blanco, casi me desmayo de placer, sus dedos se rozaban dentro de mí, solamente separados por un delgado pliegue, se me aflojaron las piernas y las solté, pero continuó con el ataque implacable de sus labios sobre mi clítoris, mis gemidos se volvieron interminables.


- Papi, Ay, papi, papito, que ricooo, Ayyy, ahhh, me voy a correr, aghhh.


- Disfruta nena, no te preocupes, disfruta, goza, cómo yo estoy disfrutando con tu rico coño.


Todo mi cuerpo se estremeció, espasmos recorrían mi cuerpo, y gimiendo como loca, empecé a correrme, mis flujos empezaron a escurrir y Adrián los bebía con gula, fue un orgasmo larguísimo, espasmo tras espasmo, hasta que poco a poco fue menguando, estaba exhausta, rendida, pero plenamente satisfecha, pensé que me daría un respiro, pero no fue así, me tomó de la cintura y me hizo dar media vuelta, acomodando una almohada bajo mi cintura para que mi trasero quedara levantadito y en pompa.


.Que cuuulooo, no sabes voy a disfrutarlo- dijo admirando mi carnoso trasero.


Apretaba mis nalgas al tiempo que le daba besos y pequeños mordiscos, las abrió con sus manos y sentí su cara hundida entre mis cachetes, su nariz prácticamente en mi esfínter, me hacía cosquillas y sentía el aire tibio de su respiración acariciando mi más recóndito rincón, a pesar de que me había recién corrido, el placer no disminuía, cerré los ojos, dejándome llevar por el gozo que sentía, abrió más mis nalgas y sentí la punta de su lengua presionando mi esfínter, la sensación fue increíble, se me escapó un fuerte gemido, un escalofrío recorrió mi cuerpo, como si su lengua me transmitiera una corriente eléctrica, siguió punteando y lamiendo mi hoyito un largo rato, hasta que mi esfínter cedió y entró la punta de su lengua en mi interior, suspiré y mordí mis labios al tiempo que apretaba las sábanas, la movía en forma circular, avanzando cada vez un poco más, metiendo y sacando su lengua y combinando con chupetones en mi culo, después de un largo rato dijo:


- Me encanta comerte el culo, ufff, es tan rico que me lo comería una y otra vez, ¿Sabes? mi ex no me permitía que le comiera el culo.


Entendí entonces que lo que tenía de guapo, lo tenía de pervertido, lo contrario a la puritana de Cecilia, pero lo último que quería era saber de su ex y le rogué:


- Anda papi, cógeme, quiero ser tu hembra, tu mujer, ya no aguanto.


Sonriendo se desnudó por completo y se acostó al lado mío, me dio un jugoso beso que respondí con pasión, sentí un sabor extraño, pero no me desagradó, era el sabor de mi culo.


Me miró y con una sonrisa maliciosa me susurró al oído:


- Desde que te vi, sabía que eras una mujer ardiente, desinhibida y deseosa de gozar sin prejuicios, dichoso tu marido, princesa, si todas las mujeres fueran como tú, eres la dicha de este mundo.


Me encantó el cumplido y me entregué por completo, acaricié su fuerte espalda, mientras su lengua recorrió la parte detrás de mis orejas, nuevamente buscó mi boca y su lengua traviesa me llegó muy profundo, se movía alrededor explorando el interior de mi boca y entraba y salía hasta el techo de mi paladar, prácticamente me estaba cogiendo con la boca de una forma increíblemente excitante.


Entonces sentí su verga en la entrada de mi coño, abrí mis piernas invitándolo entrar, mi coño chorreaba y casi lloro de emoción al sentir la cabeza de su verga abriendo mis pliegues vaginales, la sentía palpitar, dura, poco a poco fue empujando y ese trozo de carne caliente y gordo se fue introduciendo en mi interior, disfruté cada centímetro, indudablemente estaba muy bien dotado, llegó un momento que sentí que estaba completamente llena y me estiraba por dentro, por fin sentí su pelvis rebotar contra mi coño, me sentía tan plena, tan llena, me confirma:


- Princesa, la tienes toda dentro, gózala.


- Si amor, la siento, que dura y gruesa, me encanta, mátame amor, dame duro, gózame, aghhh.


Empezaron las embestidas, primero lentas y profundas, fue aumentando la intensidad, abracé su cuello y busqué su boca al tiempo que aumentaba la velocidad de sus embestidas, me empaló en una forma encarnizada por unos 20 minutos, tanto que sentía un poco de ardor en el interior de mi coño, pero no me importaba, el placer era mucho mayor, estaba segura que pronto se correría en mi interior, pero ese macho tenía otros planes:


- Aghhh, tu coñito es riquísimo, cómo aprieta, pero quiero probar también tu culito, me encanta, quiero llenarte de verga todos tus agujeros.


- Si, papi, lo que quieras, lléname de verga todos mis hoyitos, soy tuya, tu puta.


Sacó su verga y me pidió lubricante, me agradó que lo hiciera, ya que si bien previamente había disfrutado y dilatado mi esfínter, por el grosor de su verga y su forma tan impetuosa de coger, seguramente me habría lastimado


Me levanté y busqué mi lubricante personal, el cuál mi marido usaba cuando quería que le diera el culo.


Me tomó de la cintura y me dio vuelta, colocó unos almohadones bajo mi vientre y abrió mis piernas al máximo, quedando en esa conocida posición de entrega total, lista para el sacrificio, por el espejo vi que tomó una cantidad generosa de lubricante y lo aplicó en la entrada de mi esfínter, masajeando suavemente mis arrugados pliegues al tiempo que decía:


- Tienes un culo hermoso, princesa, va a ser un placer enorme darte por el culo, ¿Quieres mi verga dentro?


Iba a responder afirmativamente cuando empujó su dedo medio completamente lubricado y mi respuesta de transformó en un largo


- Siiii, aghhh, que rico papi, sigueee.


Siguió metiendo y sacando su dedo, dilatando mi anito, hasta que pronto fueron dos dedos en mi interior, los giraba en forma circular y los abría un poco ayudando a ensanchar mi conducto anal.


Cuando consideró que estaba lista, se recostó y con su verga recorrió una y otra vez la raja bien lubricada entre mis nalgas, en cada recorrido se quedaba un segundo en mi ojete y continuaba el recorrido, se sentía delicioso, parecía que me la iba a meter, pero nada, hasta que que me hizo rogarle:


- Papi, estoy que ardor, ya métemela, no me hagas sufrir.


- La quieres dentro, princesa.


- Si, papi, quiero ser tu hembra, tu puuu… aghhh


No alcancé a terminar la frase, apoyó la punta de su verga en mi esfínter y empujó con más fuerza, mi esfínter se abrió y me enterró toda la cabeza, se quedó un momento quieto y me preguntó:


- ¿Te duele?


A pesar de su diámetro no había sentido el más mínimo dolor, al contrario puro placer, pero le dije que me había dolido un poco.


- Puedo seguir?


- Si papi, despacio- respondí.


Me la fue enterrando muy lentamente, centímetro a centímetro me fue abriendo el hoyito, sentía como esa barra de carne avanzaba y avanzaba y empecé a dar bocanadas de aire para relajar lo más posible mi cuerpo, hasta que por fin sentí sus huevos chocar con mis nalgas.


- Ya la tienes toda dentro princesa, que rico, tienes el mejor culo que me he comido en mi vida, uuuf, es tan apretadito, suave y caliente.


Después de un par de minutos sin moverse, dando oportunidad a que mi culo se adaptara al calibre de su verga, me dio una nalgada y empezaron las embestidas, me encantaba como su verga me recorría por dentro, cómo estiraba mis pliegues al máximo, llenándome por completo, entre gemidos y jadeos fue aumentando poco a poco la intensidad, mis nalgas chocaban contra su pelvis, me estaba taladrando divinamente, todo mi cuerpo se zangoloteaba, cuando de pronto se escapa su verga de mi culo y por la excitación del momento, apunta a mi hoyito y da un fuerte golpe de cintura ensartándome su verga hasta el fondo, ese embestida me tomó desprevenida y no pude evitar dar un agudo grito de dolor por la salvaje empalada, unos segundos después escuché que tocaban la puerta de mi habitación y la tierna voz de mi hijo decir:


- Mami, mami, estás bien, escuché un grito salir de tu cuarto.


Afortunadamente le había puesto seguro a la puerta, si no me descubre con la verga del papá de su amigo clavada en el culo, me quedé quieta, intentando recuperar el aliento y pensando una excusa, le dije:


- Perdona hijo, es que estoy viendo una película de terror en la tele con el papá de Iker.


- Yo quiero verla, me gustan las películas de terror- intervino Iker.


No contaba con eso, pero Adrián intervino:


- No Iker, es para grandes, no la pueden ver niños.


- De que trata, dime, la quiero ver- insistió Iker.


- Es de una mujer vampiro que chupa la sangre a los hombres y le están enterrando una estaca una y otra vez, pero no sé muere.


Me dio gracia el comentario, ya que tenía una estaca enterrada en mi cuerpo, pero logré controlarme, Iker insistió:


- Anda papi, yo quiero ver.


- No Iker, no, mejor acompaña a Luisito, a él le dan miedo las películas de terror, no lo dejes solo- añadí


- Está bien, señora, no se preocupe, voy a seguir jugando con Luisito, después me la cuentas papi- dijo y los escuché alejarse rumbo a la habitación de Luisito.


- Vaya susto- dije.


- Mmmm, para quitar el susto, que mejor que una buena cogida- agregó Adrián, reanudando sus embestidas.


- Si papi, mátame, entiérrame esa enorme estaca en mi cuerpo- añadí, tomando el papel de vampiresa.


Me tomó de la cintura y reanudó sus embistes largos y profundos, ahora estaba preparada y ahogaba mis gemidos mordiendo una almohada y empecé a culear, el contacto se hizo más intenso, apretaba y relajaba mi culito para darle placer a esa barra de carne dura que me hacía tan feliz, el ritmo fue acelerando poco a poco, mis nalgas chocaban con su pelvis a toda velocidad, me susurraba mil obscenidades al oído, estaba en el séptimo cielo, apretaba las sábanas con mis puños y seguía mordiendo la almohada para ahogar mis gemidos, la cogida se prolongó más de quince minutos, nuestros cuerpos sudaban, en cada embestida mi coñito se restregaba contra las sábanas, hasta que ya no pude más y empecé a correrme, todo mi cuerpo temblaba, espasmos recorrían mi cuerpo, mis ojos en blanco, sentía que mi culo se contraía en cada espasmo, me embiste con todas sus fuerzas y siento el primer chorro de semen ardiente, eso intensificó mi propio orgasmo, siguió embistiendo y en cada embestida su verga se ensanchaba y largaba un chorro de su espeso y caliente néctar en mi interior, hasta que se desplomó sobre mí, sin sacarla, me tomó de la cara y me plantó un candente beso con toda su pasión.


Aaí estuvimos un largo rato, hasta que su verga perdió rigidez y salió de mi culo, seguido de un chisquete de su semen, que escurrió entre mis nalgas.


Unos minutos después nos incorporamos y nos dimos un rápido baño para ir a ver a los niños.


Me sentía cansada y me ardía el culo y el coño, pero feliz y satisfecha, después de un rato pedimos pizza para cenar y al final nos despedimos, ya era tarde, quedamos de vernos en un par de semanas.


Después que se despidieron, mi hijo me preguntó:


- ¿A papá y a ti les gustan mucho las películas de terror?


Sospeché porque lo decía, pero le pregunté:


- ¿Por qué dices eso amor?


- Porque he escuchado en varias ocasiones ruidos de su recámara, me despiertan y me da miedo.


- No te preocupes corazón, ya no veré películas de terror en la noche- le expresé


Llegando mi marido le expresé lo que me había contado mi hijo, a fin de tener más cuidado a la hora de coger, obviamente sin contar la visita del padre de Iker, pero mi esposo, brillante como era, tuvo una mejor idea: le mandó a poner un revestimiento de un material anti acústico a las paredes y después las revistió con unos paneles Anti ruido, así también de una cinta aislante de ruido sobre la puerta y ventanas.





Dicen que nadie sabe para quien trabaja, porque el beneficiado fue Adrián, quien ahora podía venir a casa cuando mi esposo estaba en etapa de trabajo y me daba unas cogidas fenomenales que duraban toda la noche, se iba hasta la mañana siguiente, antes de despertar a mi hijo para ir a la escuela, y sin preocuparme que mi hijo me pudiera escuchar, pero como siempre me pasa, empecé a sentir remordimientos, mi esposo no se merecía que fuera tan puta, así que le dije a Adrián que dejara de ir a verme ya que temía que mi esposo me fuera a descubrir, algo que realmente era muy poco probable.


Espero les haya gustado está aventura.


Relato anterior:

Una tremenda aventura caliente… final feliz

 



A finales del año pasado, me dio la curiosidad de visitar lugares de masajes, especialmente esos que tienen la reputación de apegarse a las leyes y lo que en otras palabras significa que no encontraras un masaje con un final feliz, como suelen llamarles a estos lugares. En este país esta industria de entretenimiento por llamarlo de esta forma, está dominado por la comunidad asiática, es raro encontrar un lugar de estos con personal latino, anglo o africano. También, como cualquier otro negocio y en esta época dominado por las redes sociales, todos los negocios tienen una reputación dada la crítica que se deja en estos medios acerca de estos negocios y los lugares de masajes no se quedan atrás. Es como uno sabe si en tal lugar se puede encontrar además de un masaje la oferta de favores sexuales.


Por varios años he visitado estos lugares donde un masaje de una hora se te ofrece entre $60.00 a $80.00 dólares y luego ya en medio del masaje y en la privacidad de un pequeño cuarto iluminado con una luz tenue y regularmente con una música de relajamiento se te ofrece ya una masturbación, sexo oral o, el servicio completo por una suma extra. Yo me di a la tarea en buscar y averiguar de estos lugares y visitar algunos donde supuestamente se rigen por las leyes. Encontré algunos cuya critica cae en esa reputación y debo decir que en ninguno me ofrecieron servicios sexuales por dinero, pero que sí se da sexo en esas pequeñas habitaciones, claro que sí se da. Recuerdo solo uno donde el masaje se dio de lo más normal sin ninguna insinuación de otra cosa.


Como les dije, este tipo de negocios está dominado por los asiáticos, pero hace poco visité uno de estos lugares y, aunque el nombre y las fotografías a la entrada pintaban a un lugar oriental, me llevé la sorpresa que las mujeres que me recibieron tenían aspecto latino y guiado por su acento al hablarme en inglés, me confirmaban que deberían ser de habla hispana. Por alguna razón la gente no me mira como hispano y regularmente la gente se comunica conmigo en ingles… y bueno, estas dos mujeres, aunque con un inglés con un acento marcado podían conllevar una conversación fluida. Decidí en solo comunicarnos en inglés.


Me hicieron pasar a una pequeña habitación iluminada tenuemente donde me pidió que me desvistiera para tomar un baño. Yo ya me puedo esta rutina religiosamente y luego viene por mí a los minutos donde quedo ante ella como dios me trajo al mundo y me pide que me acueste en una especie de camilla, donde ella me bañará a su antojo. Me pide si deseo enjabonarme mis partes privadas o sí ella puede hacerlo, pero para eso está pidiendo permiso. Obviamente que se lo doy y le hago la broma que ella puede hacer conmigo lo que ella quiera.


En la plática me hace saber que su nombre es Elena y que es de Honduras. Ahora déjenme describir a esta mujer de nombre Elena. Le calculé la edad de unos 40 años, se le puede ver la madurez en ese rostro y aunque no lo describiré de facciones bonitas, tampoco era fea la mujer. Su cuerpo es de esa estructura de las llenitas, de brazos semi gruesos, piernas con muslos potentes y aunque usaba pantalones y un chaleco azul claro como los que usan enfermeros y médicos, podía intuir que tenía caderas anchas, un trasero pronunciado y, lo único que tenía ante mi vista y con toda seguridad podía decir, tenía unas buenas tetas de una copa doble D. Esta mujer Elena tenía una buena vibra, una sonrisa maliciosa, quizá podría decir de chica coqueta, pero que la camuflaba en un rostro maduro de esa experiencia que la daba ya su cuarta década. Pensé que este sería uno de esos lugares donde la reputación de apegarse a las leyes era una realidad y me conformé con ello.


Pasé del baño al mismo cuarto de donde salí solo envuelto en una toalla y me secó lo mejor que pudo y tenía una especie de calentador que se sentía rico dado el frío de la temporada a pesar de estar en este lugar con calefacción general. Me puso una toalla para cubrir mi trasero y se dedicó a masajear mis espaldas, el área de mis glúteos, las piernas y mis pies. En todo eso esta mujer me hacía plática y me preguntaba que zonas quería que masajeara con más énfasis. Sentía rico cuando aplicaba presión a mi espalda baja y mis glúteos y se lo hice saber. A los diez, quince minutos me hace que me voltee y nuevamente me pone la toalla para cubrir la zona de mi sexo y comienza a masajearme los pectorales y puedo ver que ya no tiene el chaleco y supongo que no tiene sostén, pues los pezones se le marcan definitivamente. Mi imaginación estaba en lo correcto, pues se le miraba una cadera ancha y un trasero muy llamativo. Ella continuaba con su plática y tuvo que ver como mi verga reaccionaba al estimulo, pues la toalla comenzó a elevarse como si fuera carpa de circo y fue cuando ella inició la plática de doble sentido y cachonda:


- Creo que su amiguito se despertó. ¿Le molesta la toalla? Si gusta se la puedo remover si es que así estará más confortable.


- ¡Si no te incomoda a ti… por mí no hay problema! No serás la primera que me miraría desnudo.


Ella removió la toalla y tomó una pequeña toalla húmeda de agua caliente y me limpio el glande que se podía ver brilloso pues ese liquido preseminal comenzaba a aparecer. Elena me quedó mirando sin ningún mensaje y continuó con la plática mientras me hacía masaje en las piernas.


- Se mira que se cuida mucho… tiene un cuerpo bien tonificado. ¿Hace mucho ejercicio?


- Juego tenis y tengo una rutina de correr o caminar todas las mañanas.


- ¡Se le nota! ¿Es usted casado?


- No… soy un hombre soltero.


- Pero tendrá por ahí alguna amiguita que se encargará de calmar toda esa fuerza que miro que usted lleva.


- ¿Por qué lo dices?


- Pues mire como se me ha puesto.


- Lo siento, no puedo evitarlo dado al estimulo que siento de tus manos en mi cuerpo.


- No se tiene que disculpar y es entendible; usted no me ha tenido que tocar, para que también yo viendo lo que veo y tocando también me estimule.


Obviamente me estaba diciendo que se estaba calentando con solo tocar mi cuerpo y ver erecta mi verga frente a ella. Creo que esa excitación era mutua, pues al igual uno se excita con tan solo ver a una mujer mostrando algo de senos en alguna blusa escotada o simplemente ver unas piernas atractivas o un bonito trasero cubiertos por unos pantalones jeans. Esta mujer me tenía totalmente desnudo y con mi verga totalmente erecta a consecuencia de ese toque de sus manos calientes en un masaje que también para ella era excitante. Reinicié la plática y ahora yo era quien hacía las preguntas:


- ¿Eres casada? ¿Tienes familia?


- Si… -contestó como dudosa. – Tengo dos hijos: Una nena de 8 y mi hijo de 12.


- ¿A tu esposo no le molesta que estés dando masaje a otros hombres? ¿Quizá él sepa o se imagina que están frente a ti semi desnudos?


- No… para nada. El cree que me dedico a limpiar casas y no sabe nada de esto. El trabaja en la construcción y la mayoría de veces se aleja de la casa, pues tiene que ir a trabajar a diferentes estados.


- ¿Y cómo terminas dando masajes en este lugar?


- Mi amiga, la otra muchacha que vio al entrar, junto con ella limpiábamos la casa de la dueña de este lugar y un buen día nos hizo la propuesta y aceptamos intentarlo.


- ¿Te gusta?


- Al principio como que era inconfortable ver a los hombres desnudos, pero luego como entenderá uno se acostumbra y hay veces, como ustedes los hombres, uno disfruta de ver un buen ejemplar y que uno tiene la oportunidad de tocar.


- ¿Nadie se ha propasado contigo?


- ¡Oh… de eso que no le quede duda! Muchos lo intentan o te hacen propuestas indecorosas.





Escuchaba en la voz de Elena la serenidad de una mujer de experiencia. Parecía tener mucha confianza en sí misma a pesar de que vacilaba en ciertas ocasiones buscando la palabra adecuada en un idioma que no era el materno. Ella me había abierto la avenida para sár mas directo con ella, pues ante mi tenía a una mujer madura de alrededor de los 40 años y podía ver en esa luz tenue de la habitación como se le marcaban los pezones, pues era obvio que no llevaba sostén por debajo de esa blusa blanca y su chaleco que le daba la personificación de personal médico también se lo había quitado. Continué con la plática:


- Verdaderamente no culpo a tus clientes… pues con todo respeto, verte con solo esa blusa sin sostén, como que incita mucho más la excitación si a eso le agregamos que esa misma chica te esta dando un rico y placentero masaje en áreas erógenas y en las cuales uno se siente vulnerable.


- Bueno… lo de removerme el chaleco y no llevar un sostén tiene en verdad otro propósito. Si se me moja el sostén, significa que me la pasaría incomoda en el resto del masaje y siempre he pensado que si ustedes están semi o totalmente desnudos, pues que más puede el agregar al morbo el que no lleve sostén.


- Bueno… no me lo tomes a mal. ¡Tienes bonitos senos! Afortunado tu esposo. -le dije


- ¡Gracias! – Me había contestado con una interrogante sonrisa.


Esta mujer hondureña de nombre Elena se había abierto conmigo y me daba esa libertad de llevar esta conversación a otros niveles, pues muchas veces aunque en ese afán del masaje se dan platicas, regularmente nunca no son tan personales. Me había contado de esas propuestas indecentes, de los muchos hombres que le habían de alguna manera tocado su cuerpo mientras les daba el masaje. Aquello me llevó a hacerle otra pregunta muy personal:


- ¿Le has sido infiel a tu marido?


- Bueno… sí. -Me dijo como pausada y continuó. -La verdad que no ha sido difícil no serlo, pues pasar semanas que él se va por cuestión de trabajo y sin ser atendida o sentir los afectos de tu hombre siempre lo ponen a uno en ese borde y… ahora le agregamos que por aquí de vez en cuando llega un buen ejemplar, como que se presta para que uno de ese paso. Al principio me costo asimilarlo, pero hablando con mi amiga, ella me decía que nuestros maridos lo más probable hacían lo mismo. Si muchos hombres lo hacen teniéndolo a uno cerca, porque no lo harían si constantemente están distanciados de uno.


- Tiene sentido y no te juzgo… la verdad que siempre esta ese morbo y cómo que lo prohibido excita mucho más. -le dije.


Elena seguía masajeando mis piernas y rodillas y para esto mi pene yacía libre a su vista erecto en toda la plática. Intuía que mi pene le excitaba al igual que a mi me excitaba ver esos hermosos melones con ese pezón erecto que era evidente en su blusa blanca. Para esto ya había pasado la primera media hora del masaje pactado y en esta ocasión fue ella quien me lo preguntó:


- ¿Y esa cosa que usted tiene cuanto mide? Imagino que ha de hacer feliz a algunas de esas amiguitas que usted dice tener.


- Creo que mide alrededor de 21 centímetros. -Le contesté.


- ¿Quiere que le dé un masaje a su cosita?


- ¡Claro que me gustaría! Como te dije antes… tú puedes hacer con ella lo que quieras.


- ¿Está seguro? ¡Usted no sabe todo lo que me está pasando por esta cabeza!


- ¡Aquí la tienes! -le repetí.


- Primero, le voy a dar una chupadita y luego veremos que es lo que pasa. No haga mucho ruido, que esa vieja china tiene la costumbre de husmear por las puertas. – me dijo susurrando a mi oído.


- Échale llave. -le dije.


- No tienen llave, pero ella nunca abre una puerta.


Tomó el tronco de mi verga con una de sus manos y se agachó para absorber con su boca el glande y estuvo besándolo delicadamente en un principio. Me abrió las piernas para tomar mis huevos en una especie de masaje con sus uñas y esa combinación se sentía super deliciosa. Hizo una pausa y se hizo una cola para que su cabello no le hiciera estorbo, pero también a mi me daba mejor vista de cómo chupaba mi verga. Hacía una pausa y me quedaba mirando con esos ojos de zorra en celo y me preguntaba: ¿Te gusta? ¡Tienes una linda pija! – me decía en español, como para evitar que alguien supiera lo que pasaba y quizá también pensando que yo no entendía lo que decía. Luego haciendo otra pausa decía otra vez en español: - ¡Quiero que me des con esta verga en el culo… entiérrame esta verga mi amor! – Le hice de señal que se acercara a mi y ella se acercó a un lado de la cama y le pregunté al oído aun comunicándome con ella en inglés:


- ¡Quiero chuparte las tetas!


- Si mi amor… son suyas… ¡Usted se puede comer mis tetas cuando quiera! – lo último me lo decía en español.


- ¡Me quiero comer tu conchita y tu culito! – volví a decir en su oído.


- ¡Usted me puede hacer lo que quiera… tiene mi permiso! ¡Usted no sabe lo puta que me pone con solo mirar su verga! – nuevamente lo último lo decía en español.


Le levanté esa blusa de algodón y me quedaron sus tetas disponibles y comencé a chupárselas. Mientras le chupaba las tetas y que ella misma me juntaba las dos tetas para poder chupar los dos pezones a la vez, yo adentraba una de mis manos y la deslicé entre sus pantis. Llegué a ese hueco mojadito y sentía que esta mujer hervía de excitación. Le metía los dedos mientras ella juntaba sus tetas para chupar los pezones y me decía trémula: -Usted si sabe como chupar unas tetas… ya me imagino como chupa una panocha. Bajé de la cama de masajes para poder bajarle esos pantalones azules y descubría unas pantis estilo bikinis de color negras. Podía mirar la humedad a pesar de que la luz era tenue y ahora era ella la se acostaba en esa cama con las piernas abiertas y me lancé a chuparle la panocha mientras ella mordía una toalla para ahogar los gemidos.


Su panocha era una de labios gruesos, bien depilada y tenía un olor dulzón como a durazno y creo que usaba una de esas mini toallas femeninas que le impregnaban ese olor. Le metía la lengua lo más que podía en ese hueco y a la vez comencé a apretarle los pezones con mis manos. Podía sentir literalmente el vibrar de su panocha o podría decir panochón y el río de jugos calientes y salados que emanaban de ese hueco que me hicieron saber que estaba a punto de correrse. Hice una pausa, la halé a la orilla del final de un lado de la cama de masajes y le deslicé mi verga hasta sentir pegar mis huevos en sus nalgas. Como no podía hacer ese vaivén por el ruido que provocaba ese chasquido de entrar y salir de mi verga en su vagina y mi pelvis pegando en sus nalgas, opté por hacerle ese vaivén semi lento mientras le masturbaba con mis dedos el clítoris. Sus piernas estaban en contra de mi cuerpo elevadas y fue hasta que le chupaba los dedos de uno de sus pies mientras mis dedos chaqueteaban su clítoris, que escuché ese gemido ahogado pues continuaba mordiendo la misma toalla. Sentí su embate, pues creo que perdida en la excitación dejó de importarle que ruido hacíamos.


Se repuso de su espectacular corrida y sin mucho tiempo que perder pues estábamos acercándonos a la hora final del masaje, me dijo al oído de una manera determinante: -¡Quiero que me lo haga por detrás… quiero sentir su verga llenándome el culo! - Ella misma asumió la posición y se apoyó en contra de la orilla de la cama y ella misma se había lubricado el culo con los jugos de su vagina y tomó mi verga y se la llevó a su ojete. Yo solo empujé tres o cuatro veces y sentí que ese anillo me apretó el glande. Le temblaban las piernas y luego ella me dijo en voz baja: ¡Que rica se siente tu verga… empújala hasta el fondo…quiero sentir tus bolas pegando en mi panocha! -A empezar el vaivén íbamos cuando se escucha una voz desde el otro lado de la puerta: -Elena… cinco minutos. -Era la mujer oriental que Elena llamaba China, aunque esta mujer luego me di cuenta que era de Corea. Elena solo me dijo: Córrase en mi culo… quiero sentir su corrida. Por la presión del tiempo sentía que me tardaba demasiado en correrme, pero le di un embate continuo y los gemidos de Elena me estimularon para tocar el cielo. Ella se había ido contra la cama, mientras ella me decía que se estaba corriendo justo cuando sentía el chorro de semen caliente entrar a su ano. Le temblaban los glúteos y Elena, esta mujer hondureña de nalgas espectaculares había logrado correrse en el último segundo.



Elena se encargó de limpiarme la verga con una toalla húmeda y regó algo aromático para camuflar el olor a sexo que sé era penetrante en el lugar. Nos vestimos apresurados ambos, me dio un beso en los labios y me dijo: -Me gustó mucho tu verga… la próxima vez comenzamos como terminamos… quiero sentir tu verga rompiéndome mi culito… que rico me lo hiciste acabar.


Sali del lugar dejándole una buena propina a Elena y la China con una mirada lujuriosa me pegaba palmaditas en mi espalda baja cuando me extendía un recibo y fue cuando Elena y su amiga se llevaron esa inesperada sorpresa por parte mía. Mientras la mencionada China hacía la transacción, yo escuchaba la plática de Elena y su amiga también hondureña en español y esta le decía: - Me vas a tener que contar, ese hombre si que te dio una buena cogida… como se escuchaba que jadeabas cuando te corrías. – Yo me les quede viendo cuando me despedida y les dije en español cuando me retiraba:


- Que no te cuente… porque no vengo mejor contigo la próxima vez… ¿Te atreves?


CREDITOS: A quien corresponda. 

Mi primera vez con un moreno, mamá y papá.

 




Mi primer Negro, junto a Mamá y Papá


Observé a mi madre en la cama en cuatro patas, siendo embestida por el pene negro y grande de nuestro jardinero,


 El jardinero tenía sus manos negras, en sus caderas, embistiéndola, mientras mi madre gemía y rebotaba recibiendo sus embestidas.


Y yo su hija, espiándola por la puerta entornada de la habitación


Deseando, estar en su lugar, mientras acaricio mi ardiente vagina y trato de acallar mis gemidos de placer


No era la primera vez que esto sucedía


Sentí lastima, por mi padre, no merecía tal engaño


 


De repente, una mano se apodero de mi cintura y otra tapo mi boca, para evitar que grite.


Es la mano de mi padre, puedo sentir su miembro erecto, pegado a mis nalgas


-Silencio, tu mamá lo está pasando muy bien, hija, no hay que interrumpirla


El jardinero gimió en voz alta y se puso rígido, mientras su pene arrojaba su carga profundamente dentro de mi madre, haciéndola temblar y gritar Mientras ella se corría duro, enterrando su rostro en la almohada.


En ese momento mi padre me empujo, hacia adentro de la habitación


El jardinero, giro su cabeza y al verme, le dijo a mi madre


-"Entonces, esta es tu querida hija".


-"Es una jovencita muy linda".


Sacó su pene de la vagina de mi madre, haciendo un ruido obsceno, mientras se sentaba en el borde de la cama.


Extendió una mano y me dijo: "Ven aquí".


Mire a mi padre y el asintió con la cabeza, mientras una gran sonrisa, se dibujaba en su rostro.


 


Avance hacia él, me tomó de las  manos y dijo:


"Hola, soy Pedro, además del jardinero soy uno de los muchos, amantes de tu madre"


 



Mi padre sonrió ante tal afirmación, señal de que estaba al tanto de la situación y la permitía.


-"Ahora, veamos qué tenemos aquí, dijo el jardinero".


Su mano alcanzó la parte inferior de mi camiseta y me retire hacia atrás, en estado de shock.


-"Tranquila, niña", dijo mi madre, que estaba recostada en la cama


-"Deja que Pedro y tu padre vean lo que tienes debajo de esa ropa".


-"Levanta los brazos, hija" dijo mi padre


Lo cual hice, mientras él tiraba de la camisa sin esfuerzo por encima de mi cabeza.


Llevaba un sostén negro, que se abría por delante. Mi padre extendió la mano hacia él y lo desabrochó, dejando a la vista, mis senos jóvenes y firmes.


"Oh, hija, son hermosos. Casi tan grandes como los de tu mamá"


Y acercó la cara a mis tetas y chupó suavemente un pezón.


Un gemido salió de mis labios.


Pedro desde atrás extendió sus manos y me bajo los pantalones cortos, y los empujó hacia abajo, revelando una tanga negra.


- "Quítatela hija dijo mi madre", le obedecí


Me recosté en la cama y mi madre, me beso en la boca, respondí con ardor a ese beso


Mi padre empezó a besar mis pechos


Mientras la lengua de pedro se ocupaba de mi vagina.


De repente llego mi primer orgasmo.


"¡Oh, Dios, sí!" Respiraba con dificultad, con el pecho agitado, tuve mi primer orgasmo provocado por un hombre negro.





Mi madre dijo: "Buen trabajo Pedro.


Ahora hija, la parte divertida, Pedro va a estirar tu apretada y joven vagina".


Pedro me penetro lentamente, haciéndome sentir cada centímetro de su largo y grueso pene.


Se inclinó, besándome con la boca abierta, mientras sus grandes manos negras amasaban la carne de mis tetas.


Pedro se levantó y llevó mis rodillas hacia adelante, contra el costado de sus caderas.


Luego, agarrando mis rodillas, separó mis piernas y las subió hacia su pecho, emitiendo un gruñido y empezó a embestirme violentamente


Finalmente, gimió, llenando mi útero con su carga. Esto desencadenó otro orgasmo en mí.


Su pene salió  de mi vagina y Pedro, rodó sobre su espalda para quedar cerca de mi madre.


Mi madre se dio la vuelta y envolvió sus labios alrededor de su pene todavía erecto


Mi madre miro en dirección a mi padre y al verlo con el pene erecto, le dijo:


Es tu turno mi amor


Mi padre se acercó a mí, e introdujo su pene en mi vagina, desbordante de semen de Pedro


Y empezó a embestirme con movimientos rápidos


Y al cabo de unos minutos descargo su semen dentro de mí


"Oh, mamá" que placer, papa descargo su semen dentro de mi


Si hija, pero esto recién empieza


Mi madre, se dio la vuelta, levantó el teléfono y marcó rápidamente un número.


-"Hola Raúl, soy yo, Betty". Una pausa


- "Oh, muy bien.


-Pedro está aquí, está estrenando, la vagina de mi hija.


-Sí, mi hija. Oh, ¿su padre?, él también está aquí.  -Bueno, ¿y tú? y algunos de los muchachos pueden venir mañana a la noche


-Sí, eso servirá. Estoy seguro de que a ella le encantara conocerlos a todos"


Ella sonrió y dijo: "Nos vemos en la mañana".


Colgó el teléfono y le dije con una sonrisa.


 -¿Cuántos?


Ella sonrió de oreja a oreja, mientras se inclinaba hacia mí


-"Oh, mamá, eso suena muy divertido. ¿Cuántos chicos vienen?"


-"Oh, hija, probablemente al menos cinco, tal vez hasta una docena".


-"Y todos negros"


Pedro y yo nos reímos entre dientes cuando dijo:


-"De tal madre tal hija".


Mi padre se levantó y dijo:


-"Está bien, hija, date la vuelta y ponte boca abajo".


-"Pon una almohada debajo de tu pelvis, me gusta apretadito y para mañana no lo será tanto".


Hice lo que me dijo, levantando mi trasero pequeño y redondo


Él sonrió, mientras alineaba su pene, y lentamente trabajaba la cabeza de su carne en mi ano


El pene de mi padre era fino y corto, así que entro con facilidad




Aunque su pene no era muy grande, ser penetrada por tu propio padre era una sensación muy morbosa y placentera


Y sentir su semen derramarse en mi interior, me llevo a un salvaje orgasmo


Luego me despedí  de ellos y fui a darme una ducha y luego a dormir, necesitaré toda mi energía para mañana.


 

La historia interracial de una esposa blanca

 



El motor todavía estaba en marcha mientras ella estaba sentada en su pequeño coche Ford en el estacionamiento del hotel mirando hacia adelante sumida en sus pensamientos.


Molly todavía no estaba segura de que estaba haciendo lo correcto.. La mayoría de las mujeres en su lugar dirían que lo que pretendía hacer era una locura.


Lo era... Tenía que admitirlo... Pero había algo dentro de ella que la impulsaba a seguir adelante, aunque también la mayoría de las mujeres le gritarían: ‘Vete’.


Sus propios pensamientos le decían que se fuera, que huyera... Pero había algo más dentro de ella que la hacía querer ignorar todas las voces, apagar el motor y salir del coche... Él estaba allí esperándola.


Dentro del vestíbulo del hotel estaba sentado el hombre que había conocido por Internet hacía tres meses... La figura invisible charlando con ella desde detrás de la pantalla de su ordenador durante todo este tiempo estaba ahora frente a ella.


Él la reconoció al instante, porque habían intercambiado fotografías... Ella también lo reconoció y le devolvió la sonrisa nerviosa.


El negro alto que era el hombre que la esperaba, se puso rápidamente de pie y se encontró frente a ella... La cogió de la mano mientras la besaba en la mejilla.


Ella no pudo escuchar sus palabras mientras él sostenía su mano porque estaba cómo si la hubiera hipnotizado.


El hombretón negro le habló de nuevo mientras le rodeaba la parte baja de la espalda con la mano y se la llevaba consigo.


- “El comedor es por aquí”, le dijo.


Ella todavía estaba estupefacta cuando se sentó en el asiento que él había sacado para ella... También seguía escuchando esas voces que le decían que debía huir del extraño que estaba delante de ella.


En realidad, no era un extraño... Puede que fuera la primera vez que lo conocía en persona, pero lo había conocido bastante bien durante los últimos meses... A veces, debido al anonimato, es mucho más fácil abrirse a una persona detrás de la pantalla de un ordenador... Ahí se cuentan cosas que tal vez nunca se lo dirías una persona cara a cara... Siempre había sido fácil hablar con Jeff, que así se llamaba.


Con casi todos los demás hombres con los que se había encontrado en las salas de chat la habían desanimado de inmediato... Repugnaba que a la primera de cambio le dijeran que ropa llevaba puesta o si el pubis de su coño lo tenía tupido, recortado o afeitado.


Para Jeff las conversaciones a través del correo había sido muy diferente... Le preguntaba cómo le había ido el día en el trabajo, que música le gustaba, que tal había sido la comida... Estaba harta de estar sola y tanta atención, le agradaba.


Max, su esposo, llevaba trabajando en el extranjero más de seis meses y ella lo extrañaba... Echaba de menos la compañía masculina.


Durante estos meses se sintió bien por haber podido charlar con un hombre sin que le hicieran preguntas repulsivas... Jeff, la estaba esperando cada noche y charlaban durante más de una hora... Era una rutina habitual y cada vez que iniciaba la sesión en el chat, le esperaba un correo electrónico.


Jeff se convirtió en la compañía masculina que necesitaba y extrañaba... No pasó mucho tiempo en que sus chats y correos electrónicos se convirtieran en sexo... Eso era inevitable.


‘Necesitas un hombre’, le había dicho una noche, sintiendo que había llegado a conocerla lo suficientemente bien como para hacer tal comentario.


- "Lo sé.", respondió Molly.


- “Podría venir a visitarme."


Ella guardó silencio.


- "¿Estás ahí?"


- "Sí."


- "¿Pensabas en lo que te dije?"


- "Es tentador decir 'sí'."


- "Cede pues a la tentación."


- "Jajaja... No puedo."


- "¿Por qué?"


- “Ya no tomo la píldora... Dejé de tomarla cuando Max se marchó."


Esta vez Jeff se quedó en silencio.


- "¿Estás ahí?", le preguntó ella.


- "Sí. Ajustándome."


- "¿Ajustándote?"


- "Tengo una erección enorme."


- "¿Cómo?"


- “Me imaginaba follándote ahora mismo y llenándote ese fértil útero tuyo con mi semen... Se me puso muy tiesa."


Fue el turno de Molly de quedarse en silencio.


- "¿Sigues ahí?"


- "Sí... Estaba pensando."


- "¿Qué es lo que pensabas?"


Ella guardó silencio.


"Lo disfrutarías, seguro... Lo he hecho dos veces antes... Esas mujeres disfrutaron del mejor sexo de su vida."


- "¿Dos veces?"


- "Si."


- "¿Mujeres como yo?"


- "Sí... Blancas... Casadas."


- "¿Casadas?"


- "Sí... Una con la aprobación de su marido y otro sin la aprobación."


- "¿Por qué lo hicieron?"


- "Ambas se excitaron con los tabúes sociales y culturales de quedar embarazadas de un hombre negro."


Molly se quedó en silencio... Ahora era su turno de imaginarse a Jeff follándola.


- "¿Interesada entonces?"


- "Sí," escribió apresuradamente antes de cerrar la sesión rápidamente.


Molly se acostó temprano esa noche... Tenía combustible para pensar mientras se deslizaba debajo del edredón con su bien usado vibrador con el que se desahogaba.


Jeff la estaba esperando la noche siguiente como de costumbre y después de charlar unos minutos le envió un par de fotos de él... Uno completamente vestido y el otro mostrando la parte inferior desnuda de su cuerpo.


Era alto y guapo y también musculoso... Ella se sintió atraída de inmediato por él.


- "Eso es tuyo, ¿verdad?"


- "¿Te refieres a la polla?"


- "Sí... Es todo mío, los veinticinco centímetros... Y disfruto compartirlo."


Molly se quedó en silencio.


- "¿Impresionada?"


- “Abrumada. Demasiado grande para mí."


- "Soy muy gentil."


Charlaron unos minutos más y luego, después de un poco de persuasión, ella le envió una foto de ella tomada en una playa en España y luego se hizo un selfie desnuda, de cintura para abajo.


Le dijo que era muy hermosa y que Max, su marido, era un tipo muy afortunado... También le dijo que tenía un coño precioso.


- "Me gustaría tenerlo para hacer lo que quisiera con él."


- "¿Y qué harías con él si te lo diera?"


- “Usarlo para mi placer... Enseñárselo a mis amigos... Tal vez incluso compartirlo con ellos."


- "¿Compartirlo?"


- "Sí... Como lo tengo para mí, también es mío para compartirlo."


- "No estoy segura de que me gustaría eso."


- "Pero sería mío para hacer lo que quisiera."


Molly volvió a guardar silencio.


- "¿Estás ahí?"


- "Sí... Mi,.. pertenece a mi marido."


- "¿Max, lo hace?... ¿Lo trata como si fuera el dueño?"


- "No."


- "Es tuyo entonces, ¿no?... Tienes la opción de con quién lo compartes, con quién dejas que lo vea, con quién dejas que lo toque y con quién dejas que reciba placer sexual de él."


Molly se quedó en silencio.


- "Tienes que dejar que un hombre de verdad, lo posea."


- "¿Un hombre como tú?"


- “Sí... Un hombre como yo... Lo cuidaría muy bien... Estaría muy, muy bien cuidado."


- "Pero lo regalarías a otros."


- “Dámelo y obtendrás el máximo placer con él... Placeres inimaginables."


Molly redujo su charla... Necesitaba liberación... Un fuego ardía en su interior... Jeff quería su coño... No había nada nuevo en que los hombres quisieran su sexo, pero con Jeff era diferente... Él quería poseerlo, ser su dueño.


Un fuego ardió dentro de ella... ¿Quería dárselo?... No... Ella quería que él lo cogiera... Ella no quería simplemente entregar su sexo, quería que se lo quitaran.


Y de pronto, todo volvió a la realidad... Un camarero apareció de repente con sus menús y sus pensamientos desaparecieron.


Tuvieron una pequeña charla durante su almuerzo ligero... Había demasiada gente a su alrededor para decir lo que realmente querían decirse.


Esa era otra ventaja del chat en línea que aquí no se daba... Podías decir lo que quisieras, incluso gritarlo y no había nadie que lo escuchase... Incluso conversaciones íntimas y sexualmente explícitas.


A mitad de la comida, se disculpó y se dirigió al servició de damas... A su regreso, su teléfono móvil sonó indicando un mensaje de correo electrónico... Era de Jeff.


‘Estoy teniendo dificultades para controlar mi erección... ¡Quiere llegar a ese coño mío’, le decía el mensaje.


Mientras llegaba, él le sonrió desde el otro lado de la mesa.


Molly sintió que el fuego interno ardía de nuevo, pero una vez más esas voces le decían que huyera.


Después del almuerzo se retiraron al salón para tomar un café... Era pequeño y tranquilo con sólo una pareja de ancianos sentada en un rincón lejano junto a una ventana... Ahora tenían tiempo para una conversación tranquila.


- "¿Ha vuelto a su casa ahora?"


Molly sonrió nerviosa... Ella ya le había dicho durante las últimas semanas lo que quería que sucediera cuando se encontraran y cómo quería que sucedieran las cosas... Ella había sido bastante explícita dejándose llevar por la lujuria.


- "No estoy segura", le dijo.


Ella sintió su decepción cuando él posó una mano sobre la de ella.


- "Es un gran paso, lo sé, pero estarás bien y te gustará."


Ella lo miró y notó que la pareja de ancianos los miraba... Sabía lo que estaban pensando: ‘Hombre negro, mujer blanca casada, en un hotel’.


El hombre tenía una expresión de disgusto en su rostro, pero ella no estaba segura que la tuviera...Quizás la anciana pensara: ‘Ojalá fuera treinta años más joven y tú fuera yo.’


- "No es,.. no es el sexo... Es el.."


- "¿Preñarte y hacerte un bebé?"


Molly asintió.


- "Podría esperar un poco para hacerlo."


Ella sonrió.


- "Tú mismo dijiste que ellas te buscan."


- No las volví a ver después de eso."


- "Eres terrible.. Lo eres."


Él le sonrió y le apretó la mano... Sabía como hacer que ella ignorase todas esas voces que le dirían que no siguiera adelante.


Ya había entrado en detalles sobre por qué disfrutaba tanto del sexo sabiendo que podría dejar embarazada a una mujer... Jeff había estado en la sala de partos con una de las mujeres a las que había dejado embarazada... Él y el marido de la mujer... Ambos se sentaron a ambos lados de la cama cogiéndola de la mano y consolándola... El personal de enfermería los miraba con incredulidad.


- "No estoy segura", volvió a repetir.


- "Mira, vayamos a tu casa y podemos hablar de esto tranquilamente", le dijo mirando a la pareja que todavía los miraba.


Molly sabía que estaba mal, pero aun así se puso de pie y lo condujo fuera del hotel hasta su coche, dejando a la otra pareja preguntándose qué estaba pasando.


Fue sólo un viaje corto.


Mientras conducía, Jeff apoyó una mano en su muslo, donde la parte superior de sus medias se unía con los tirantes.


- "No hay nada como saber que una mujer lleva puestas unas medias para ti... Siempre me da un impulso extra para poner más esfuerzo en follarla", le dijo.


Molly se miró la ingle... Darle a un hombre como Jeff un impulso adicional podría resultar muy peligroso.


Jeff mantuvo la mano allí durante todo el viaje, sorprendiéndola... Los hombres que había conocido en el pasado siempre habían querido aventurarse más allá... Algunos se habían sentido atraídos por levantar el dobladillo de la falda o el vestido que había usado... Otros por deslizar la mano por debajo hasta su coño... Jeff, sin embargo, permaneció inmóvil mientras charlaba a lo largo del trayecto.


La puso nerviosa... Un hombre como Jeff no se detiene... Todavía se estaba conteniendo diez minutos más tarde cuando se sentaron en la cocina a tomar un café... Molly se sentó frente a él sosteniendo su taza con fuerza... Él le sonrió y asintió con la cabeza hacia sus manos.


- "Agárrala fuerte."


Ella sonrió nerviosa.


- "¿Aún no estás segura?"


Molly asintió.


- "¿Hay algo que pueda decir o hacer que te ayude a tomar una decisión?"


Ella sacudió su cabeza.


- "Bueno, estoy aquí unas semanas más, así que no hay prisa inmediata."


Ella sonrió.


- "Mientras tanto, ¿puedo verte con un conjunto de esa ropa que te compré?"


Jeff se refería a unas camisetas y bragas que le había comprado en una tienda online de ropa y accesorios de sexo interracial... Las camisetas blancas tenían lemas escritos en negro como ‘Me encanta el sexo interracial’ y, de manera similar, bragas con estampado negro que dice ‘Sólo polla negra’.


- "Ya los has visto puestos... Me puse algunas para ti y te envié algunos selfies", le dijo Molly.


- "Me gustaría verte usándolos en carne y hueso", le respondió sonriendo.


Molly se sintió nerviosa una vez más y pudo sentir esa agitación por dentro de nuevo.


- "Si,.. si lo hago, no significa que.."


- "Por supuesto", le respondió Jeff.


Ella permaneció sentada unos momentos y luego terminó su café.


- “Bajaré en unos minutos."


Molly sacó una bolsa escondida en el fondo de su armario... Después de unos minutos, seleccionó una camiseta que decía: ‘Se busca una polla negra’ y unas bragas que decían: ‘Me encanta la polla negra’.


Momentos después, se había quitado la ropa y se había puesto la ropa que le regaló Jeff... Todavía se estaba mirando en el espejo del armario cuando Jeff apareció en la puerta.


Ella jadeó bastante audiblemente.


- "Te sienta muy bien", dijo para tranquilizarla mientras se paraba frente a ella.


- "Gracias", le respondió, evitando mirarle.


Jeff extendió la mano y apartó algunos mechones de su pelo castaño claro.


- "¿Dónde están las esposas que compré?"


Molly se volvió y miró la bolsa sobre la cama.


Jeff pasó junto a ella y las sacó de allí... Ella no hizo nada para evitar que las abriera y luego guiara sus manos detrás de su espalda... Quedó totalmente vulnerable con las manos atadas a la espalda y casi desnudas.


Jeff la llevó hacia la cama y se sentó en el borde mientras ella se paraba frente a él, a sólo unos centímetros de distancia.


Hubo un breve silencio... Molly vio como Jeff miraba su entrepierna y luego sus dedos tocaban el algodón de la prenda que cubría su sexo y le enviaba una oleada de excitación a través de ella.


- "Me ibas a dar esto hoy, ¿no?", le escucho decir.


- "Por favor, no vayas más lejos", le respondió cuando sintió que sus dedos recorrieron el surco entre sus labios vaginales.


- "¿Recuerdas lo que me escribiste sobre follarte?", le recordó Jeff.


Ella suspiró... Molly lo recordaba bien... Se lo había dicho encendida de lujuria, tremendamente caliente.


- "Anoche lo estaba leyendo una y otra vez”, le dijo.


‘Probablemente diré que no... Probablemente diré que no puedo seguir adelante, pero quiero que ignores lo que te digo y sigas adelante... Quiero que tomes lo que es ya tuyo... Incluso si tienes que usar la fuerza, hazlo’, había escrito.


Él la miró y le dijo:


- "¿Lo recuerdas?"


Molly asintió en silencio.


Jeff se puso de pie y su corazón dio un vuelco... Iba a follarla... Ella lo supo incluso antes de que sus dedos tocaran los botones de su camisa... Jeff se la iba a follar a pesar de lo que ella dijera.





Se desnudó lentamente... Otros hombres que había conocido casi se habían caído en la prisa por quitarse los pantalones... Jeff, no... Él se tomó el tiempo que quiso... No tenía prisa... Sabía que se la iba a follar... Sabía que su coño era suyo.


Ella lo vio quitarse el calzoncillo y dejarlo apilado encima de su otra ropa antes de que se volviera hacia ella.


Su erección era enorme y apuntaba con enojo en su dirección... Y debajo colgaba su saco testicular... Molly sabía que ahí era donde estaba el verdadero peligro... Él se los había mostrado a menudo por Internet... Los sostuvo en su mano y le mostró su tamaño.


- "Los voy a vaciar una y otra vez dentro de tu útero fértil", le había amenazado.


Y la respuesta que ella le dio en tono un tanto burlesco fue:


- "Sí, sí... Claro." 


Observó a Jeff pasar junto a ella hasta la cama y tirar el edredón hacia atrás, que quedó colgando sobre los pies de la cama... Luego, amontonó las almohadas... Jeff le había contado su idea de la mejor posición para dejarla embarazada.


- "Te follaré por detrás, encima de una pila de almohadas... Tu parte superior del cuerpo queda lo más abajo posible para que mi semen fluya hacia dentro y te mantendré así hasta que la última gota llegue a tus ovarios", le había escrito."


Cuando terminó, se volvió hacia ella y la agarró por el cuello y la atrajo hacia él... La besó con fuerza y ​​luego presionó su mano sobre su hombro... Ya le había dicho lo que esperaba que le hiciese, la primera vez.


Ella le permitió guiarla para que se arrodillara y miró hacia arriba con expectación antes de que su enorme puño tomara su polla y la levantara.


Su lengua estaba lista para excitar su saco testicular... Y también su boca estaba lista para tomar su saco testicular... Sus testículos eran demasiado grandes para tomarlos juntos, por lo que ella tomó cada testículo por turno y cerró suavemente los labios a su alrededor.


- "Los calentarás en tu boca para darle vida a la semilla con la que te voy a llenar", le había escrito.


En aquel momento, la había mojado con sólo pensarlo... Ahora podía sentir la humedad de sus bragas con anticipación.


Pasó unos minutos complaciéndolo y preparando la semilla que pronto fluiría dentro de ella... Luego, se apartó.


La polla de Ari tocó su mejilla e inmediatamente sintió la pegajosa humedad de su líquido preseminal... Ella empujó hacia adelante con la boca abierta para tomarlo, pero él la levantó.


- "No necesito que me limpies la polla", le espetó mientras empujaba sus pulgares dentro de la cintura de sus bragas.


Los sintió empujar contra sus caderas mientras se movían hacia abajo... A continuación, los sintió contra sus muslos... A ella le encantaba la sensación de un hombre quitándole las bragas... Era muy excitante.


Pronto los dedos de Jeff tocaron su coño y se deslizaron fácil y profundamente dentro de ella.


Molly gimió en voz alta... Estaba muy mojada y preparada para ser follada.


Sintió las molestias de las esposas cuando él la subió a la cama y la guió hacia las almohadas apiladas que parecían un altar de sacrificios... Podría habérselas quitado pero no lo hizo... Jeff le había dicho que las llevaría puestas y eso era exactamente lo que estaba haciendo.


Su rostro estaba enterrado en la sábana mientras notaba cómo la gran polla de Jeff presionaba contra la entrada de su coño... Estaba preocupada por saber si esa gran polla podría metérsela dentro de su coño... Nunca antes había visto una polla del tamaño de Jeff y mucho menos le habían metido una así, pero sus preocupaciones pronto quedaron infundadas.


Sintió que se deslizaba lentamente por los labios de su coño y luego se la metía por completo... Le llenó el coño con esa gran polla y se lo dilató al máximo, pero no sintió el dolor que esperaba... Jeff la mantuvo allí metido y permaneció quieto con las manos cogidas firmemente a sus caderas.


Ella sabía que pronto vendría la follada dura y furiosa, pero también sabía que Jeff sería paciente y sabía el por qué... Le había dicho:


‘El líquido preseminal que soltaré ya será potente... La semilla que le seguirá a continuación, flotando en el semen, se apresura a salir y puede a la primera, preñarte... Mantendré mi polla quieta dentro de tu coño dejando que la excitación se apodere de mí para poder tirar dentro de tu coño tanta semilla como sea posible y luego te follaré fuerte y rápido para vaciar bien, mis testículos.’


A estas alturas, Molly también estaba excitada... Movía las caderas y disfrutaba de la fricción... Él le dio una palmada en el muslo.


- "Quédate quieta", le dijo.


Molly se movió de nuevo y lo empujó con fuerza... Él la palmeó una vez más, pero más fuerte y ella gritó... A pesar de todo, ella todavía se movía de nuevo y empujaba hacia atrás para metérsela más, gimiendo en voz alta y apretando sus caderas con mucha fuerza.


- "A la mierda", gritó Jeff.


El ataque fue brutal... La follada, dura, rápida y furiosa, que le daba, casi la reventaba de placer... Tuvo orgasmo tras orgasmo... Ella gritó, sollozó, maldijo y blasfemó todo el tiempo.


Fue sólo después de que él dejó de golpearla con su gran polla, después de que su semilla la llenara, cuando ella se quedó en silencio.


La sujetó como ya le había dicho... Su mano le agarraba con fuerza la parte de atrás de su cuello, sosteniendo su cabeza quieta, mientras él permaneció con su gran polla tiesa, profundamente dentro de ella.


Ella lo sintió moverse de nuevo... Sintió que se preparaba para otra follada... Sintió que se preparaba para soltar dentro de su coño otra carga de semillas para preñarla.


Molly también se preparó... Esta vez fue una follada más larga, no tan frenética, ni tan brutal, pero de todos modos, igual de intensa.


El propósito de Jeff era dejar embarazada a Molly... Por eso las folladas que le daba eran a pelo... Follar sin condón y sin ningún tipo de anticonceptivo.


Molly sintió que su semen brotaba dentro de ella una vez más y, mientras la sostenía allí sujeta, algo en su interior le dijo que había quedado preñada.


Poco después, Jeff desabrochó las esposas y levantó el edredón para cubrirla... La besó, la abrazó y la trató con mucho amor... Él le preguntó si estaba bien y ella lo abrazó y le dijo que todo estaba bien.


Un rato después volvieron a follar... Una follada más suave y cariñosa en conjunto, pero el propósito seguía siendo el mismo... ¡Preñarla!


Molly no se opuso cuando, a la mañana siguiente, Jeff le hizo la sugerencia de quedarse en su casa mientras estaban acostados juntos... De hecho, ella le dijo que sí... Había sido muy bonito despertarse sintiendo a un hombre a su lado.


A la mañana siguiente, Jeff se marchó de su hotel y se mudó a la casa de ella... Le quedaban tres semanas de vacaciones.


Semanas antes había hecho una apuesta con Molly de que para cuando él terminara sus vacaciones, ella estaría embarazada y mudarse a su casa le aseguraría que él tuviera todas las oportunidades para cumplir su apuesta.


En estos primeros días, pensó que estaba soñando cuando sentía una dura polla presionando sus muslos, pero cuando extendía la mano, se daba cuenta de que todo era verdad.


Jeff se la había follado siete veces durante todo el día anterior... La última fue su follada de ‘buenas noches’ y llegó justo después de que ella terminó su conversación telefónica nocturna con su esposo, Max... Ella se despidió y le dio un beso por teléfono mientras se aferraba a la gran erección de Jeff.


Jeff la había puesto boca arriba en cuanto dejó su teléfono móvil.


- "¿Dónde está mi beso de buenas noches?" le preguntó mientras se subía y se ponía entre sus muslos abiertos.


Ella se rió y alcanzó su gran polla para guiarla hacia su coño.


- "Recibirás el tuyo después de que yo tenga mi follada de buenas noches", le dijo.


Jeff la penetró de inmediato y Molly se derritió en sus brazos cuando sus orgasmos comenzaron a fluir uno tras otro hasta quedar totalmente agotada y con el coño lleno de semen.


Ella alcanzó su polla de nuevo a la mañana siguiente y la sostuvo en su mano... Tenía que admitir que antes nunca había prestado mucha atención a las pollas de los hombres... Para ella, eran sólo trozos de carne blanda que se endurecían cuando se excitaban sexualmente y proporcionaban placer.


Jeff seguía durmiendo, así que levantó el edredón para mirársela... A diferencia de la polla de Max, la de Jeff estaba circuncidada... Su cabeza bulbosa era de color ligeramente púrpura, mientras que el resto del tronco era de color marrón oscuro y además, era grueso... Mucho más grueso que la de cualquier otro hombre que conoció.


Venas gruesas corrían a lo largo de todo el tronco, pero eso ella ya lo sabía porque las había sentido cuando la tenía metida dentro de su coño.


Sostuvo la punta de esa gran polla entre el pulgar y el índice mientras la examinaba con los ojos... Un momento de miedo recorrió su cuerpo al sentir el peligro... Esa gran polla tenía el potencial de crear tanto placer como daño.


Molly se alegró de que su dueño sólo tuviera la intención de brindarle placer... Después de unos momentos miró hacia arriba y vio que los ojos de Jeff estaban abiertos.


- "¿Te gusta lo que ves?", le dijo.


Ella sonrió, se acercó y lo besó.


- "Claro."


- "Bueno, espero que no lo vayas a dejar en ese estado, ¿verdad?"


- "¿Que te gustaría que hiciera?"


- "Es hora de que cabalgues encima para variar."


Obediente, Molly se levantó y se sentó a horcajadas sobre él... Jeff cogió su erección y la apuntó hacia su orificio vaginal... Molly se agachó sobre ella... Era una polla muy grande... Y, al metérsela, le abrió al máximo su coño pero, de inmediato, también comenzó a darle placer.


Diez minutos más tarde, a punto del orgasmo, Jeff la puso boca arriba y terminó corriéndose profundamente dentro de ella.


Durante la corta estadía que estuvo Jeff en su casa, ella lo disfrutó mucho... Molly disponía de unos días de vacaciones y se los tomó para irse a Las Vegas para disfrutar de su compañía..


De regreso, Jeff se quedó en casa mientras ella iba a trabajar durante el día... Disfrutaba de tener un hombre al volver casa... Eso le recordó los primeros días de su matrimonio con Max... Por aquel entonces apenas se había quitado el abrigo, Max tiraba de sus bragas para follarla.


Jeff no era diferente en ese sentido, pero no sólo la ayudaba a quitarse la chaqueta, sino que también la desnudaba por completo... Allí, en el pasillo junto a la puerta de casa, la despojaba de cada pieza de ropa antes de llevársela... ¿A dónde?... Pues a veces iba a la cocina, otras al salón y algunas veces, directamente al dormitorio.


Realmente no importaba dónde tuviera lugar la follada... Todo lo que realmente importaba era que Jeff la desnudaba para follarla.


Molly solía mirar el reloj de su oficina alrededor de las cuatro de la tarde y sentir ese cosquilleo entre los muslos... Sabía lo que la esperaba en poco más de una hora... Un beso largo mientras manos cálidas y ansiosas acariciaban sus pechos antes de encontrar el camino hacia sus bragas.


Luego, esas mismas manos empezarían a quitarle toda su ropa... A veces había una palmada juguetona en su culo... Otras veces la empujaba de rodillas para que endureciese su polla con sus labios, pero a menudo también la ponía sobre una mesa o un sillón y usaba sus labios y lengua en su sexo... Jeff era el amante consumado.


Su follada sería rápida y furiosa, pero ella siempre disfrutaba de una serie de orgasmos antes de sentir su semen dentro de ella... Se sentía plenamente satisfecha... Jeff era el primer hombre que la hizo sentir de esa manera...  No sólo se sentía satisfecha físicamente, sino que luego miraba su polla flácida y sentía esa satisfacción al cumplir con sus obligaciones como mujer hacia su hombre.


Cuando las tres semanas casi habían terminado, le preguntó si podía quedarse una semana más... Su corazón dio un vuelco y una gran sonrisa iluminó su rostro... Por supuesto que ella quería que él se quedara.


Hasta ese momento no se había hablado del embarazo... Molly sabía, sin embargo, que estaba embarazada... Todavía no se había realizado pruebas, pero ella lo sabía... Lo supo después de su primera noche juntos.


- "¿No vas a hacerte la prueba de embarazo?", le dijo Jeff.


Molly negó con la cabeza y le respondió:


- "No es necesario... Estoy segura que me preñaste."


No obstante, Jeff le pidió que comprara un kit de esa prueba y a la mañana siguiente se la hizo... Jeff se quedó con ella mientras lo hacía y luego sostuvo el dispositivo con ella.


Hubo un silencio por unos momentos y el resultado fue... ¡Positivo!


- "Bueno... Ya está claro", dijo Jeff.


Molly asintió.


- "¿Qué debemos hacer?", le preguntó.


Ella lo miró y se dio cuenta de que hablaba de una decisión conjunta.


- "Yo, ya he decidido que me voy a divorciar de Max... No es un matrimonio real de todos modos y esto lo acelera", dijo en voz baja.


- "¿Qué vas a hacer luego?"


- "Me quedo con el bebé, si es eso a lo que te refieres?"


- "¿Cómo te las arreglas?", le preguntó Jeff.


- "Me las arreglaré... Tengo un buen trabajo... Cogeré la baja por maternidad cuando llegue el momento y volveré a trabajar después", respondió pensativa.


- "Podrías venirte conmigo."


Sus palabras la dejaron atónita.


- "Te refieres a...?"


- "Si... Te amo", le dijo poniendo su brazo alrededor de ella.


Molly no supo qué decir... Ella no esperaba esto.


- "Mira, no tienes que,.. Quiero decir que no tienes que sentirte obligado."


- "Sé lo que estás diciendo", interrumpió. "Podría marcharme sin asumir ninguna responsabilidad, pero supongo que me has hecho madurar... Es hora de que encuentre una mujer propia con la que estar y formar un hogar.


Las lágrimas de Molly comenzaron a fluir.


- "¿Qué pasa si algo sale mal entre nosotros?", le preguntó.


- “Nada arriesgado, nada ganado”, respondió Jeff.


- "No estoy diciendo que deberíamos casarnos o algo así, pero juntémonos y veamos cómo van las cosas."


Se besaron y Jeff la guió de regreso a la cama para hacer el amor.


Cuando Jeff se marcho, Max regresó a casa de inmediato cuando ella le dijo que quería el divorcio con la esperanza de arreglar las cosas, pero una vez que se dio cuenta de que estaba esperando el bebé de otro hombre y quería irse, reconoció que el matrimonio había terminado y regresó al extranjero.


Sus padres se sorprendieron mucho cuando ella también se lo contó, pero cualesquiera que fueran sus sentimientos, mantuvieron su decisión y la ayudaron a vender la casa y mudarse.


                                      + + + + +               + + + + +             + + + + +


Han pasado ya tres años... Jeff y Molly están casados y tienen dos hijos.


Molly tardó un tiempo en adaptarse a una nueva forma de vida, pero ella y Jeff se compenetraron cada vez más y ella se hizo totalmente dependiente de él.


Unos meses después del nacimiento de su hijo se casaron... Sus padres vinieron a la boda y cuidaron de su nuevo nieto mientras Jeff y Molly se fueron de luna de miel.


Seis meses después, Molly encontró un trabajo que le daba mucho tiempo libre para atender bien todo y dos años después tuvieron su segundo hijo.


¿Y en cuanto a su vida sexual?... Pues está tan bien como siempre, pero con matizaciones importantes que ella debió aceptar... ¿Qué significa eso?... Pues que Jeff es dueño de su coño y lo utiliza cómo le apetece.


Entonces... ¿Cumplió su promesa de compartirlo?


Si, pero esa es otra historia... No quiero terminar este relato sin explicar que unas semanas después de que regresaron de su luna de miel, un par de amigos suyos vinieron a tomar unas cervezas y él la desnudó delante de ellos, se sentó en un sillón y disfruto viendo cómo se la follaban por todos su agujeros.




En la mesilla habían un fajo de dólares que ella vio y comprendió cual era el motivo de ese dinero... A partir de ahora seria otra forma de ayudar a llevar la economía de la casa, a la vez que satisfacía los vicios de su marido y ella gozaba con esta degradación, sin importarle quien la pudiera preñar de nuevo... Era la decisión de su marido, quien mandaba de ella.


F I N